Escrito por Jorge Muñoz Fernández *“Cuando estalla una guerra, las gentes dicen: “Esto no pude durar, es demasiado estúpido”. “Y sin duda una guerra es evidentemente demasiado estúpida, pero eso no impide que dure”.
Las anteriores reflexiones del Doctor Riux, en la clásica obra de Albert Camus, “La Peste”, lo conducían a no creer en la guerra, ni en ninguna clase de pestes, porque las pestes no avisan. Así mismo, los pueblos que viven en paz, pese al ruido de los alistamientos militares, permanecen incrédulos y desconfían de las alertas cuando se trata de confrontaciones armadas; siempre abrigan la esperanza que los gobiernos en conflicto vuelvan a envainar las espadas.
Sin embargo, la historia, como maestra de la verdad, decantadora de lo real, que a menudo destruye el mito kantiano de la paz perpetua, nos conduce al convencimiento, como la peste lo consiguió con el Dr. Riux, que no es descartable la confrontación entre Colombia y Venezuela, tanto más, cuando poderosos intereses extraterritoriales, incubados en los laboratorios y recintos de los fabricantes de la muerte, permanecen listos y dispuestos a propagar conflictos armados como una forma de acumular territorios, mercados y capital.
Ante la guerra, los pueblos de todas las naciones amenazadas por conflagraciones armadas, deben alzarse en paz, porque las guerras en la historia ya no duran seis días. La del Peloponeso, cuando las confrontaciones duraban dos batallas, duró veintiséis años y la agresión a Vietnam, por los chinos, japoneses y franceses primero y norteamericanos después, duró más de treinta años.
En nuestro caso, debo admitir, sin temor alguno, que la plaga de la guerra es cierta, real y verídica, jamás irreal, y es un imperativo moral de los pueblos y los gobiernos, evitarla.
En la guerra de Vietnam murieron tres millones y medio de vietnamitas, tres millones resultaron heridos, cincuenta y ocho mil norteamericanos perecieron y un millón resultaron lisiados, sin embargo, Vietnam venció históricamente a sus agresores. Contra la guerra de Vietnam se alzó en paz la propia generación joven de Obama en los Estados Unidos.
En Irak, debajo de las tumbas de un millón de iraquíes, después de que Bush cocinó y vendió la falacia del terrorismo islámico, fluyen hacia las refinerías de los agresores dos millones de barriles de petróleo diarios.
Perteneciendo, como pertenezco, a la inmensa legión pacifista de venezolanos y latinoamericanos que cree en la posibilidad de una guerra entre Colombia y Venezuela, con la injerencia irrefutable de los Estados Unidos, admito que el conflicto puede romper la barrera de lo irreal. “Basta una chispa para incendiar una pradera”. Aún es tiempo de mirar el abismo.
Mientras tanto, en Colombia comienza la rumba del reinado de Cartagena, herencia monárquica, caballeresca y cortesana, ciudad donde operaron los fuertes San Fernando de Bocachica y El Boquerón, como el de Margarita en Venezuela, el de El Morro en Cuba, el Castillo de San Sebastián de la Cruz en Chile y el Fuerte de San Diego en México.
Bases se les llama ahora a los fuertes de entonces, que operaban para proteger el comercio e impedir la independencia americana.
jorgemuñozvancouver@yahoo.es
Caracas DC, noviembre 8 de 2.009
Premio Nacional de Poesía “Eduardo Sifontes” 2.009, Universidad Bolivariana de Venezuela UBV
Y este tipo insiste que ese acuerdo se lo tienen que dar a conocer, este señor como que es fanático al chisme y no puede dormir tranquilo al saber que la vida de los demás países siguen sin contar con el, que importancia se da este sujeto egolatramaniatico desocupado que no tiene otra cosa que entrometerse en el que hacer político de los otros países mientras Venezuela se queda sin agua y sin energía, que trabaje por sacar a Venezuela de la miseria y postración que esta viviendo gracias a su gran revolución socialista bolivariana. Loco…
ResponderSuprimirY este tipo insiste que ese acuerdo se lo tienen que dar a conocer, este señor como que es fanático al chisme y no puede dormir tranquilo al saber que la vida de los demás países siguen sin contar con el, que importancia se da este sujeto egolatramaniatico desocupado que no tiene otra cosa que entrometerse en el que hacer político de los otros países mientras Venezuela se queda sin agua y sin energía, que trabaje por sacar a Venezuela de la miseria y postración que esta viviendo gracias a su gran revolución socialista bolivariana. Loco…
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