Creada: agosto 09 de 2009
Vigilia, por Dani Jarque. El Capitán del Espanyol, murió de infarto con tan solo 26 años, cuando hablaba por celular con su novia.
Fabio Arévalo Rosero MD*
Los casos de muerte súbita en el deporte y particularmente en el fútbol, ya no son una rareza. Los más reconocidos y publicitados han ocurrido en jugadores profesionales. Aparte del recién acaecido en el joven capitán del Espanyol, Dani Jarque, los hechos más comunes nos remontan a jóvenes futbolistas aficionados, que generalmente pasan anónimos. Poco reporte mediático se hace de ellos.
La muerte súbita afecta en un porcentaje mayor a deportistas de competición que a aquellos que practican deporte de manera aficionada. Los accidentes cardiovasculares son la principal causa de muerte súbita y es en deportes como el fútbol, el baloncesto y el ciclismo donde se registran más casos. Se presenta generalmente en individuos jóvenes lo cual sugiere la preexistencia de un factor congénito.
Los deportistas profesionales tienen mayor riesgo de sufrir episodios de muerte súbita, según múltiples investigaciones recientes. La incidencia de este mal entre atletas profesionales es de 1,6 muertes por mil frente a los 0,70 por mil fallecidos entre deportistas no profesionales. La conclusión evidente es que la alta competencia es también un móvil decisivo en la ocurrencia de estos eventos.
Algunos datos sugieren que el deporte incrementa sensiblemente el riesgo de sufrir muerte súbita durante la realización de una actividad deportiva intensa. En el ejercicio el aumento de la demanda energética por parte de la musculatura provoca que el gasto cardíaco aumente hasta cuatro veces más de lo habitual. Precisamente, los principales mecanismos involucrados en la muerte súbita se atribuyen a los cambios hemodinámicos y electrofísicos que se producen durante la actividad física. Es decir al estado del corazón y los impulsos eléctricos que lo mantienen funcionando.
La muerte entre los deportistas de alta competición es más común a primera hora de la tarde, coincidiendo con las horas en las que se desarrollan la mayoría de eventos deportivos. Pese a todo, el ejercicio físico aumenta la esperanza y calidad de vida. Según un estudio realizado entre 2.613 deportistas finlandeses que representaron a su país en los Juegos Olímpicos entre 1920 y 1965, la edad media de supervivencia de los deportistas de resistencia supera en seis años a la de las personas sedentarias. Es uno de los resultados más visibles y que más importa a la hora del balance.
Aunque entre el 74 y 94 % de muertes súbitas que afectan a deportistas se deba a accidentes cardiovasculares, las personas que se ejercitan de forma regular tienen la mitad de posibilidades de sufrir este evento frente a los que no lo hacen. La recomendación final es entrenar regularmente, mantenerse alerta a las señales del cuerpo especialmente del corazón, utilizar un pulsómetro (monitor de frecuencia cardiaca), nunca emplear fármacos estimulantes, no sobrepasarse de las propias capacidades y realizarse valoraciones médicas periódicas, al menos cada seis meses.
Ante la menor sospecha y si existen antecedentes familiares de males del corazón, son indispensables exámenes cardiovasculares de alta precisión, iniciando con una prueba de esfuerzo monitoreada. En algunos casos serán necesarias estudios más complejos. El lamentable caso de Dani Jarque (quien dijo sentirse mal horas antes de la muerte, al igual que Antonio Puerta, quien tuvo síntomas un año antes), exige ser más cuidadosos con los deportistas de alto rendimiento particularmente en el exigente y competido mundo del fútbol. La juventud y la apariencia atlética lozana, no son sinónimos de buena salud. Donde menos se espera salta la liebre.
fabio121@gmail.com
*Médico, investigador en ciencias de la actividad física y del deporte
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