Primavera 11 del año solar 2009“ Renuncio a la Alcaldía Ecológica de Barrio Belén”
Por Jesús Antonio Lozada Yule
Acá en barrio Belén, al lado del Polideportivo, algunos vecinos que tienen la “fortuna” de vivir frente a un hermoso lote abandonado, que contaba con muchos árboles: ahora les ha dado la manía de cortarlos, quemarlos, volverlos leña y borrarlos del mapa. Quizá con la ilusión de que algún día la Alcaldía Municipal, adquiera el lote, lo pavimente y pueda llenarse de vendedores de minutos, fotógrafos, desplazados, puticas, palomas, carritos y bicicletas …En cambio, yo prefiero las chuchas, los halcones, las lechuzas, los azulejos, las brujas y hasta las serpientes, que todavía rondan por aquí, detrás del Instituto Técnico. A veces creo que los vecinos cortan los árboles y le echan candela al monte, no solo por su obsesión de pirómanos desocupados, sino para hacerse notar, para decir que existen en esta dimensión, para sacarme la piedra (y lograr que vuelva a escribir) como se hacía con los loquitos que defendían causas perdidas en épocas pasadas.
Y claro, a veces lo logran, entonces salgo de mi platanera –que queda al frente del lote- y les hablo del calentamiento global, de la prohibición de las autoridades ambientales de cortar los árboles, del crimen de los incendios forestales, de que es cierto que ya no tenemos un planeta vivible, de que hasta la iglesia Católica ya no usa hogueras físicas, sino argumentos morales contra los herejes.
Pero no, siento que pierdo el tiempo. En alguna ocasión alguien me dio una razón desconcertante para talar los árboles; mientras empuñaba un hacha sobre un frondoso árbol de mamoncillo dijo: “usted es un problemático, es que en ese árbol se suben los mariguaneros a fumar, y yo tengo unas hijas para educar”. Me quedé sin palabras (...) Es que ahora esos mancitos buscan los lugares más insólitos para comunicarse con la Madre Naturaleza, pensé.
Otro día llegó el Alcalde de los grandes pasos, Juan José, a la vecindad a autorizar que tumbaran a motosierra un gualanday casi centenario (ver Proclama No. 124), y el mal ejemplo del funcionario alentó el espíritu depredador de los vecinos: en pocos minutos llegaron varios con hachas y machetes, para acabar con el resto de árboles que tenían a la mano.
En mi blog de Internet -todo ocioso tiene un blog- de la Fundación Ambiental Agua Viva, tengo muchas fotografías y videos, de las talas de árboles de nuestra querida “Ciudad de los Samanes”. Sé que para el desarrollo neoliberal salvaje, los árboles, como los indios son incómodos; pero me desconsuela la sevicia con que la gente, que al parecer ha venido del monte, corta los árboles aquí en el pueblo, como si fueran sus enemigos, como si les estorbaran.
Aunque es cierto que a causa del abandono de los organismos competentes, la Administración Municipal, CRC, Emquilichao, muchos árboles incluyendo los samanes que según me cuentan un abuelo mío ayudo a sembrar, se están cayendo a pedazos por falta de mantenimiento, lo cual es más imprescindible que esas lobísimas (y carísimas) luces verdes que alteran el habitat natural de las numerosas especies de aves, que solían anidar y dormir en sus frondosas ramas.
Nuestros símbolos y signos de ciudad ecológica y civilizada, debería ser objeto de un censo y un seguimiento riguroso, para controlar su estado de salud. Los samanes del barrio El Rosario, ubicados a la orilla del río, están a punto de colapsar, porque las plantas parásitas los tienen acabados.
Algunas palmas y árboles de gualanday del parque Santander han tenido que ser derribados para que no le caigan encima de tantos desocupados que mantiene allí, incluyendo a los funcionarios públicos. Alguna vez un árbol casi se nos lleva a Pectoral, personaje muy típico de este sitio; pero como la naturaleza es sabia, el aludido lo interpretó como un aviso del “más allá”, para que nunca volviera a aspirar al Concejo Municipal.
Según el controvertido libro Santander Historia Presente y Futuro (y de todo un poco), editado, lamentablemente, por el profesor Cuajada; del cual sus autores afirman que lo tienen debajo del colchón para que las visitas no lo vean, según el fallido esfuerzo editorial, la clasificación del gualanday la hizo Alejandro Von Humbolt en 1802 cuando lo descubrió en Quilichao. Ese detalle tan trascendental debería tenerse en cuenta para elaborar un plan de manejo y conservación de esta especie nativa, al igual que los samanes, que al parecer son africanos.
Pero afortunadamente, en el barrio Belén no solo tumban árboles de gualanday, mamoncillos, guásimos; también hay vecinos como un señor de Cali, que en lugar de cortar unas palmeras que habían crecido demasiado en su antejardín, le pagó a una persona para que las sacaran de raíz y las hizo sembrar al lado del colegio Técnico, en la zona verde. La gente de la carrera sexta, y de las gradas tiene un jardín bonito al frente de su casa; también una vecina de la tienda, en la bajada al río Quilichao, le da de comer a los azulejos y a muchos pájaros que adornan con sus cantos y su presencia este sector.
El vecino Rodrigo Medina Abella, director de El Panfleto, de quien soy un asiduo lector, es un ardiente defensor del patrimonio paisajístico y ecológico de Quilichao, y aún sin consultarle, me atrevo a nominarlo como nuevo Alcalde Ecológico de barrio Belén. Porque yo, definitivamente renuncio a auto postularme para estas causas perdidas, antes de que me salgan más canas que al Mesías Paisa, o a Papá Noel. Los filósofos desde Nietzsche, hasta el cantautor Facundo Cabral a más del sentido común, aconsejan que es imposible luchar contra un ejercito de necios (el 80%), son demasiados y uno puede terminar aplastado por estas mayorías: Renuncio!!
F-aguaviva.org.blogspot.com
Jamaicadelosquilichaos.blogspot.com
Email: Sandungerock@yahoo.es
Chucho Omega Lozada.
ResponderSuprimirFumo viche la marimba o fue el humo de la quema de los árboles del frente, viciecito residencias univalle.