
Por Alfonso Luna Geller
En los asuntos perversos más trascendentales que han ocurrido en Colombia en los últimos años nada ha tenido que ver el presidente Uribe, según sus múltiples declaraciones y las de su equipo mediático. Pero han ocurrido.
Cuando suceden los graves hechos que han alterado de manera definitiva la institucionalidad y la democracia, el responsable de ellas no ha tenido nada que ver, sólo sus mandos medios; en el estado de cosas colombiano bajo el gobierno de Uribe no ha existido la responsabilidad que se esperaría sobre un Jefe de Estado.
Veamos algunos ejemplos.
En las legendarias “chuzadas”, espionajes ilegales y seguimientos a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, políticos de oposición y periodistas críticos, entre otros, ejecutados por el DAS, nada ha tenido que ver el presidente a pesar de que es una institución que depende exclusivamente de la Presidencia de la República. Son responsables quienes tienen potestades intermedias.
En el evidente fracaso del Plan Colombia en los últimos años, pues se conservan y aumentan los cultivos de coca, los precios de la ‘mercancía’ y el porcentaje de consumidores, y a pesar de que el narcotráfico sigue vigente, la responsabilidad tampoco está por ese lado, el presidente niega sistemáticamente que se hayan frustrado casi todos sus esfuerzos.
El creciente accionar de la delincuencia común y del nuevo paramilitarismo en campos y ciudades es innegable en muchos sectores del país; igual el de las Farc, que continúan sembrando el terror, asesinando policías y militares y causando graves daños a la infraestructura vial y eléctrica; pero en Casa de Nariño celebran habitualmente 'victorias contundentes'.
En la ejecución de los luctuosos “falsos positivos”, ejecuciones extrajudiciales, o como deben llamarse técnicamente, crímenes de Estado, tampoco ha tenido nada que ver el Ejecutivo; es un asunto de otros, la responsabilidad, paradójicamente, no puede estar en quien debe dar las órdenes superiores, el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de Colombia.
Las garantías democráticas han sido violadas por una aplastante bancada uribista, que goza de las concesiones que dispensa el poder a sus soportes en el Congreso; pero, obvio, el presidente nada tiene que ver en este tejemaneje, son casos aislados de sus ministros presionando decisiones en los pasillos del Capitolio Nacional.
En los negocios de Tomás y Jerónimo, con abuso de poder o posición dominante al único que no se le pueden endilgar responsabilidades es precisamente al papá de ellos, hay que buscarlas en otras partes.
Las violaciones a los derechos humanos y la impunidad reinante es un tema trascendental que parece no estar en las prioridades del gobierno, según lo confirman desde el exterior, sin influencias partidistas, importantes observadores quienes confirman que inclusive se ponen en riesgo las históricas ayudas para el desarrollo social. Eso, por lo menos, es lo que dicen los demócratas norteamericanos, entre otros.
Y parece que tampoco es prioritario en este gobierno cumplir con las metas de crecimiento, empleo y pobreza y sí el desmonte gradual de la seguridad social, para dar paso a la intervención privada excluyente y al auge del enriquecimiento fácil.
Seguro del poder acumulado, Uribe sabe que siempre mantendrá un control absoluto sobre los grandes medios de comunicación y sobre la mayoría de la población a punta de encuestas a su favor que nos han de garantizar más de lo mismo por otros cuantos años. Sin embrago me pregunto ¿dónde ha estado el presidente cuando los grandes escándalos que han sacudido la nación en los últimos años… y no es responsable de nada?.
Cuando suceden los graves hechos que han alterado de manera definitiva la institucionalidad y la democracia, el responsable de ellas no ha tenido nada que ver, sólo sus mandos medios; en el estado de cosas colombiano bajo el gobierno de Uribe no ha existido la responsabilidad que se esperaría sobre un Jefe de Estado.
Veamos algunos ejemplos.
En las legendarias “chuzadas”, espionajes ilegales y seguimientos a magistrados de la Corte Suprema de Justicia, políticos de oposición y periodistas críticos, entre otros, ejecutados por el DAS, nada ha tenido que ver el presidente a pesar de que es una institución que depende exclusivamente de la Presidencia de la República. Son responsables quienes tienen potestades intermedias.
En el evidente fracaso del Plan Colombia en los últimos años, pues se conservan y aumentan los cultivos de coca, los precios de la ‘mercancía’ y el porcentaje de consumidores, y a pesar de que el narcotráfico sigue vigente, la responsabilidad tampoco está por ese lado, el presidente niega sistemáticamente que se hayan frustrado casi todos sus esfuerzos.
El creciente accionar de la delincuencia común y del nuevo paramilitarismo en campos y ciudades es innegable en muchos sectores del país; igual el de las Farc, que continúan sembrando el terror, asesinando policías y militares y causando graves daños a la infraestructura vial y eléctrica; pero en Casa de Nariño celebran habitualmente 'victorias contundentes'.
En la ejecución de los luctuosos “falsos positivos”, ejecuciones extrajudiciales, o como deben llamarse técnicamente, crímenes de Estado, tampoco ha tenido nada que ver el Ejecutivo; es un asunto de otros, la responsabilidad, paradójicamente, no puede estar en quien debe dar las órdenes superiores, el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de Colombia.
Las garantías democráticas han sido violadas por una aplastante bancada uribista, que goza de las concesiones que dispensa el poder a sus soportes en el Congreso; pero, obvio, el presidente nada tiene que ver en este tejemaneje, son casos aislados de sus ministros presionando decisiones en los pasillos del Capitolio Nacional.
En los negocios de Tomás y Jerónimo, con abuso de poder o posición dominante al único que no se le pueden endilgar responsabilidades es precisamente al papá de ellos, hay que buscarlas en otras partes.
Las violaciones a los derechos humanos y la impunidad reinante es un tema trascendental que parece no estar en las prioridades del gobierno, según lo confirman desde el exterior, sin influencias partidistas, importantes observadores quienes confirman que inclusive se ponen en riesgo las históricas ayudas para el desarrollo social. Eso, por lo menos, es lo que dicen los demócratas norteamericanos, entre otros.
Y parece que tampoco es prioritario en este gobierno cumplir con las metas de crecimiento, empleo y pobreza y sí el desmonte gradual de la seguridad social, para dar paso a la intervención privada excluyente y al auge del enriquecimiento fácil.
Seguro del poder acumulado, Uribe sabe que siempre mantendrá un control absoluto sobre los grandes medios de comunicación y sobre la mayoría de la población a punta de encuestas a su favor que nos han de garantizar más de lo mismo por otros cuantos años. Sin embrago me pregunto ¿dónde ha estado el presidente cuando los grandes escándalos que han sacudido la nación en los últimos años… y no es responsable de nada?.
Donde ha estado el Presidente ?, Pues trabajando, trabanjando y trabajando, como buen paisa. Si no a este país ya se lo hubiera llevado el diablo ,con tanto haragán y perezoso (negros e indíos).
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