A los caucanos nos corresponde condenar enérgicamente el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, independientemente de quién lo cometa, dónde y con qué propósitos, puesto que constituye una de las amenazas más graves para la paz y la seguridad de la región y el país.
Los violentos pretendieron cometer un acto terrorista contra el emblemático puente Guillermo León Valencia sobre el río Cauca en la zona limítrofe entre los departamentos del Cauca y Valle, dejando cómo víctima fatal un soldado de la patria.
No se puede justificar o legitimar un ataque o muerte deliberada de civiles y no combatientes, cuando dicha acción tenga, por su índole o contexto, el propósito de intimidar a la población u obligar a un gobierno o una organización internacional a hacer o no hacer algo. Es además, un acto de terrorismo el ataque aleve contra quienes salvaguardan la infraestructura de nuestro sistema vial.
El país ya no aguanta más el engaño de estos grupos violentos, por lo que pedimos que la ciudadanía rodee a la Fuerza Pública y a las autoridades legítimamente constituidas para cerrar filas hasta derrotar el terrorismo.
A los violentos que pretendieron hacer daño al puente interdepartamental y por ende a la economía y la movilidad del suroccidente colombiano, hay que advertirles que la sociedad civil, las comunidades y las gentes de bien, estamos cansados de supuestos buenos propósitos para iniciar los diálogos de paz. Por eso, en medio de la tristeza de este episodio infortunado para el Ejército, frente al terrorismo, el Estado debe mejorar toda la estrategia de seguridad.
Hay muchas personas que están amenazadas de muerte en este país, que sienten en sus propias entrañas el dolor del acoso de los intolerantes, la angustia de leer sus propios nombres rodeados de una agresiva diana, en fin, soledad, miedo a ser agredido, porque los violentos pretenden sembrar el temor y la zozobra en forma indiscriminada.
Hace seis años la llamada y cuestionada seguridad democrática era un enunciado, hoy es una realidad. Nos falta seguridad pero nos sobra espíritu democrático y eso merece el apoyo de todos los colombianos a la tarea de seguridad, independientemente de que estén de acuerdo o estén en oposición al Gobierno. Porque la seguridad practicada con espíritu democrático y aclarando ante la opinión pública los escándalos y malos procederes de las fuerza pública es para todos los sectores de la Patria.
lualbamo@hotmail.com
Los violentos pretendieron cometer un acto terrorista contra el emblemático puente Guillermo León Valencia sobre el río Cauca en la zona limítrofe entre los departamentos del Cauca y Valle, dejando cómo víctima fatal un soldado de la patria.
No se puede justificar o legitimar un ataque o muerte deliberada de civiles y no combatientes, cuando dicha acción tenga, por su índole o contexto, el propósito de intimidar a la población u obligar a un gobierno o una organización internacional a hacer o no hacer algo. Es además, un acto de terrorismo el ataque aleve contra quienes salvaguardan la infraestructura de nuestro sistema vial.
El país ya no aguanta más el engaño de estos grupos violentos, por lo que pedimos que la ciudadanía rodee a la Fuerza Pública y a las autoridades legítimamente constituidas para cerrar filas hasta derrotar el terrorismo.
A los violentos que pretendieron hacer daño al puente interdepartamental y por ende a la economía y la movilidad del suroccidente colombiano, hay que advertirles que la sociedad civil, las comunidades y las gentes de bien, estamos cansados de supuestos buenos propósitos para iniciar los diálogos de paz. Por eso, en medio de la tristeza de este episodio infortunado para el Ejército, frente al terrorismo, el Estado debe mejorar toda la estrategia de seguridad.
Hay muchas personas que están amenazadas de muerte en este país, que sienten en sus propias entrañas el dolor del acoso de los intolerantes, la angustia de leer sus propios nombres rodeados de una agresiva diana, en fin, soledad, miedo a ser agredido, porque los violentos pretenden sembrar el temor y la zozobra en forma indiscriminada.
Hace seis años la llamada y cuestionada seguridad democrática era un enunciado, hoy es una realidad. Nos falta seguridad pero nos sobra espíritu democrático y eso merece el apoyo de todos los colombianos a la tarea de seguridad, independientemente de que estén de acuerdo o estén en oposición al Gobierno. Porque la seguridad practicada con espíritu democrático y aclarando ante la opinión pública los escándalos y malos procederes de las fuerza pública es para todos los sectores de la Patria.
lualbamo@hotmail.com
El ejército debe cuidar más los puentes y la Panamericana,porque a pesar de los retenes y la presencia de militares y Policías, la inseguridad es el Pan de cada día.
ResponderSuprimirToda la verdad que esconde su mentira. Son terroristas. Asesinos, no son ningún ejército del pueblo las llamadas guerillas de la FARC. Lo que quieren es tomar el poder en Colombia. Han matado sin piedad y seguirán haciéndolo. Los colombianos queremos las Paz , pero no en base a sus chantajes secundados por partidos disfrazados de demócratas.
ResponderSuprimirSólo un estado de derecho con unas fuerzas Armadas impolutas y unas fuerzas de seguridad del estado alejadas de la corrupción y sometidas al poder civil, pueden acabar con el desbarajuste que reina en las naciones que padecen el zarpazo del terror. Apliquemos las leyes que hacen fuertes a los pueblos y no caigamos en la trampa de la tiranía. Las Leyes, cuando son justas, son la mejor carta de presentación de que pueden presumir los pueblos. No caigamos en la trampa de los facinerosos, si actuamos como ellos, seremos como ellos.
ResponderSuprimirEn Colombia la muerte de cada persona es responsabilidad de todos y cada uno, ya sea por participacion o por omicion. Yo he estado en el monte y en los clubes sociales y en ninguna parte hay quien se responsabilice de nada, existe una alcahueteria en todos los estatus. Cada persona solo piensa en su bien estar. Guerrilleros y soldados son hermanos y nadie piensa en eso. Que las conveniencias de algunos egoistas primen sobre la vida de inocentes es mostruoso. La paz no se consigue sembrando odio sino empatia. Einstein decia que las Naciones Unidas deberian defender aquellos que no quieren ir a la guerra, no hay ningun motivo para matar y esto debe ser lo primero que aprendamos. Hoy creo que tanto guerrilleros, como politicos, como paramilitares, como delincuentes comunes solo matan por dinero, todos son iguales, Que horror.
ResponderSuprimirTerroristas, terroristas y terroristas, no hay otro calificativo para esta inmunda plaga que está acabando con la gente humana y trabajadora del Cauca y de Colombia. Un abrazo solidario al ejército de Colombia y a la familia del soldadito que murió defendiendo el puente Guillermo León Valencia.
ResponderSuprimirSON TERRORISTAS porque generan terror, SON NARCOTRAFICANTES, porque para mantenerse y sobrevivir la única forma es el comercio ilícito entre ellos ubicamos la droga como fuente principal de ingresos. Pero para no caer mas en las diatribas que si son o no son, y que si lo reconocemos o no, debo decir muy responsablemente que a esos grupos de vagabundos se le debe dar un trato muy especial y mas contundente. Creo que Uribe ha sido muy conservador en ese sentido, el tiene el poder y el apoyo internacional de acabarlos de raíz, pero no ha habido esa contundencia, como lo hubo en Perú y el sendero luminoso. Que quiero decir con esto, pues que para mi entender hay ciertos intereses de que los grupos insurgentes se mantengan como interés político por parte del estado colombiano. Nosotros pues, los ciudadanos común y corriente, nos toca luchar por la paz, y porque cesen los secuestros.
ResponderSuprimirVengan de donde vengan las agreciones, maltratos, asesinatos independiente del grupo a que pertenesca cuando un persona pierde el respeto por la vida del projimo es porque su alma y su concienca a llegado a lo mas profundo de la decadencia humana.
ResponderSuprimirMe indigna como algunas personas tratan de justificar estos actos atroces contra humildes soldados de la patria, comparandolos con lo que otros hacen, como tambien otros tratan de darle un roll politico a estos grupos, como pueden ofrecer una vitrina humanistica a la comunidad internacional de estos actores innumanos, que anteponen sus intereces economicos ante las vida de los demas.