lunes, 20 de julio de 2009

Próceres quilichagueños


Guido Enrique Ruiz

Aunque la palabra prócer, que procede de la latina procer-proceris, significa estrictamente hablando, persona importante. Solemos dar este nombre a quien, de manera especial, ha hecho un acto singular de arrojo, de valentía, de esfuerzo o de heroicidad y, entre nosotros, preferimos llamar así a los que en la guerra de la Independencia, cuando nos separamos de España, procedieron con especial valentía o dieron su vida por la causa.

En la obra del historiador Eduardo Riascos Grueso, aparecida en Cali en 1964, que se llama Procerato Caucano, leemos: “Los hijos de Quilichao, hoy Santander, contribuyeron, de manera considerable, en la grandiosa obra de la independencia del Cauca Grande”.

Recordemos que ese Cauca ocupaba entonces casi la mitad de Colombia e iba desde Antioquia hasta el Ecuador, por la parte occidental de Colombia, y del Pacífico hasta el Brasil por el sur.

Mucho se ha discutido si fue Popayán o Cali la ciudad que lideró la lucha en la región que ahora comprende los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, Valle del Cauca, Nariño y Putumayo principalmente; pero, de todos modos las ciudades menores y los pueblos aportaron vidas, luchas y bienes para la independencia.

Conocemos algunos nombres de próceres que lucharon para la libertad política, del país pero la mayor parte ha caído a la sima del olvido. Es nuestro deber hacer justicia también a los pequeños que por su heroicidad se hicieron grandes y hacer, por los menos, que sus nombres se recuerden con respeto y veneración, si no es que nos sirven para dar sus nombres a lugares, edificios, acontecimientos y otros monumentos físicos o morales.

Entre los quilichagüeños que fueron próceres de la Independencia están: Juan Aguilar, Manuel Aguilar, Tomás Alegría, José del Carmen Aponzá, Luis Angola, Antonio José Bolaños, Manuel Camacho, José Catalino Carabalí, José María Carabalí, Pedro María Carpio, José Joaquín Céspedes, Hermenegildo Chalá, Guillermo de León, Raimundo Inés, José María Martínez, José María Mina, Vicente Molina, Ana Josefa Morales Duque, Agustín Navia, Joaquín Navia, Pedro Pablo Navia, Carlos Penagos, Hermenegildo Popó, José María Prado, Marcelino Ramos, Andrés Saa, Antonio Saa, Luis Tobar, Pioquinto Tobar, Albino Váquez, Julián Vásquez, Pedro Advíncula Vázquez, Raimundo Vergara y José María Viáfara.

A ellos se les debe, por lo menos, una placa de mármol colocada en honroso lugar de Santander de Quilichao. Y no podemos olvidar otros hijos ilustres de esta “Tierra de oro”, a quienes debemos también honrar conociendo sus obras y su historia para que no perdamos la identidad de la ciudad y región y podamos, fincados en ella, hacer de este lugar un monumento a la paz, al bienestar, al progreso en su forma mejor, a la alegría, y a toda clase de bondad.

El mejor ejemplo de los próceres es su entrega heroica por el bienestar de sus conciudadanos. Bolívar decía: “La gloria está en ser grande y en ser útil”; la grandeza está en el espíritu y la utilidad es fruto de la acción.

1 comentarios:

  1. Ramón Ocampo Navia20 de julio de 2009 20:37

    Que bueno sería que el Gobierno Municipal pro iniciativa del Alcalde decidiera la construcción de una obra monumental que sirviera de homenaje póstumo a los precursores y próceres Quilichagueños de la independencia.
    Para realizarla se contratataría a excelentes arquitectos y artistas del Norte del cauca que los hay muy buenos. Éste monumento sería como un testimonio de fervor y respeto de los eméritos Quilichagueños y hacia quienes lo sacrificaron todo, incluso la vida, por la libertad de dolombia y la región. Ahí les dejo para ue lo piensen...

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