Leopoldo de Quevedo
Hola, Alfonso, periodista sin cañón: qué bueno que existan hombres con mirada limpia, con las intenciones en los ojos, con el corazón y la palabra en la mano. Sin reservas mentales, con la noticia fresca venga de donde viniere... me gusta tu ética y ... por eso te envío mis textos. Porque le das el mismo trato que a todos. Ese es el ejemplo de igualdad que queremos en Colombia. Que no se prefiera a los militares y a los empresarios y banqueros. Para tí vale lo mismo el presidente que quien te envía una oración o una queja o una denuncia y la publicas y lo acoges. Con lo que tienes. Tu amabilidad y tu blog. Gracias por enseñarnos a ser sencillos y democráticos. Un abrazo, Leopoldo.
Alfonso José Luna Geller
Maestro Leopoldo: gracias por su elogioso comentario. Esas palabras suyas en este amanecer del primer día de la semana se constituyen para mí en un inesperado pero valioso galardón que me compromete cada instante a no defraudar a nuestros lectores con el trabajo periodístico. Soñamos abrir caminos como diminutas hormigas en los interminables campos de violencia, corrupción e inequidades que martirizan nuestra comarca. Dios bendiga su nobleza. Alfonso.
Hola, Alfonso, periodista sin cañón: qué bueno que existan hombres con mirada limpia, con las intenciones en los ojos, con el corazón y la palabra en la mano. Sin reservas mentales, con la noticia fresca venga de donde viniere... me gusta tu ética y ... por eso te envío mis textos. Porque le das el mismo trato que a todos. Ese es el ejemplo de igualdad que queremos en Colombia. Que no se prefiera a los militares y a los empresarios y banqueros. Para tí vale lo mismo el presidente que quien te envía una oración o una queja o una denuncia y la publicas y lo acoges. Con lo que tienes. Tu amabilidad y tu blog. Gracias por enseñarnos a ser sencillos y democráticos. Un abrazo, Leopoldo.
Alfonso José Luna Geller
Maestro Leopoldo: gracias por su elogioso comentario. Esas palabras suyas en este amanecer del primer día de la semana se constituyen para mí en un inesperado pero valioso galardón que me compromete cada instante a no defraudar a nuestros lectores con el trabajo periodístico. Soñamos abrir caminos como diminutas hormigas en los interminables campos de violencia, corrupción e inequidades que martirizan nuestra comarca. Dios bendiga su nobleza. Alfonso.
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