(REFLEXIÓN)
De: Periodista Jairo Cala Otero
Una alumna de un colegio faltó a clases por una semana y otra compañera empezó a decir que la primera no asistía a clases porque estaba embarazada y se estaba mandando a hacer un aborto.
La maestra escuchó los comentarios y llamó a la muchacha a su oficina y le dijo:
-"Por favor, tráeme un vaso de agua bien lleno".
La estudiante se lo trajo y a continuación la maestra le dijo:
-"Tira toda el agua al piso".
La muchacha titubeó, pero al final obedeció. Después de derramada el agua en el suelo, la maestra le dijo:
-"Ahora, recoge el agua del piso y ponla en el vaso".
- "No se puede"- dijo la alumna.
La maestra le repitió:
-"Hazlo".
La alumna, con paños y servilletas, recogió todo lo que pudo y así llegó a llenar medio vaso de agua, pero muy sucia por el polvo que tenía el piso.
La maestra le dijo a la alumna:
-"Así es como ha quedado la fama y el honor de tu compañera. Aún cuando quieras reparar el mal que haz hecho, no podrás hacerlo totalmente. Sabes, tu compañera faltó a clases porque estaba en el entierro de su padre, que falleció hace unos días".
Moraleja: Nunca hay que precipitarse a dar rienda suelta a afirmaciones sin control, sin que nos conste algo o sin haber verificado la veracidad o la falsedad de alguna situación en particular. Esa horrible costumbre, que denota, además, un bajo grado de formación humana, puede generar verdaderos desastres. Mantener silencio frente a lo que no sabemos con certeza es la mejor postura que podamos asumir. Piensa que a ti tampoco te gustaría que otros anduviesen divulgando especies falsas acerca de tu vida.
Santiago 1:19: “Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar”.
Salmos 34:13: “Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño”.
De: Periodista Jairo Cala Otero
Una alumna de un colegio faltó a clases por una semana y otra compañera empezó a decir que la primera no asistía a clases porque estaba embarazada y se estaba mandando a hacer un aborto.
La maestra escuchó los comentarios y llamó a la muchacha a su oficina y le dijo:
-"Por favor, tráeme un vaso de agua bien lleno".
La estudiante se lo trajo y a continuación la maestra le dijo:
-"Tira toda el agua al piso".
La muchacha titubeó, pero al final obedeció. Después de derramada el agua en el suelo, la maestra le dijo:
-"Ahora, recoge el agua del piso y ponla en el vaso".
- "No se puede"- dijo la alumna.
La maestra le repitió:
-"Hazlo".
La alumna, con paños y servilletas, recogió todo lo que pudo y así llegó a llenar medio vaso de agua, pero muy sucia por el polvo que tenía el piso.
La maestra le dijo a la alumna:
-"Así es como ha quedado la fama y el honor de tu compañera. Aún cuando quieras reparar el mal que haz hecho, no podrás hacerlo totalmente. Sabes, tu compañera faltó a clases porque estaba en el entierro de su padre, que falleció hace unos días".
Moraleja: Nunca hay que precipitarse a dar rienda suelta a afirmaciones sin control, sin que nos conste algo o sin haber verificado la veracidad o la falsedad de alguna situación en particular. Esa horrible costumbre, que denota, además, un bajo grado de formación humana, puede generar verdaderos desastres. Mantener silencio frente a lo que no sabemos con certeza es la mejor postura que podamos asumir. Piensa que a ti tampoco te gustaría que otros anduviesen divulgando especies falsas acerca de tu vida.
Santiago 1:19: “Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar”.
Salmos 34:13: “Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño”.
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