
LA CONTRIBUCIÓN ESPECIAL* ANTICIPADA DE LAS 21 “MEGAOBRAS”
skyscrapercity.comPor Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com
El Presidente Lula en Brasil anunció una serie de “obras” que realizará su país para la realización del Mundial de fútbol en 2014. Serán de gran envergadura, como el hermoso puente Niteroi que va sobre el mar, en Guanabara, en una extensión de 14 kilómetros. Para referirse a esas obras de ninguna forma las ha magnificado dándoles un calificativo. Serán gigantescas, de seguro, como algunas de las construcciones de Río, Sao Paulo o de Brasilia.
Con lenguaje de gomelo se están denominando “megaobras” las gaseosas proyecciones de inversión que por año y medio ha estado craneando en silencio el Alcalde de la ciudad de Cali. No son realidad las obras y ya está cobrando el beneficio como si el ciudadano pudiera vender hoy su casa por los andenes que se harán por Pance y por la Circunvalar, tal vez en dos o diez años, como está ocurriendo con el famoso MÍO.
En efecto, al propietario que vive en el norte se le está cobrando por lo que se proyecta hacer en el sur, como si eso fuera un valor que se le agregara a su lejano predio. No es diáfano el cálculo que los “técnicos” han hecho para fijar el gravamen a cada contribuyente, y eso no es equitativo. No se ha dicho cuando empezarán a plasmarse tales obras, pero ya están listas las arcas y aceitado su engranaje para cobrar por anticipado y hasta se han “concedido” plazos y descuentos. Por eso en estas operaciones se adivinan muchas cosas que no encajan y que generan duda y desconfianza.
¿Será que en una tienda le cobra el proveedor al pobre dueño por anticipado el valor de lo pedido para poderle suministrar lo que no se tiene? ¿O es que el chiste caleño del “vivo bobo” se quiere aplicar de verdad? ¿Para eso se reunieron los planificadores y asesores? ¿O es que los propietarios, de ahora en adelante y en tiempo de crisis, deben pedir a los bancos “ayuda” para que otros hagan obras que no se sabe hasta dónde y cuándo les “afectarán”?
Lo sano y razonable es que el Municipio haga las obras y, una vez palpables y empiecen a prestar el beneficio, se las cobre al usufructuario. Con el retardo, las improvisaciones, los sobrecostos y los errores que se cometieron a la vista de la ciudadanía en el MÍO ya el caleño franco y sufrido tiene bastante para sospechar de la “mega” promesa de tantas obras al tiempo.
Que la juventud y sonrisa del Alcalde cambie las cosas que hasta ahora han aquejado a la ciudad. Tanto descuido en las deterioradas calles, tanta falta de civilidad y respeto en el tránsito, tan deficientes los servicios domiciliarios, tanta falta de control en construcciones… Que consiga del Presidente que tanto quiere a Cali, del Conpes, del Congreso y de la Banca los recursos. Que demuestre con hechos reales y no con “MEGAproyectos”, -que quién sabe cuando se harán realidad-, que puede hacer de Cali una nueva y vivible ciudad.
La solución no es sacar del bolsillo de los pocos trabajadores y de los pensionados la plata que necesita el Alcalde para llevar a cabo su lejano megapropósito.
*http://www.gerencie.com/contribucion-por-valorizacion.html
19-10-09 - 10:14 a.m.
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