martes, 13 de octubre de 2009

'Síndrome Black Berry'

Por Fabio Arévalo Rosero, M. D.

La ola de suicidios de trabajadores de France Telecom es una poderosa alarma para el mundo competitivo del siglo XXI. En los últimos 18 meses, 24 personas han renunciado a sus vidas debido a presiones laborales, las cuales, a su vez, generaron fuertes desórdenes emocionales. Un directivo del mayor consorcio de telecomunicaciones de Francia advirtió que el aluvión de correos electrónicos generados las 24 horas desde teléfonos móviles y computadores está estresando a los empleados. Es evidente que los trabajadores de las grandes empresas tienen mucha más presión en la era de los Black Berry.

Hoy en día, las personas vinculadas a compañías "organizadas" están siempre conectadas electrónicamente dentro y fuera del horario laboral. Hace 15 años, quien trabajaba en una gran empresa no tenía ni celular, ni computador en su casa. Nada de SMS, ni chat a mansalva. ¿Internet satelital y Wi-Fi? Ni hablar. Cuando regresaba al hogar, el trabajo se quedaba fuera. La división entre el tiempo libre y el trabajo, al menos en lo tecnológico, era más clara. Tales prácticas "modernas" pueden estar afectando a los trabajadores más de lo que se ha reconocido.

El tratar de estar siempre presente termina generando el conocido efecto "Burn Out", también llamado síndrome de "estar quemado" o de desgaste profesional. Se considera como la fase avanzada del estrés ocupacional, y se produce cuando se desequilibran las expectativas en el ámbito profesional y la realidad del trabajo diario. El claro ejemplo de la histeria masiva de hoy está definido por el panorama de los "call centers". Son el epicentro de las comunicaciones constantes y una de las actividades que presentan mayores casos de estrés laboral. Más aun cuando las compañías no invierten en mejorar su capital social, en su crecimiento personal y en su calidad de vida.

Los niveles de presión en la actualidad son muy altos y el lugar de trabajo es tan competitivo, que es destructivo. Las empresas deberían empezar por frenar el ritmo y la comunicación de correos electrónicos entre oficinas, para permitir a la gente hablar cara a cara. Los correos y los 'black berries' son dispositivos geniales. Pero cuando se llega al punto de que las personas sienten que tienen que responder a todo el mundo, todo el tiempo, se pierden esos preciosos minutos de pensar que uno tiene cuando debe levantarse del sitio y caminar hacia la otra persona para hablar.

Son indispensables períodos de "descanso absoluto" en la jornada diaria para mantener y mejorar el alto rendimiento. Tratar de estar siempre conectado solo terminará generando el mal de "Burn Out", conocido desde el siglo XX. En su versión avanzada cabría la denominación "Síndrome Black Berry", que puede llevar a máximo nivel de estrés y otros síntomas, que en ocasiones extremas podría generar situaciones de violencia, como el caso de France Telecom.

Un estudio reciente realizado en Boston prueba que alejarse del trabajo en la jornada semanal durante un tiempo produce efectos positivos en el rendimiento laboral. A un grupo de 12 consultores les fue "solicitado" tomarse un "tiempo programado" de descanso durante la semana laboral. La mayoría, casi fueron obligados. Trabajar en conjunto para asegurarse de que cada consultor tomara el tiempo de descanso programado forzó a los equipos a tener mayor comunicación y relaciones interpersonales. Así mismo, tuvieron que planificar mejor las tareas, lo que en varios casos resultó en alta satisfacción para los clientes.

Basta con ver cómo entrenan los atletas profesionales en forma de intervalos para darnos cuenta de que la energía se expande y se recupera. Hay que preparar a nuestro cuerpo para el alto rendimiento asegurando una buena energía durante toda nuestra jornada. El tiempo es ilimitado y la energía no. La "energía" y no el tiempo es la moneda de los altos logros. Hasta a un Black Berry se le acaban las pilas si no se recarga.

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