Estamos a escasos meses para la celebración del bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos que pulverizaron con tenacidad, las cadenas del poder imperial español para imponerse, en un acto de notable sumisión, las cadenas del caudillismo político de nuestros mandamases.Y digo mandamases y no mandatarios por que los egos característicos de los correas, uribes, Chávez, evos, ortegas, entre otros líderes latinoamericanos, siguen más sus sistemas ideológicos identificados por su portal de hierro y no por la representación del interés nacional de cada pueblo que representan.
La pandemia que castiga al trecho de tierra bolivariano, fortalece la imagen infecciosa del caudillo y deja en estado de coma al sistema democrático y sus instituciones.
Mientras nos acercamos a la gran fiesta patriota, vemos cómo las peleas y pedida de perdones de los jefes de Estados andinos siguen por una vía de choque y agravios que crean una enorme incertidumbre comercial y económica como una gran brecha entre las naciones que por lo pronto, se perciben como si fueran enemigas y no como las hermanas históricas que son.
La gran cenicienta del concierto sudamericano parece ser Colombia. Del yugo español al imperio estadounidense. El riesgo de la soledad de Uribe es inminente e incuestionable en el hemisferio. Esto se observa con claridad al notar que los países de este pedazo del mundo, han optado por separarse de las directrices gringas, para intentar poner en el cielo otro grito de independencia, a nivel económico, político y cultural.
Que sean eficientes, progresistas, autosuficientes, o no lo sean, es una cosa, pero esas son las perspectivas emancipadoras de los proyectos políticos que imperan en la región. Ya sea la recalcitrante formula del chavismo, o la ponderada izquierda de Michel Bachellet y Lula, lo cierto es que en la zona se agitan las banderas de la unión latinoamericana y el distanciamiento sistemático ante la Casa Blanca.
Las bases colombianas en las que podrán operar las tropas norteamericanas han causado euforia en las toldas nacionalistas, porque nos da la sensación de que ya tenemos al hermano mayor en nuestro terruño, con el propósito de combatir el narcotráfico y el terrorismo disparado, pero en detrimento del monopolio legítimo de la fuerza estatal, para que nos defienda ante un eventual conflicto militar con el camorrero y temerario Chávez.
Para seguir escupiendo fuego por la boca, sobran epítetos y groserías, dentro del lenguaje. Para construir relaciones de amistad y fraternidad entre los pueblos hace falta prudencia y olfato diplomático de estadista. En Latinoamérica sobran los caudillos que empujan sus costales cargados de ofensas y tras de ellos, pueblos embriagados con las arengas de guerra. En Latinoamérica hacen falta verdaderos estadistas. Gobernantes de talla.
banalufe@hotmail.com
Chaves vive criticando a los EUA y depende de el petróleo que les vende. Eso es mucho lo charlatán, demagogo. Si los EUA paran de comprarles el petróleo, Venezuela quiebra. No hay pararle tantas bolas a este loco. Claro, tenemos que derrotar a las narco farc (amiguitas de Chaves) y tendremos un país con grande potencial. El acuerdo militar con los EUA es fundamental para derrotar al narcoterrorismo guerrillero y por eso es que Chaves y Correa están tan dolidos.Lo que estos paises necesitan son si auténticos estadistas como Uribe y no payasos como Correa y Chávez.
ResponderSuprimirLos colombianos somos 'gringos' pero sin nacionalidad.No tenemos quien nos gobierne con decensia, el último gran Estadista que tuvimos fue Carlos Lleras Restrepo, el resto para acá, simplemente han sido presidentes a secas...
ResponderSuprimir