miércoles, 19 de agosto de 2009

Después de la conciliación.... ¿Por qué los uribistas no pueden cantar victoria?

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Por: Cristina Vélez Vieira , 18 de agosto, 2009 10:14 pm

Después de la conciliación del martes, todavía el referendo se puede hundir. Aún varios obstáculos pueden bloquearle el camino. Vea, de todo lo que se ha dicho, qué es falso, que está en veremos y qué es cierto.

Hoy se aprueba el referendo

Si el Congreso aprueba el referendo, eso solo puede pasar la otra semana. En la reunión de la Comisión de Conciliación, este martes, el Gobierno obtuvo 32 firmas a favor del texto del referendo que le da vía libre a la reelección en el 2010. De los 50 conciliadores, Fabio Valencia logró que 14 representantes y 18 senadores apoyaran la reelección inmediata. Así salvó su cabeza por un tiempo, pero todavía le falta que el informe de conciliación reciba el visto bueno de la plenaria de Senado y Cámara. Y a pesar de que los uribistas creen que estas votaciones en Plenaria se harán el miércoles, esto ya no es posible en Cámara. La Corte Constitucional estableció en una sentencia que la votación de cualquier proyecto de ley o acto legislativo debe ser anunciada y programada con una sesión de antelación para que los congresistas puedan estudiar el proyecto o el informe que va a ser votado en la próxima sesión y lleguen preparados.

El martes no hubo quórum para abrir sesión plenaria de la Cámara, por lo que los representantes no pudieron ser notificados de que el miércoles tienen que votar el informe de conciliación del referendo. Si en la Plenaria de Cámara del 19 de agosto no puede haber votación, ésta queda aplazada hasta el martes de la otra semana. Como van las cosas, el plan de los uribistas de sacar el referendo antes del 18 de agosto, como último plazo, se les aguó.

Con las 32 firmas que consiguió Valencia Cossio ya el informe de conciliación está listo

Los liberales están preparando toda su artillería para que se declare ilegítima la conformación de la Comisión de Conciliación que dio informe positivo para el 2010. Y esto puede aguarle la victoria al Gobierno. El representante liberal por Bogotá, Germán Olano, está preparando un concepto jurídico para demostrar que Édgar Gómez, el recién elegido Presidente de la Cámara, no estaba habilitado para nombrar los reemplazos de los conciliadores. ¿La razón? La oposición sostiene que cuando Gómez nombró estos reemplazos todavía no estaba resuelta la recusación que buscaba inhabilitarlo para dirigir el trámite del referendo, por ser uno de los 86 representantes que está investigado por la Corte.

La recusación fue interpuesta por Germán Navas Talero, representante del Polo, pero como fue negada por la Comisión de Ética, él buscó apelar la decisión. Como la apelación de Navas no fue aceptada, recurrió a una última herramienta: puso un recurso de queja que por ley debe ser resuelto ante la Plenaria de la Cámara. La oposición argumenta que como este recurso de queja de Navas no ha sido discutido en la corporación, el proceso de la recusación de Édgar Gómez sigue vivo, por lo que el nombramiento de conciliadores que hizo sería ilegal.

Los presidentes de Cámara y Senado de la oposición en cualquier momento le ponen zancadilla al referendo

El Gobierno lo aprendió cuando el representante de Cambio Radical Germán Varón fue presidente de la Cámara: nunca subestimar el poder de las mesas directivas. Con la aprobación del informe de conciliación muchos uribistas ya dan como aprobado el referendo, pero aún falta que éste se apruebe en las plenarias de Cámara y Senado que están a la cabeza de los Presidentes de la oposición: Javier Cáceres Leal y Édgar Gómez Román, miembros de Cambio Radical y de Convergencia Ciudadana (aunque ya tiene medio cuerpo en el liberalismo), respectivamente. (Ver artículo sobre el complot que llevó a la elección de estos presidentes).

Gómez Román ya dio la primera señal de que puede dilatar el debate a favor de la oposición y en contra del referendo. Hoy canceló la sesión plenaria de la Cámara por falta de quórum. Esperó una hora y media a los representantes para que sumaran quórum deliberatorio (por lo menos 42 representantes) y poder empezar la sesión, pero como no llegaron ésta nunca se abrió y por eso no pudo ser anunciada y agendada la votación del informe de conciliación para el miércoles en Cámara. Y así la aprobación del referendo quedó aplazada hasta la otra semana, cuando los representantes puedan darle el sí a lo que aprobó la Comisión de Conciliación.

Ya es seguro que la conciliación supera las plenarias de Cámara y Senado. El Gobierno tiene las mayorías.

El Gobierno puede sacar los votos necesarios para aprobar el informe de la conciliación en la Plenaria del Senado, pero en la Cámara va a sudar la gota gorda. En el Senado necesitan 52 votos para aprobarlo, y el Gobierno cuenta con que los 62 senadores que lo aprobaron en cuarto debate volverán a votar a favor. Pero en la Cámara lo tiene bien complicado: necesita 83 votos, pero 86 de los 166 representantes están impedidos para votar por la demanda que Germán Navas Talero les puso en la Corte Suprema. Por votar la reelección sin contar con el certificado de la Registraduría, están siendo procesados por la justicia, por lo que legalmente están impedidos para volver a decidir sobre el mismo proyecto, a no ser que los mismos colegas de la plenaria les levanten los impedimentos.

La sesión en pleno tiene que votar para quitarle el impedimento, uno a uno, a los 86 congresistas, lo que puede alargar el debate y complicarlo. Esto les dará más disculpas a los congresistas uribistas que de verdad no quieren que Uribe se reelija -pues soterradamente apoyan a Andrés Felipe Arias, a Noemí Sanín y a Juan Manuel Santos- para no asistir a la sesión y hacerse los de las gafas a la hora de votar. (Ver artículo sobre las verdaderas amenazas del referendo)

Si la conciliación se aprueba, el referendo está listo para las urnas

Si el informe de conciliación pasa la plenaria de Senado y Cámara, todavía le faltan cuatro etapas más. Después de que salga del Congreso debe pasar a sanción presidencial. Si el Presidente Uribe estampa su firma y se casa del todo con el referendo, pasa a la Corte Constitucional para que evalúe la legalidad del trámite. Éste será un escollo grande, pues puede demorarse hasta el otro año en manos de los magistrados. Los nueve magistrados deben pedir las pruebas al CNE de la financiación de las firmas de la iniciativa popular, para ellos mismos evaluar la legalidad del proceso de convocatoria del referendo. Después viene el concepto del Procurador. Cumplidos estos requisitos, el magistrado ponente prepara su proyección de fallo que debe poner en consideración de la Sala Plena. Todo esto suponiendo que los magistrados no son recusados y que la misma Corte define el tema de la Ley de Garantías. El penúltimo paso del referendo es la Registraduría, donde el Registrador tendrá que darse su maña para sacar el referendo a las urnas en tiempo récord.

Por último están las urnas. Uribe necesitaría que más de siete millones de ciudadanos voten el día del referendo. Si no se llega a este mínimo de votantes (sea el voto positivo o negativo), la Registraduría ni siquiera se tomará el trabajo de mirar si las mayorías aprobaron o no una nueva reelección. (Ver uno por uno estos pasos)

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