EL SALARIO MÍNIMO, UNA CAMISA DESGARRADA
Imagen: http://www.colombianosenelexterior.com/index.php?idcategoria=14401Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com
Si hacemos un paneo por sobre los países y vemos la Suerte de los trabajadores, veremos que Colombia tiene a sus trabajadores con la camisa más sucia y remendada. En países como Ruanda, como Ghana, como Perú y Bolivia, tal vez, estén peor. Pobres y en pobreza absoluta. Nos compadeceremos y diremos que son países de África o de países que secularmente no han podido levantar su economía.
Da lástima ver los suburbios de Lima, las casuchas donde sobreviven familias con niños completamente desnudos. ¿De qué viven, ganan algo, han estudiado, han salido del tradicional analfabetismo? En verdad, ellos no pueden llamarse trabajadores. Si salen más afuera de su casucha ya está la calle. Se dedican a la mendicidad, a recoger en los depósitos de la basura, las sobras de los restaurantes.
Pero, ¿para qué hablar de lo que sucede por allá, lejos, donde nuestros ojos no ven y a donde los medios de comunicación no se acercan porque no hay noticias favorables al gobierno?
En nuestras ciudades como Cali, como Bogotá, como Bucaramanga, o en nuestros pueblos como Caloto, Coconuco, Calima-Darién, ¿de qué vive la gente? ¿De un trabajo estable en un supermercado, o de un empleo en una oficina del gobierno, en una fábrica de dueños colombianos o en una multinacional? ¿Cuál es el porcentaje de trabajadores que tienen la fortuna de estar vinculados mediante contrato “sano” y con una seguridad social aceptable?
La gente del gobierno y quienes tienen palancas en él, cuando oyen hablar que nuestra “tasa” de desempleo es del 14%, dicen sí hay trabajo pero que la gente no quiere salir a trabajar. Y hacen la retórica diferencia entre empleo y trabajo. Y pontifican que lo que hoy debe hacer el ciudadano es “generar” fuentes de trabajo, en lugar de quejarse.
Ni el “profesional” que egresa de una universidad encuentra un puesto de trabajo, mucho menos el niño que no estudió sino hasta 4º y 5º de primaria y se hizo hombre. ¿Con que instrumentos podrá generar la cacareada gerencia laboral?
Debería guardar muy bien el secreto la banca sobre sus cuantiosas ganancias trimestrales en época de crisis. ¡4.4 billones! Esa es una vergüenza social, punta del iceberg de nuestra economía. ¿Dónde están quienes tienen guardados sus capitales en los bancos que a ellos sí les rinden sus intereses? ¿Qué responsabilidad social tiene el capital colombiano y su productividad en la mísera Suerte que se le asigna al trabajador? ¿En qué universidades estudiaron que por ninguna parte aparece la ética en sus acciones?
Ahora se sentarán los flamantes sindicalistas con su corbata con el tímido Ministro de Protección. No llegará noviembre y se levantarán muy bravos porque apenas lograron obtener un gran 4% sobre el salario misérrimo. El colombiano seguirá armando su chuzito en la esquina de su cuadra o llevando dos yardas de tela para ponerla con cachivaches en la acera en lo que se llama el empleo informal. Llegará la policía y la Dian a cantar por qué no pagan impuestos y no colaboran a acabar con “la mata que mata”. Y los legisladores muy orondos en desayuno seguirán tramando la tercera reelección.
18-08-09 - 9:49 a.m.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada