domingo, 4 de octubre de 2009

Mercedes Sosa; la cantora de ilusiones

Con la fuerza de su voz se enfrentó a la dictadura militar Argentina por allá en la década de los setenta, con tanto ahínco, que se vio obligada al exilio hacia Europa; regresó después de la guerra de las Malvinas para continuar recordándole al mundo que los hechos de horror producidos por los milicos no se pueden olvidar.

Esta poeta de los derechos humanos acompañó mi formación de líder social de izquierda; con la mochila llena de sueños, desde los grupos juveniles, los movimientos cívicos y la firme decisión de aportar a la construcción de un mundo nuevo, muchísimas veces con el corazón hinchado de orgullo entonamos la masa, "Solo le pido a Dios", "Alfonsina y el mar", y esa hermosa poesía que reza: “duerme, duerme negrito…”

La negra, como solían decirle en su natal Argentina, mantuvo la bandera de la canción protesta izada por toda Latinoamérica y el mundo, tan así será –y contradictorio- que los noticieros televisivos transmitieron un mensaje de viva voz de Simón Pérez, presidente de Israel, lamentando el deceso de la cantora.

Quienes pertenecemos a mi generación debemos mucho a ella en aprender el arte de la rebeldía, a denunciar las injusticias, a no callar ante el autoritarismo de los gobernantes, o el exceso de los administradores, en fin, Mercedes fue a la música como Jaime Garzón al humor.

Recordemos “Solo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente, es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente”, quizás esto nos mueva a pedir el acuerdo humanitario, la negociación política al conflicto armado.

Adiós Mercedes Sosa, cantora latinoamericana; que conciertos tan grandes en el cielo, con Celia Cruz, el maestro Rafael Escalona, mientras Garzón hace humor y Andrés Escobar se juega un partido de fútbol, conversarás con Neruda, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo y otros muchos que nos alimentaron la esperanza.

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