Autor: FABIO ARÉVALO ROSERO – MDPara seguir una dieta equilibrada es importante seguir los consejos y ayudas que nos ofrece la pirámide de la alimentación a la hora de configurar una dieta saludable.
El final de las vacaciones llega para muchas personas con unos kilos de más. La tranquilidad, el tiempo libre y cierta libertad para comer ayudan a engordar, y la vuelta a la rutina crea una necesidad ficticia de perder peso rápidamente. El inicio de año es una de las épocas de mayor auge de las dietas y productos milagro adelgazantes. Proliferan todo tipo de recetas como la dieta de los "astronautas", a base de concentrados de proteínas; la dieta de "un día de fruta" con la que se recupera al día siguiente lo perdido el día anterior; la "dieta de nueve días", que combina alimentos de forma ilógica; la "dieta del chocolate" y un sinfín de ellas asentadas en criterios absurdos y sin fundamento científico alguno.
Generalmente son bajas en calorías, excluyentes o disociativas, pero todas tienen algo en común: pueden producir un desequilibrio de principios inmediatos como exceso de grasa, de proteínas o de carbohidratos. Esto equivale a pérdida de masa muscular y de agua, no de grasa. Por tanto se tiende a recuperar el peso de inmediato y se causan graves perjuicios para la salud. Los profesionales de la salud, las entidades sanitarias y algunos medios éticos como este intentamos llevar a cabo regularmente educación para alertar a los ciudadanos de los peligros de seguir estas dietas, que muchas veces también se acompañan de productos milagro supuestamente indicados para perder peso. Es un engaño.
Analizadas científicamente las dietas populares que se indican empíricamente se encuentra que entre sus principales “señas de identidad” están: prohibición de nutrientes básicos o de consumirlos en determinadas combinaciones, realizar listas de alimentos ‘buenos’ y ‘malos’, promover el ayuno y fijar un consumo máximo de ¡1.000 calorías al día! Ante la proliferación de estos regímenes alimenticios es urgente alertar a la población. Estas dietas provocan aumento de los casos de anemia y otros desequilibrios fisiológicos que pueden ser nocivos. El uso indiscriminado de productos supuestamente adelgazantes sin consultar a un especialista podría tener graves consecuencias para la salud.
Una dieta de este tipo es uno de los principales factores desencadenantes de enfermedades como la anorexia y la bulimia. Además, con estos regímenes se descuida el equilibrio entre alimentación y salud. Hoy en día, ya se conoce la relación existente entre la ingesta de algunos productos y ciertos tipos de cáncer y el excesivo consumo de ciertas clases de fibra sobre la aparición de enfermedades intestinales o tumorales. No hay milagros en el mantenimiento de un peso adecuado.
El secreto para adelgazar debe comenzar por modificar los malos hábitos de alimentación, seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico y consultar con un profesional de la salud si fuera necesario. La dieta sólo es óptima si es sana, equilibrada (es decir, si se adecua a las necesidades de energía y nutrientes de cada persona) y fomenta la creación de hábitos alimentarios saludables a mediano y largo plazo.
Existen numerosas dietas en el tratamiento de la obesidad sin ningún fundamento científico y que tienen muchos adeptos "momentáneos" ya que siembran ilusiones y recogen decepciones. Algunas son extremadamente monótonas. Otras, sin embargo, son tan variopintas que impactan efímeramente y pretenden sorprender a incautos con promesas y logros que nunca confirman, aunque puedan producir trastornos en la salud cuando no un adelgazamiento costoso. La mayoría de ellas son tan pintorescas que han tenido eco en revistas no éticas, en la TV o por el procedimiento boca a boca. Pero de manera eficaz y saludable, no existe dieta alguna que obre milagrosamente.
fabio121@gmail.com
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