martes, 27 de octubre de 2009

¡No nos digamos mentiras!

Por Alfonso J. Luna Geller

Cuando un paciente está clínicamente grave debe decirle toda la verdad a su médico. Sin más consideraciones que la recuperación o salvación del enfermo, el equipo facultativo hará todo lo debido para buscar el beneficio y la curación de ése ser, como prescriben Hipócrates y Galeno.

La sociedad también es un ser vivo que puede enfermarse. La enfermedad entonces, es colectiva. De hecho, la nuestra, la quilichagueña, está grave, todos padecemos los síntomas y sufrimos sus afecciones, así haya quienes traten de hacerla invisible, por hacer “lo políticamente correcto”.

Poniendo su dedo en la llaga, como dicen en la religión cristiana, Pirry con su especial en el canal RCN sobre el consumo de heroína en esta ciudad, transmitido el 20 de septiembre, y Antonio José Caballero Velasco en su columna dominical en el diario El País, de Cali, publicada ocho días después, despertaron la adormilada opinión quilichagueña y no faltaron quienes los trataron de apátridas por hacer ver públicamente lo que padece esta ciudad en silencio y en privado. Claro está que diagnosticarla no significa curarla, es apenas un principio al tratamiento. Hay que ir más allá.

Santander de Quilichao hasta hace poco era “Un Pueblo con Espíritu Cívico Ancestral”, como demostró Armando Velasco Zuñiga (q.e.p.d.), pero hoy campean por sus calles, parques, avenidas y sitios públicos, la incertidumbre, la prevención, la inseguridad, la desconfianza, la incultura y la falta de solidaridad social, como consecuencia del apremio que impone la drogadicción, la seducción generalizada por el enriquecimiento ilícito e inmediato, el micro y macro tráfico de estupefacientes, el sicariato, la prostitución y el atentado permanente contra el medio ambiente con la deforestación y la contaminación de la fuentes hídricas, para no extendernos en otras lacras que parecen sacadas de un diccionario sobre el absurdo social, como la ocupación inconcebible de los espacios públicos, el irrespeto por las señales de tránsito o la publicación de misteriosos panfletos que amenazan y denigran indiscriminadamente sin alcanzar para convertirse siquiera en cabeza de procesos.

Sé que hay quienes están pensando en que éstos son lugares comunes, que esto ocurre no solamente en Santander y que son consecuencias de la globalización, y no sé que otras disculpas que inhiben el empleo de una medicación especial. Pero es esta manera de pensar la que no permite trabajar por una sociedad diferente, por la posibilidad de una vida social menos miserable y con mejor calidad de vida. Reconocen una gran impotencia para lograr cambios. Están hablando de una sociedad que ya no contempla alternativas y se consideran eximidos del deber de examinar, demostrar, justificar y, aún más, de considerar alternativas o pactos cívicos que conduzcan a mejorar la calidad de vida del conjunto social quilichagueño.

Instaurar el cuestionamiento a la sociedad y a nuestras prácticas significa dar un paso muy grande en los esfuerzos por mejorar la condición humana. Una de las formas de modificar esta situación puede ser convocarnos a un gran pacto social, realizar una serie de foros donde nos cuestionemos, de donde salga un documento de compromiso cívico que tenga cumplimiento en cada hogar, escuela, colegio, universidad, empresa, sector público, etc., el cual deberá tener en cuenta, por ejemplo, que los derechos humanos, de reconocimiento universal, han sido aceptados por todo el mundo y de lo que hay que ocuparse ahora es de encontrar los mecanismos para su vigencia y garantía, entre otros aspectos cívicos.

Propongo esto porque está demostrado que los famosos consejos de seguridad que se convocan cada vez que ocurre un hecho justificatorio no tienen efectos reales y duraderos sobre la problemática cotidiana, el Estado a nivel local es impotente para recuperar la cohesión social y controlar todo este despelote que nos abruma. Es la fuerza cívica, la decisión comprometida de una sociedad que desea un mejor presente para que su futuro sea meritorio, la que puede lograr transformaciones (no confundir con lo que ahora llaman “Estado de Opinión”, porque nada tiene que ver con oportunismos políticos).

Esta ciudad tiene hoy, si la memoria no me falla, 16 ex alcaldes que podrían contribuir con sus experiencias adquiridas en el manejo de la problemática social quilichagueña en los últimos cincuenta años (Carlos Julio Bonilla Soto, Ricardo A. Cifuentes Guzmán, Aldemar Ríos Bermúdez, Víctor A. Claros Medina, Henry O. Holguín David, Teresa Borrero, Libardo Alfonso Yañez, Eliécer Mosquera Brand, Víctor José Gómez Mosquera, Hernando Tobar, José Gregorio Velasco, Jesús María Molina Rebolledo, Marino Holguín David, Eduardo Astudillo, Willians Ortiz Ararat y Harold Banguero Lozano) y el actual, Juan José Fernández Mera.

Ellos deberían liderar una gran convocatoria, un espacio cívico trascendental para requerir a todos los sectores su participación y compromiso, obviamente con el acuerdo serio de dejar por fuera del recinto sus antagonismos políticos, que también en algo han conducido al actual estado de cosas; igualmente, los académicos de gran valía, gestores culturales, dirigentes cívicos, periodistas y empresarios quilichagueños, que estoy seguro se pondrían la camiseta roji-amarilla para buscarle el nuevo rumbo a Santander transformando las realidades sociales que nos aquejan con fórmulas factibles para así, de verdad, “con orgullo y en alto la frente, felices cantemos la tierra natal”.

2 comentarios:

  1. Don Alfonso : No hay que rasgarse las vestiduras, En santander está pasando lo que sucede en todas partes,el deterioro de los valores humanos, la deshumanizaci6n y la violencia social; son parte de las características negativas de esta sociedad que nos ha tocado vivir.
    El consumo compulsivo, la necesidad de tener la mayor cantidad de objetos, para intentar ser más que otras personas. La falta de pensamiento autónomo y crítico; la ausencia de solidaridad entre los seres humanos, son muestras de la crisis de la sociedad contemporánea. Se vive artificialmente en c6modas letras; mientras nuestra vida se nos va de las manos.

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  2. Gerson Molano

    Señor Luna, me parece importante que recuerde el tema de la problemática de inseguridad ciudadana, consumo y tráfico de estupefacientes en Quilichao puesto en consideración por Pirri y Caballero.
    De todas maneras, crea o no, la globalización sinónimo de imperialismo y sus grandes corporaciones transnacionales, el nuevo orden mundial (claro que no soy mamerto), han creado el hambre y la deuda externa para poder manejar a su antojo al mundo siendo incluso mas poderosos que los mismos Estados.
    Mientras no haya un proyecto de vida y la juventud viva al garete, la problemática persistirá por muy buenas intenciones que se tengan, un joven sin ocupación es victima del narcotráfico o vinculación a cualquier actividad ilícita o grupal al margen de la ley.
    Pero no nos podemos quedar aquí, tenemos que hacer algo. Es importante su idea, señor Luna, de reunirnos con los diferentes actores de la vida publica y privada, con la participación activa de los representantes de cada barrio de Quilichao y lideres comunales. No obstante sin oportunistas politiqueros.
    Una idea básica seria empezar por crear un fondo de capital para estimular la microempresa como se esta haciendo en la India, es decir hacer microcréditos a bajos intereses (muy discutible su andamiaje). Esto es lo que debe hacer el alcalde y el gobernador, y no solo hacer obras de cemento y ladrillo que es lo que mejor les interesa por sus dividendos, es también generar empresa o facilitar su desarrollo microempresarial.
    Hay otras formas de conseguir recursos económicos para la microempresa. Si olvidar que ésta es la que más genera empleo. Con metas claras y con lo que se va ha producir o se produzca en las micros se tiene que buscar un mercado mas amplio, por fuera del departamento y del país, a eso tiene que apostarle el alcalde (ejemplo de Bucaramanga). Las ideas saldrán de la comunidad que en definitiva dirán que es lo que quieren para fomentar la actividad empresarial, igualmente fortalecer las microempresas que están en marcha.
    Otra medida es poner a trabajar a los turistas secretarios de la alcaldía, a ver si aportan algo a esta iniciativa, que se pongan la camiseta y salgan a gestionar ideas y recursos.
    Son muchas las alternativas que uno oye a la gente, pero no tienen los recursos económicos y sí muchas ganas de trabajar. Los secretarios municipales tiene que salir de sus guaridas y estar mas en contacto con el vulgo, forjar ideas y plasmarlas en la realidad, hay apoyo internacional para las buenas ideas de la microempresa rural y de la ciudad. Esto es una idea de muchas que pueden salir.
    Un saludo. Quilichao

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