lunes, 13 de julio de 2009

Fabián López Castillo:

“La tierra es la única mujer que no se le va a uno”

Por: Luís Alberto Barrera M.

Dicen que con veinte años, todos tenemos el rostro que Dios nos ha dado; con cuarenta, el rostro que nos ha dado la vida y con más de ochenta, el que nos merecemos.

Fabián López Castillo, es de aquellos personajes sobrevivientes a la expansión del fenómeno de la caña de azúcar que absorbió la actividad productiva del campesinado en el Norte del Cauca, que aunque poseen unas pocas plazas de tierra resignadamente saben que no les produce “sino molestias y pérdidas”, pues las conservan más como apego y homenaje a la historia del campo que como medio para subsistir, lo que siempre ha reflejado en su recio, pero siempre amable rostro.

La formación del otrora próspero campesino nortecaucano tiene una historia de la cual los escasos hombres rurales de hoy son sus directos herederos. La autenticidad de sus tradiciones proviene de intentar recordar viva su cultura y los vínculos que lo atan a su trabajo y de mantener con firmeza su sistema de valores sociales y religiosos.

El cultivador de cacao, plátano, frutales y hortalizas, descendiente de los antiguos ex esclavos, el agricultor que aún se aferra a desaparecer, ocupa el territorio nortecaucano con su actividad incesante. Desde las primeras luces que despuntan al alba hasta los últimos reflejos del atardecer, la vida del campesino no conoce otro horizonte que el de su labranza, su pequeña era, el corral o el atajo, que lo lleva al bosque de su finca o aquel que señala la ruta hacia el mercado.

Así, lenta, paciente, humildemente, día tras día el campesino rodeado por un mar de caña de azúcar ha forjado una región rural que a decir verdad ha sido desplazado a medida que la zona se industrializa y sus centros urbanos crecen a un ritmo vertiginoso.

Convencido de que el hombre no se mide con la edad, se mide con prudencia, compasión y sabiduría, Fabián López Castillo a sus 90 años de edad, ha tenido tiempo para incursionar en la política y como liberal de vieja data, concejal y dirigente en la Asociación de Campesinos, siempre ha batallado con ideas en procura de la defensa del agricultor y el hombre del campo nortecaucano, para que nunca vuelvan a cometer el error de vender sus tierras, pues según él “La tierra, es la única mujer que no se le va a uno”.

Este veterano e inquieto líder campesino, técnico avícola, quien también ha sido cabildante de su pueblo, sostiene que “Las cosas se complican para el escaso campesino de Puerto Tejada y sus contornos. Por una parte hay muchos otros pequeños productores que desean vender, aunque el beneficio sea poco, y además no pueden esperar demasiado tiempo para hacerlo. La presión de la física hambre y las necesidades de sus familias, obliga a dar el producto a cualquier cotización, aunque sólo sea para recuperar el costo de la semilla, los fertilizantes y a lo mejor hasta el pago del crédito agrícola, que en muchas ocasiones los asfixia hasta obligarlos a salir de las tierras que heredaron”.

Como Liberal y en particular oratoria expresa que “si los gobiernos y el Estado no vuelven a mirar al campo difícilmente se puede reconstruir un país donde la agricultura campesina sea un actor relevante y digno, que contribuya a la seguridad alimentaria y la paz social.”.

lualbamo@hotmail.com

4 comentarios:

  1. Eliécer Yule Vitonás13 de julio de 2009 18:54

    Lo que dice este veterano dirigente agrario en declaraciones a este medio es muy cierto pues que la suerte del campo es incierta, por el abandono del Estado. Es un tratamiento inconsecuente que el gobierno en los últimos años le ha propinado a quienes producen la riqueza nacional, especialmente la subsistencia para las ciudades.

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  2. Cristóbal Arozemena13 de julio de 2009 21:05

    Como todo hombre de campo, es silencioso como la tierra y fecundo como ella, totalmente impregnado de una vasta extensión verde, ilimitada y gigante. De esa misma extensidad está hecha su memoria; del ejercicio generacional del rastreo rural, se hizo conocedor de raíces familiares transmitidas de padres a hijos, del mismo modo como se transmiten los secretos artesanales de un oficio; y él los supo obtener como un don sagrado, los revive con un soplo de memoria y los remueve como a las brasas del rescoldo las reaviva un soplo álgido de viento.Don Fabían López Castillo es todo un personaje digno de admirar, que Dios lo siga conservando lúcido y con mucha salud.

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  3. El grave problema social de la miseria en el campo se ha acrecentado en los últimos años por la falta de apoyo del Estado y la violencia que desplaza los campesinos.En Colombia ha habido una reforma agraria a la fuerza por los actores armados.

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  4. Este ex-concejal de Puerto Tejada y ex-dirigente agrario es admirable. Me sorprende que a los 90 años aún conserve su talante y vigorisidad como liberal, el conocí cuando él hacía política con Peláez en el Norte del Cauca y con el Negro Miguel Gómez.

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