Por Reinel Gutiérrez
Tres ejemplares de avestruz crecen paulatinamente con miras a formar una familia grande con hijos nacidos en Popayán. Estos plumíferos están en su corral donde reciben la visita de las personas que los admiran porque no son aves que se les pueda mantener en cualquier patio.
Mas allá está el ruido de los patos y los gansos, que también son felices recibiendo alimentos y admiración de los visitantes. Las cabras, también en sus corrales pueden ser observadas y acariciadas. Como respuesta a esos detalles ellas dan leche de alto valor nutritivo. Aquí no tiran hacia el monte, pues viven prácticamente en la ciudad y no temen a la presencia de las personas.
Y luego está la belleza de los conejos, algo así como unos peluches con vida y que inspiran ternura. Todo esto ocurre en una granja integral a pocos kilómetros de Popayán, y que ya es otro parque de la cultura agropecuaria, visitado por estudiantes y particulares diariamente.
Y el cuy también tiene su espacio, pues cientos de estos pequeños animales nacen, crecen y se reproducen. Los hay blancos, amarillos, negros, todos muy despiertos y rápidos en sus movimientos. Están los peruanos y los colombianos en convivencia total.
Hay unos animales grandes, voluminosos y con ubres repletas de leche que son las vacas.
Mucha gente va a este lugar para distensionarse y dejar a un lado la ansiedad, en medio del bramido, el cuac, los chillidos y el cacareo de las gallinas que como animales domésticos tradicionales en la cultura colombiana no pueden faltar. Los gallos cantan y dan órdenes, además de manifestar su gobierno sobre la población avícola.
Pero lo que no se ve a primera vista es el trabajo de miles y miles de animalitos que son las lombrices que transforman la materia en abono orgánico de gran calidad. La lombricultura es una de las actividades centrales en este hermoso sitio, localizado en El Tablón, corregimiento de Rioblanco. Los agricultores se surten del "humus" para sus cultivos, el cual se obtiene tanto líquido como sólido.
Ana Gómez se encuentra al frente de esta labor, después de vivir mucho tiempo en la ciudad, en medio de ruidos, pitos, gritos, estridencias, etc. Ella dice que es un gran gozo trabajar y compartir con los animales, por lo tanto se le ve empacando abono , abrazando un conejo, o hablándole a los avestruces.
A este lugar llegan sobretodo los niños que interactúan con los roedores, las aves, y manipulan la lombriz roja californiana que allí abunda.
Y cuando los visitantes han visto todo lo relacionado con los animales, se dan el paseo por el sendero ecológico, a través de un bosque natural donde solo se oye el trinar de los pájaros, el viento y el agua que corre.
Mamá Lombriz se le denomina a este proyecto que ya es admirado por los payaneses y personas de otros lugares de Colombia. Allí está la naturaleza en vivo, moviéndose, procesando y a la vez desafiando la contaminación ambiental, el trajín urbano y las afecciones sicológicas del ser humano.
Ir a recibir la protección de Mamá Lombriz es un remedio para muchos males.
Tres ejemplares de avestruz crecen paulatinamente con miras a formar una familia grande con hijos nacidos en Popayán. Estos plumíferos están en su corral donde reciben la visita de las personas que los admiran porque no son aves que se les pueda mantener en cualquier patio.
Mas allá está el ruido de los patos y los gansos, que también son felices recibiendo alimentos y admiración de los visitantes. Las cabras, también en sus corrales pueden ser observadas y acariciadas. Como respuesta a esos detalles ellas dan leche de alto valor nutritivo. Aquí no tiran hacia el monte, pues viven prácticamente en la ciudad y no temen a la presencia de las personas.
Y luego está la belleza de los conejos, algo así como unos peluches con vida y que inspiran ternura. Todo esto ocurre en una granja integral a pocos kilómetros de Popayán, y que ya es otro parque de la cultura agropecuaria, visitado por estudiantes y particulares diariamente.
Y el cuy también tiene su espacio, pues cientos de estos pequeños animales nacen, crecen y se reproducen. Los hay blancos, amarillos, negros, todos muy despiertos y rápidos en sus movimientos. Están los peruanos y los colombianos en convivencia total.
Hay unos animales grandes, voluminosos y con ubres repletas de leche que son las vacas.
Mucha gente va a este lugar para distensionarse y dejar a un lado la ansiedad, en medio del bramido, el cuac, los chillidos y el cacareo de las gallinas que como animales domésticos tradicionales en la cultura colombiana no pueden faltar. Los gallos cantan y dan órdenes, además de manifestar su gobierno sobre la población avícola.
Pero lo que no se ve a primera vista es el trabajo de miles y miles de animalitos que son las lombrices que transforman la materia en abono orgánico de gran calidad. La lombricultura es una de las actividades centrales en este hermoso sitio, localizado en El Tablón, corregimiento de Rioblanco. Los agricultores se surten del "humus" para sus cultivos, el cual se obtiene tanto líquido como sólido.
Ana Gómez se encuentra al frente de esta labor, después de vivir mucho tiempo en la ciudad, en medio de ruidos, pitos, gritos, estridencias, etc. Ella dice que es un gran gozo trabajar y compartir con los animales, por lo tanto se le ve empacando abono , abrazando un conejo, o hablándole a los avestruces.
A este lugar llegan sobretodo los niños que interactúan con los roedores, las aves, y manipulan la lombriz roja californiana que allí abunda.
Y cuando los visitantes han visto todo lo relacionado con los animales, se dan el paseo por el sendero ecológico, a través de un bosque natural donde solo se oye el trinar de los pájaros, el viento y el agua que corre.
Mamá Lombriz se le denomina a este proyecto que ya es admirado por los payaneses y personas de otros lugares de Colombia. Allí está la naturaleza en vivo, moviéndose, procesando y a la vez desafiando la contaminación ambiental, el trajín urbano y las afecciones sicológicas del ser humano.
Ir a recibir la protección de Mamá Lombriz es un remedio para muchos males.
yo ya he visitado mama lombriz y es lo mejor tambien conosco a anita y es una de las grandes colaboradoras pues lo que hacen que todo funcione bien son las señoras que viven ahi
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