TIRANÍA ES IGUAL A REALEZA Y OMNIPOTENCIA
infocatolica.com/.../cat38/?paged=33Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com
En estos últimos días he visto cabalgar mucho en los diarios y los blogs una palabreja que me parecía de mala facha. Con perdón del castellano, por decir palabreja. Porque también hay palabras que suenan lindo como almeja, cangrejo, salamandra o remilgo.
Me puse a consultar donde nació Tiranía. Los historiadores están de acuerdo que fue en una ciudad griega, aunque otros dicen que su fama recorrió toda el Asia Menor. Nadie quiere reivindicar del todo esta gloria. La encontré en Vox, el diccionario griego, una lengua muy remota: tyrannís, tirannídis, poder absoluto, soberanía, realeza, despotismo, como acepciones más usadas. Týrannos es el señor absoluto, omnipotente, tirano, déspota, rey, soberano, príncipe y dueño. Qué de connotaciones tan nobles, ¿no?
Los tiranos existieron y son famosos los de Siracusa, en Sicilia, Corinto, Egeo y Persia. Hierón II, que quiere decir sagrado, fue mecenas de Píndaro y Esquilo. “De Pisístrato, cuenta Aristóteles, que eximió de impuestos a un agricultor a causa de lo particularmente infértiles que eran sus tierras”. Casi el mismo criterio que siguió Agro ingreso seguro. Con antecedentes tan probos ¿quién podrá sospechar de lo que dicha palabra encierra?
Claro que seguí buscando en mi diccionario Wikipedia que es como mi almohada y asiento. Tiranía es “el régimen de poder absoluto, de ordinario unipersonal, que con frecuencia instauraba el tirano, aquel o aquellos que habían derrocado el gobierno de una ciudad-estado, normalmente gracias al apoyo popular, pero también mediante un golpe de estado militar o una intervención extranjera. Así, el tirano ocupaba el poder no por derecho, sino por la fuerza”. Ahí paré. No. No puede ser.
¿Por qué esta infeliz palabra se ha metido en el lenguaje diario? Aquí nadie ha derrocado a nadie, nadie le ha puesto zancadilla al gato, nadie ha cambiado a la fuerza ni un solo inciso. Es la infame oposición que abusa de este término.
Entonces, seguí esculcando: “Para la mentalidad moderna, la tiranía se identifica con un uso abusivo y cruel del poder político que se ha usurpado, pero entre los antiguos griegos, sin embargo, el término no estaba tan cargado de connotaciones peyorativas, y a menudo tenía mucho que ver con la demagogia y el populismo. Con el tiempo las tiranías se convirtieron en un sistema político muy recurrente por autoritaristas que se apoyaban en la nobleza de la ciudad para hacerse con el poder. En este momento en el mundo griego el término griego había empezado a odiarse e identificarse con la tiranía.”
Darío Acevedo Carmona en El Malpensante No. 92, afirma que “la tiranía –de los estudiantes en la Universidad Nacional- es de una minoría”. Es de la misma tiranía que estamos hablando. La tiranía siempre será una minoría. Afortunada o desafortunadamente. Es de la esencia de la tiranía la omnipotencia y el interés personal de la realeza y para ello necesitará un séquito obsecuente e incondicional.
Claro que eso en Colombia no existe. Sería admitir, como lo expresa Saramago, que estaríamos casi en una nación de “sátrapas” como lo afirma de Berlusconi. No, aquí no hemos llegado a la tiranía. Ni pensarlo siquiera, sería delito de pensamiento. Porque aquí en Colombia todavía gobierna Astete las conciencias.
Nota: Los párrafos entrecomillados son de Wikipedia.
29-10-09 9:00 a.m.
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