lunes, 18 de mayo de 2009

La Alegría en el Cielo

Por Walter Aldana Q.

Mientras en la tierra lloramos la partida de tres grandes hombres de las letras, el canto y la risa, Jesús y San Pedro dan la bienvenida a sus nuevos inquilinos.

El maestro Rafael Escalona viajó a cumplir la cita con Jaime Molina, y los cristianos ya lo vemos sentado a la diestra de Dios Padre tarareando sus composiciones y como creemos en la resurrección, vemos acá en la tierra a todos los colombianos interpretando su clásico “La casa en el aire”, homenaje a su primera hija; lo que todo progenitor quisiera hacer desde el inicio (construirle una casa en el aire para que quien en su adolescencia o juventud le quiera hablar de amor le toque hacer el esfuerzo de estudiar para ser aviador y así poder hacerle una visita).

Pero el mismo día en que partió el maestro, de manera ligera los diarios y medios de comunicación en general reseñaron el deceso del hermoso payaso que -a quienes pasamos ya del cuarto piso- nos hizo reír en nuestra inocente infancia en el programa Animalandia; BEBE, Luis Miguel Noya, el gordito aquel que con sus representaciones cómicas afianzó la certeza de que la risa es el antídoto ante los problemas pequeños en aquellas épocas y por cierto agigantados hoy en día.

Como si fueran poco estas pérdidas, al Juglar del Caribe y al encantador de niños se le sumó un poeta, el escritor Uruguayo Mario Benedeti; quizás en el paraíso querían escuchar de la propia voz de su autor aquello de que “tus manos son mis caricias, mis acordes cotidianos, te quiero porque tus manos trabajan por la justicia…”

Desde el fatídico día en que los perversos intereses de los poderosos nos privaron del ingenio del humorista Jaime Garzón, o de aquella fecha en que los apostadores de millones de pesos en el deporte cegaron la vida de Andrés Escobar, las lagrimas de la inmensa mayoría de los colombianos no eran derramadas en honor a conciudadanos que con sus versos y sus chistes nos hacen sentir hoy orgullosos de haber compartido con ellos nuestra patria.

Que los disfruten en el cielo, nosotros nos preciamos de haberlos degustado frente al televisor, en las parrandas y con la lectura de un excelente libro de poemas.

Waldana2@hotmail.com
Mayo 17-2009

2 comentarios:

  1. Esthella Iriarte18 de mayo de 2009 22:24

    Se ha ido el escritor de los recuerdos olvidados. Pero se ha marchado dejándonos un legado de novelas, cuentos y poemas en donde sus lectores sientan lo que es la solidaridad y el amor, la soledad y la muerte. Benedetti, el gran testigo de uno mismo, resistió ante la pérdida del ser que él más quería: "al buen amor se lo llevó la muerte / y no sé para quién seguir viviendo". Y aunque el olvido está lleno de memoria, de memoria y esperanza, hoy, ya fallecido, habitará para siempre en la biblioteca eterna de las palabras con sentimientos. Tras la vida ese paréntesis, y sólo mientras tanto, como los nuevos vientos del exilio: gracias por el fuego.-

    ResponderSuprimir
  2. Fabiola Amézquita18 de mayo de 2009 22:30

    Colombia perdió uno de los personajes más tiernos y representativos de la televisión contemporánea, el mejor payaso... Qué Dios lo acoja en su aposento...

    ResponderSuprimir