FABIO ARÉVALO ROSERO MD*fabio121@gmail.com
Un elemental principio de cultura ciudadana es cuidar el agua. Significa tener conciencia del valor de la vida. El agua apta para el consumo humano escasea de manera alarmante, lo cual obliga a que sea usada racionalmente. Para ello deben promoverse buenas prácticas que generen actitudes formativas y no mensajes equivocados. Menos del uno por ciento del agua dulce está disponible. El 90 por ciento de los casos de diarrea en el mundo están relacionados con la escasez y falta de seguridad del agua lo cual resulta en 1,5 millones de muertes por año, principalmente entre niños menores de cinco años.
Además los efectos del cambio climático impactan, cada vez más, tanto al abastecimiento como a la calidad del agua potable disponible en todo el mundo; modificando los patrones tradicionales de lluvias, alterando los ecosistemas que determinan el caudal de agua y aumentando los efectos de la contaminación. Entre los departamentos pobres en disponibilidad de agua potable y medios de saneamiento básico están Amazonas, Chocó y Cauca. No son ricos en potencialidad hídrica para la vida humana, como lo anuncian dirigentes de escasa cultura.
Un elemental principio de cultura ciudadana es cuidar el agua. Significa tener conciencia del valor de la vida. El agua apta para el consumo humano escasea de manera alarmante, lo cual obliga a que sea usada racionalmente. Para ello deben promoverse buenas prácticas que generen actitudes formativas y no mensajes equivocados. Menos del uno por ciento del agua dulce está disponible. El 90 por ciento de los casos de diarrea en el mundo están relacionados con la escasez y falta de seguridad del agua lo cual resulta en 1,5 millones de muertes por año, principalmente entre niños menores de cinco años.
Además los efectos del cambio climático impactan, cada vez más, tanto al abastecimiento como a la calidad del agua potable disponible en todo el mundo; modificando los patrones tradicionales de lluvias, alterando los ecosistemas que determinan el caudal de agua y aumentando los efectos de la contaminación. Entre los departamentos pobres en disponibilidad de agua potable y medios de saneamiento básico están Amazonas, Chocó y Cauca. No son ricos en potencialidad hídrica para la vida humana, como lo anuncian dirigentes de escasa cultura.
Foto: popayancity.blogspot.comPor tantas razones es indispensable evitar el juego y desperdicio de agua en fiestas, particularmente aquellas que se celebran en Popayán los días 5 y 6 de enero. No corresponden a ninguna tradición cultural, primero porque simplemente no son cultura. Segundo porque es un acto de agresión, una especie de respuesta animal que sale a relucir cuando hay cierta licencia. Además se utiliza un recurso vital que exige actos educativos para preservarlo y no lo contrario, llevando mensajes confusos a niños y jóvenes.
Jugar a tirarse agua solo demuestra el conformismo de comunidades históricamente maltratadas por pequeñas clases de poder y que han sido obligadas a tener entretenimiento de baja calidad. Por años se han venido construyendo sociedades con escaso sentido del disfrute, se conforman con cualquier cosa y no reivindican sus derechos. Esto debe dar paso a generosas inversiones de entidades oficiales, que deben respetar a la gente fomentando espacios lúdicos de alta calidad para colmar las expectativas y las necesidades de recreación.
En las fiestas del 5 y 6 de enero una minoría que no llega al 3% de la población de la ciudad (menos de diez mil personas) se toma las calles con actos bárbaros. Muchos de ellos son los mismos que defienden el ultraje animal en cabalgatas de borrachos, corridas de toros, riñas de perros y gallos. Son parte del circo barato que promueven las administraciones para ocultar hechos controvertidos e incapaces de hacer buen gobierno por la prioridad que tienen de responder a los directorios políticos que los han respaldado.
Es por ello que durante esos días la mayoría de personas quedan secuestradas en sus casas en un conflicto de convivencia que solo se resuelve mediante acuerdos; no con imposiciones cicateras y egoístas que impiden la concertación integrada con la comunidad. Los resultados no se alcanzan porque los dirigentes tradicionales toman medidas sectarias y caprichosas, sin escuchar a la gente.
Llegar a acuerdos significa hacer pactos de doble vía. Se ofrece algo de excelente calidad a cambio de modificar y mejorar comportamientos ciudadanos. Una actitud politiquera es la coraza de los gobiernos que no tienen compromiso con la transformación cultural de la ciudad o de la región. Con el agua no se juega. Es la hora de ser serios, de dejar en todas las acciones un saldo pedagógico, con talante generoso y libre de mezquindades.
*Director, Ecoplan International, Colombia
Jugar a tirarse agua solo demuestra el conformismo de comunidades históricamente maltratadas por pequeñas clases de poder y que han sido obligadas a tener entretenimiento de baja calidad. Por años se han venido construyendo sociedades con escaso sentido del disfrute, se conforman con cualquier cosa y no reivindican sus derechos. Esto debe dar paso a generosas inversiones de entidades oficiales, que deben respetar a la gente fomentando espacios lúdicos de alta calidad para colmar las expectativas y las necesidades de recreación.
En las fiestas del 5 y 6 de enero una minoría que no llega al 3% de la población de la ciudad (menos de diez mil personas) se toma las calles con actos bárbaros. Muchos de ellos son los mismos que defienden el ultraje animal en cabalgatas de borrachos, corridas de toros, riñas de perros y gallos. Son parte del circo barato que promueven las administraciones para ocultar hechos controvertidos e incapaces de hacer buen gobierno por la prioridad que tienen de responder a los directorios políticos que los han respaldado.
Es por ello que durante esos días la mayoría de personas quedan secuestradas en sus casas en un conflicto de convivencia que solo se resuelve mediante acuerdos; no con imposiciones cicateras y egoístas que impiden la concertación integrada con la comunidad. Los resultados no se alcanzan porque los dirigentes tradicionales toman medidas sectarias y caprichosas, sin escuchar a la gente.
Llegar a acuerdos significa hacer pactos de doble vía. Se ofrece algo de excelente calidad a cambio de modificar y mejorar comportamientos ciudadanos. Una actitud politiquera es la coraza de los gobiernos que no tienen compromiso con la transformación cultural de la ciudad o de la región. Con el agua no se juega. Es la hora de ser serios, de dejar en todas las acciones un saldo pedagógico, con talante generoso y libre de mezquindades.
*Director, Ecoplan International, Colombia
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