Por Reynel Gutiérrez
Muchas personas, especialmente jóvenes, viven en estado de abandono en las calles de Popayàn, tanto porque perdieron el hogar, como por miseria y drogadicción.
Cuadros lamentables se advierten en sectores como la parte posterior de la galería del barrio Bolívar, en donde existe prácticamente la "calle del cartucho" pues allí viven personas mugrosas, drogadas y enloquecidas que disputan los residuos de comidas con ratas y gallinazos en el depósito de basura que hay en ese lugar.
Otros sitios predilectos son los puentes sobre el río Molino en el mismo sector, y los existentes a lo largo de esa corriente hasta el barrio El Cadillal. También los puentes sobre el río Ejido son el techo de indigentes y "drogos" como les dicen en el sector popular.
La misma escena se aprecia en el río Cauca, incluyendo los puentes nuevos sobre la variante, lo cual también da a pensar como será este fenómeno cuando se termine la obra de la carrera 17 con calles 4a y 5a.
Nelson, un habitante de la calle, dice que abandonó el hogar porque no soportó mas la violencia proferida por los propios padres. Afirma que otros compañeros suyos también tuvieron inconveniente similares, especialmente por ausencia del padre, y el conflicto con el padrastro.
Para sobrevivir se pide plata, o hasta se llega a la prostitución por dos mil o cinco mil pesos.
Acá la vida es dura, agrega, porque hay muchos "pirobos, gonorreas y parceros jodidos". Los jíbaros llevan la droga, y los chirretes son los que la consumen.
Popayán presenta los cuadros de descomposición social que tienen otras capitales, y es un problema social que no se puede controlar, a no ser que hayan políticas verdaderas de atención social y bienestar colectivo. Solo una política social y de bienestar colectivo podrá al menos, mermar el avance del abandono de seres humanos ante la sociedad indiferente.
Muchas personas, especialmente jóvenes, viven en estado de abandono en las calles de Popayàn, tanto porque perdieron el hogar, como por miseria y drogadicción.
Cuadros lamentables se advierten en sectores como la parte posterior de la galería del barrio Bolívar, en donde existe prácticamente la "calle del cartucho" pues allí viven personas mugrosas, drogadas y enloquecidas que disputan los residuos de comidas con ratas y gallinazos en el depósito de basura que hay en ese lugar.
Otros sitios predilectos son los puentes sobre el río Molino en el mismo sector, y los existentes a lo largo de esa corriente hasta el barrio El Cadillal. También los puentes sobre el río Ejido son el techo de indigentes y "drogos" como les dicen en el sector popular.
La misma escena se aprecia en el río Cauca, incluyendo los puentes nuevos sobre la variante, lo cual también da a pensar como será este fenómeno cuando se termine la obra de la carrera 17 con calles 4a y 5a.
Nelson, un habitante de la calle, dice que abandonó el hogar porque no soportó mas la violencia proferida por los propios padres. Afirma que otros compañeros suyos también tuvieron inconveniente similares, especialmente por ausencia del padre, y el conflicto con el padrastro.
Para sobrevivir se pide plata, o hasta se llega a la prostitución por dos mil o cinco mil pesos.
Acá la vida es dura, agrega, porque hay muchos "pirobos, gonorreas y parceros jodidos". Los jíbaros llevan la droga, y los chirretes son los que la consumen.
Popayán presenta los cuadros de descomposición social que tienen otras capitales, y es un problema social que no se puede controlar, a no ser que hayan políticas verdaderas de atención social y bienestar colectivo. Solo una política social y de bienestar colectivo podrá al menos, mermar el avance del abandono de seres humanos ante la sociedad indiferente.
Dura realidad viven los llamados habitanets de la calle en Popayán.Son hombres y mujeres, menores y mayores de edad, cuyas condiciones socioeconómicas y en algunos casos de salud mental, se han visto obligados a desarrollar su cotidianidad en la calle, entendida esta última como un espacio arquitectónico urbano, que no cumple los requerimientos mínimos necesarios para considerarse un lugar de habitación en condiciones aceptables para el bienestar y la calidad de vida de un ser humano.
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