
Por Daniel Mera
Según lo que registra la prensa, Garzón, Mockus, Fajardo, Ramírez y Peñalosa no han tenido discusiones programáticas sino de estrategia político-electoral, que los tienen en riesgo de disolución.
Imaginemos que primero discuten un programa mínimo común de gobierno y luego pasan a la mecánica de cómo seleccionar el candidato y ‘tomarse’ el Congreso. Eso sería noticia.
Ponerse de acuerdo en torno a unas ideas podría allanar el camino para acordar un nombre, y además ayudaría a darle más contenido a la política.
Pero para no hacerse demasiada ilusión hay que notar que entre los ‘quíntuples’ el peso programático y el peso electoral no coinciden mucho.
Peñalosa anda cargado de ideas, pero no de votos. Fajardo lidera la intención de voto, pero no el debate programático. Lucho Garzón tiene atractivo electoral, frases y chistes, y hasta ahí. Marta Lucía Ramírez tiene ‘responsabilidad programática’, pero muy pocas posibilidades electorales. Y Mockus es más un político de principios que de reformas, a la espera de su ‘circunstancia’ electoral.
¿Qué puede salir de esa combinación? Un programa de gobierno centrista muy bueno y con credibilidad! (en seguridad, transparencia, educación, vivienda).
Ahora, en esta especulación, si hay programa, ¿quién podría ser el candidato de la ‘vía del medio’ o ‘tercera vía’ (por referencia a la polarización uribismo-oposición)?
En términos político-electorales puede decirse que los ‘quíntuples’ son dos y medio. Veamos: Marta Lucía Ramírez, por su asociación con el Presidente Uribe, no puede aspirar a ser la alternativa. Peñalosa, razonablemente, no está aplicando a la candidatura. A Lucho Garzón le faltarían 50 centavos, porque es casi como la Marta Lucía Ramírez de la oposición. Mockus y Fajardo pueden ser, asumiendo que lo que dicen las estrellas hoy a favor de Fajardo puede cambiar.
Ahora, si es cierto que Mockus no ha decidido ser candidato y está esperando, resulta muy difícil decirle a Fajardo que acuerde medirse con un candidato indeciso.
En conclusión: Fajardo es quien tiene la responsabilidad principal de evitar que los ‘quíntuples’ se levanten de la mesa para no volver, porque es él quien ganaría más si se mantienen en la misma mesa.
Un enorme reto de liderazgo, con el que, al parecer, no se siente cómodo. Pero que le haga, pues está aspirando a Presidente y eventualmente tendría que nombrar ministros a algunos de los ‘quíntuples’.
Si el parto ‘programático’ ‘pondría en peligro el ‘matrimonio’ de los cinco, ponerse de acuerdo en la mecánica para presentar una sola lista al Congreso es un buen paso.
Decir que son inseparables la lista para ‘tomarse’ el Congreso y la selección del candidato (para llegar a un acuerdo), es como decir que les iría mejor si presentan listas dispersas al Congreso, olvidando la experiencia de Mockus y de Peñalosa en el 2006.
Siguiendo los juegos que le gustan a Mockus, que el 27 de julio cuando se reúnan cada uno diga qué haría si estuviera en la posición de cada uno de los otros cuatro.
Si una honestidad así fuera posible, probablemente la posición más repetida resolvería el lío de quién tiene la mayor razón en este momento, al menos.
Suerte con eso.
Según lo que registra la prensa, Garzón, Mockus, Fajardo, Ramírez y Peñalosa no han tenido discusiones programáticas sino de estrategia político-electoral, que los tienen en riesgo de disolución.
Imaginemos que primero discuten un programa mínimo común de gobierno y luego pasan a la mecánica de cómo seleccionar el candidato y ‘tomarse’ el Congreso. Eso sería noticia.
Ponerse de acuerdo en torno a unas ideas podría allanar el camino para acordar un nombre, y además ayudaría a darle más contenido a la política.
Pero para no hacerse demasiada ilusión hay que notar que entre los ‘quíntuples’ el peso programático y el peso electoral no coinciden mucho.
Peñalosa anda cargado de ideas, pero no de votos. Fajardo lidera la intención de voto, pero no el debate programático. Lucho Garzón tiene atractivo electoral, frases y chistes, y hasta ahí. Marta Lucía Ramírez tiene ‘responsabilidad programática’, pero muy pocas posibilidades electorales. Y Mockus es más un político de principios que de reformas, a la espera de su ‘circunstancia’ electoral.
¿Qué puede salir de esa combinación? Un programa de gobierno centrista muy bueno y con credibilidad! (en seguridad, transparencia, educación, vivienda).
Ahora, en esta especulación, si hay programa, ¿quién podría ser el candidato de la ‘vía del medio’ o ‘tercera vía’ (por referencia a la polarización uribismo-oposición)?
En términos político-electorales puede decirse que los ‘quíntuples’ son dos y medio. Veamos: Marta Lucía Ramírez, por su asociación con el Presidente Uribe, no puede aspirar a ser la alternativa. Peñalosa, razonablemente, no está aplicando a la candidatura. A Lucho Garzón le faltarían 50 centavos, porque es casi como la Marta Lucía Ramírez de la oposición. Mockus y Fajardo pueden ser, asumiendo que lo que dicen las estrellas hoy a favor de Fajardo puede cambiar.
Ahora, si es cierto que Mockus no ha decidido ser candidato y está esperando, resulta muy difícil decirle a Fajardo que acuerde medirse con un candidato indeciso.
En conclusión: Fajardo es quien tiene la responsabilidad principal de evitar que los ‘quíntuples’ se levanten de la mesa para no volver, porque es él quien ganaría más si se mantienen en la misma mesa.
Un enorme reto de liderazgo, con el que, al parecer, no se siente cómodo. Pero que le haga, pues está aspirando a Presidente y eventualmente tendría que nombrar ministros a algunos de los ‘quíntuples’.
Si el parto ‘programático’ ‘pondría en peligro el ‘matrimonio’ de los cinco, ponerse de acuerdo en la mecánica para presentar una sola lista al Congreso es un buen paso.
Decir que son inseparables la lista para ‘tomarse’ el Congreso y la selección del candidato (para llegar a un acuerdo), es como decir que les iría mejor si presentan listas dispersas al Congreso, olvidando la experiencia de Mockus y de Peñalosa en el 2006.
Siguiendo los juegos que le gustan a Mockus, que el 27 de julio cuando se reúnan cada uno diga qué haría si estuviera en la posición de cada uno de los otros cuatro.
Si una honestidad así fuera posible, probablemente la posición más repetida resolvería el lío de quién tiene la mayor razón en este momento, al menos.
Suerte con eso.
El asunto planteado así, puede seguir siendo teórico y casi abstracto. Las políticas de estado que propongan deben contener la forma concreta de hacer política, que seduzca más que las maquinarias, el clientelismo y el apoyo de los violentos. mientras no sea así, mientras no esté clara la participación de los ciudadanos en los beneficios, no se tendrá su participación en los votos y las propuestas seguirán ligadas a los nombres que las proponen. hay que superar la idea del "partido de los buenos" con la de la posibilidad de hacer política ética y eficaz, lo cual no es fácil cuando se enfrenta a un caudillismo personalista con la maquinaria a su servicio, pero se puede y es necesario comenzar.
ResponderSuprimirEso de los quíntuples es un embeleco. Personajes que no han sido capaces de armar la cola, tener cauda,presidir agrupaciones políticas, escuelas de lideres, tener estudio, ideas,.hablar en público, Fajardo sin medellin, Lucho, Peñalosa y Mockus sin Bogotá.nada de nada. Alvaro Uribe , en síntesis, no tiene competidor, porque es preparado, ejerce liderazgo, capitaliza experiencia, estudia, y tiene el apoyo de lo alto.y el respeto de casi el 100 x 100 de creyentes aunque sólo el 15% sea practicantes.
ResponderSuprimirLo único cierto y real, es que quien decide no son los cinco, sino alrededor de siete millones de colombianos que son los que participan en las decisiones de este país. cualquier opinión se convierte en una simple especulación. El tema de la seguridad y la aplicación de la ley de una forma equilibrada es el más importante para los colombianos hoy por hoy. Quien tenga un discurso diferente o sesgado puede irse olvidando de tener algun favor del electorado.
ResponderSuprimirLo que debe unir a los quíntuples es un proyecto generacional de nación y Estado para Colombia, de hoy al 2030. Un proyecto que logre integrar toda la población y el territorio a un régimen democrático, con monopolio de la fuerza, seguridad legítima e imperio de la justicia; con capitalismo y equidad; con garantía de derechos y cumplimiento de deberes; con competencia ideológica desarmada y garantías para ganar y ejercer poder; con una economía capaz de generar empleo y productividad; con una institucionalidad imparcial, incluyente, eficaz, controlada; capaz de desactivar el conflicto armado, reconocer y resarcir a las víctimas y darles oportunidades de reintegración a los victimarios; un proyecto de Estado capaz de tener la eficacia y legitimidad para construir una nación reconciliada a 20 años.
ResponderSuprimirLa frase lapidaria de Uribe : voten mis proyectos mientras no estén en la cárcel; su encrucijada del alma, mientras sus enviados cohechan y amenazan para sacar adelante un referendo impulsado ilegítimamente y moribundo en el congreso; su tolerancia inicial con los falsos positivos; su silencio cómplice con las interceptaciones del DAS, y sus intentos para desprestigiar al poder judicial, aliándose con delincuentes, constituyen su legado político. Si a esto le sumamos su pésimo desempeño en el área social, el desplazamiento interno, su incompetente manejo de la crisis económica, y su favorecimiento al capital a costa del trabajo, sólo nos queda su seguridad democrática, que dependió más de la estrategia y la financiación foránea que de su proselitismo. Los quíntuples son una respuesta histórica, más que política, a la captura del estado por una corrupta élite, manipulando la imagen de un falso e inmoral mesías.
ResponderSuprimirLa cantidad de información y desinformación que la opinion pública maneja hoy en dia sobre los protagonistas de la política también les deberia hacer pensar que este primer gesto polítco/medíático podría tener un alcance a mayor plazo si apostarán por una plataforma política conjunta, renunciando a la candidatura presidencial de cada uno y proponiendo por ejemplo una lista al congreso con un ideario político creativo y que aglutine a la gente que busca un centro en medio de la polarización que estamos sufriendo.
ResponderSuprimirLos quíntuples tienen razón. La reforma política no reforma la política; legaliza la politiquería y la criminalidad en la política. Por eso debe archivarse
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