EL BIEN NO SIEMPRE TIENE BUENA CARA
www.telemprendedores.org/.../Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com
¿Qué camino tomaré?- Preguntó Alicia al gato Cheshire en el árbol
Cuando uno anda buscando qué comprar en el almacén o sentado en una silla frente al mercader venido de Venecia, intenta levantarle la quijada a la factura o examina por debajo de la falda si hay alguna trampa. No es tan fácil hoy ni tampoco ayer encontrar calidad o bondad en lo que uno ve. El burro que vende el gitano puede tener pintadas las magulladuras y el esclavo que vendía el negrero era obligado a abrir la boca para ver si tenía completa y buena dentadura. Desde que el hombre es hombre no ha aprendido a distinguir a través del vidrio de la fiscalía la cara del bien o la nariz del mal.
Fue un penalista o un sociólogo quien dijo que en derecho lo que hoy está catalogado como delito puede tener mañana una etiqueta de conducta legal. Como el amancebamiento o la infidelidad, que antes era “mal visto” y hoy al parecer es muy normal. Todos, hombres y mujeres, disfrutamos leyendo y viendo a “Doña Flor y sus dos maridos” y condescendemos con las travesuras de esta dómina y muchos machos. O como el whisky y la cerveza que antes eran fruta prohibida y hoy se beben a la luz del día.
Es muy difícil adoptar una conducta o aceptar una regla que nos dicen que es la correcta. La miramos por delante y por detrás, discutimos y dudamos y es probable que volteemos la espalda y la despreciemos como novia fea. Y que luego practiquemos a escondidas la incorrecta y nos vayamos con la que nos gusta aunque vaya mal vestida.
¿En qué consiste el bien para el humano? ¿Es lo más blando o, por el contrario, es lo más duro? ¿Es lo más deseable o, tal vez, indeseable? ¿Es lo más fácil o, siempre, es lo más difícil? ¿Es lo que todos hacen o sólo algunos pocos lo practican? ¿Todo lo que hacemos está bien o está mal y no tiene término medio? ¿Qué fabricante anónimo le puso a las cosas, a las acciones y a los eventos el marbete de bueno o malo? ¿Eso es como poner a la izquierda los cabritos como malos y a la derecha los corderos como buenos, como enseñó el que lo sabe todo?
Para ser bueno hay que agachar la cabeza y decir “estoy de acuerdo” y será malo discutir y no estar de acuerdo. La balota blanca es la buena y la oveja negra siempre será la mala. Ir para donde va Vicente es el camino más seguro y bueno, o tomar la trocha empedrada y desconocida es lo más peligroso y malo. ¿Repetir el experimento del libro es el camino para el investigador o es buscar el elemento aún no hallado? Opinar según lo que enseñaron en la escuela no es lo sabio ahora. Será más original si la campana suena distinto y no a canon o si ya no hay campana.
Porque el bien no lo dicta en alta voz una regla autoritaria. El bien lo hallará cada quien el día menos pensado muy adentro de su instinto. Nadie lo calificará ni lo “judicializará” ni lo premiará por hacer lo que tiene que hacer o decir. Cada uno será su dios y pondrá la etiqueta de bien y bueno para sí y no preguntará al otro si le place o lo permite. Sólo tendrá la barrera de no perjudicar ni meterse en el territorio del otro. Cada quien fabrica con sus actos su Destino. Lo que para usted es un 6 para el que está en frente en la mesa será un 9. Así es el bien.
Razón tenían Diógenes, de vivir a sus anchas en el tonel y Dionisos, que bailaba y brindaba con Baco por la alegría sin los reproches de Júpiter ni Gea.
04-08-09 - 8:16 p.m.
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