martes, 18 de agosto de 2009

"INNOBLE" VERDAD SOBRE EL EJERCICIO (Réplica a Semana)

Por Fabio Arévalo Rosero MD*

En el 2008 en la Universidad de Harvard unos investigadores estadounidenses fueron premiados por descubrir que la Coca-Cola es un espermicida efectivo. También fueron laureados científicos taiwaneses, por concluir justo lo contrario. Charles Spencer fue galardonado por demostrar que la comida sabe mejor si es crujiente y Dan Ariely por probar que los placebos caros son más efectivos que los placebos baratos. Y unos biólogos por verificar que las pulgas nacidas en un perro saltan más que las pulgas nacidas en un gato. Se trata de investigaciones serias en sus protocolos, pero disparatadas y generalmente inútiles, que califican para los llamados Premios Ig-Nobel, (en inglés se pronuncia ignoble, que significa «innoble»).

Con estos reconocimientos se honra lo más extraño, estrafalario, excéntrico del quehacer científico mundial. Los trabajos de investigación existen, y los laureados son, por lo general, científicos e investigadores de nivel mundial y, de vez en cuando, ganadores del otro premio Nobel. Son una parodia que suele resolverse en las mismas fechas que los premios originales. Como estas investigaciones, existen miles en el mundo; muchas han generado confusión y alterado el comportamiento de las personas, cuando se toman en serio.

Ese fue el caso de algunos “convenientes” estudios sobre la ingesta diaria de pequeñas cantidades de licor como los vinos. Se llegó a afirmar que eran beneficiosas para la salud humana. La realidad de las investigaciones consistentes confirmó todo lo contario. Desde hace unos 100 años se vienen realizando estudios científicos sobre los efectos de la actividad física en las personas, entre ellos los efectuados por el Dr. Kenneth Cooper con decenas de miles de militares por años. O los extensos y fascinantes de David Costill. Hoy tenemos resultados concluyentes, que no ameritan sino actualizaciones.

Pero con el sensacionalista rótulo “¿Hacer ejercicio engorda?”, la revista Semana acaba de publicar un artículo que cuestiona el valor del ejercicio físico en el control del peso. Tiene como fuentes investigaciones similares a las señaladas anteriormente, que el interlocutor de la publicación al parecer tomó muy en serio. Entre otras cosas afirma: “si la meta es adelgazar, la gente que reemplaza las calorías que quema durante su actividad física podría ahorrarse todo el esfuerzo y quedarse en casa acostada en el sofá”. Para la salud pública esta es una aserción contradictoria que induce al sedentarismo el factor de riesgo más nocivo que lleva a enfermedades crónicas.

La información científica exige estricto rigor por el riesgo a una desinformación gravísima que puede comprometer hábitos de salud. En el artículo en cuestión la mejor lógica y explicación la manejan los foristas (generalmente desdeñados). Todos sin excepción lo cuestionan con opiniones como: (Chem Istj): “Muy irresponsable titulo y artículo”. (Van Helsing): “esto lo sabe hasta un niño de brazos, es obvio que por mas ejercicio que haga si come demasiado no bajara de peso...”. (Kenico Kenico): “Si el ejercicio no ayudara a disminuir la grasa corporal y aún el músculo, dependiendo del deporte, entonces ¿por qué los atletas son delgados?”. Con el apoyo de los foristas, las glosas sobran. La inmensa mayoría de quienes hacen actividad física regular controlan muy bien el peso. Pero más que eso, son mucho más saludables ya que mejoran indicadores internos responsables de la expectativa de vida (edad biológica).

Para el control de las enfermedades crónicas (las que más matan en Colombia y el mundo), son tres los pilares fundamentales sobre los cuales se debe intervenir: promover prácticas adecuadas de alimentación, combatir hábitos nocivos (tabaquismo) y estimular una mayor actividad física. De allí que cuestionar el beneficio del ejercicio físico en los humanos, después de cuantiosas investigaciones sobre su valor, no deja de ser más que una verdad innoble. Un informe que mejor debe tomarse como un homenaje a Ignacious Nobel, el ficticio inventor de la soda pop.

fabio121@gmail.com
*Especialista en ciencias de la actividad física y el deporte

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