Reinel Gutiérrez
Las tendencias son algo así como el sentimiento que constituye a la vez la vida privada de las personas, que dentro de la sociedad están separadas por creencias, aficiones, intenciones, que se manifiestan con los hechos.
En Colombia existe diversidad de conceptos, ideologías, y matices que dividen y enfrentan a las personas, y muchos recuerdan épocas en las cuales liberales y conservadores peleaban hasta ocasionarse la muerte. El solo hecho de vestir de rojo, era para ser víctima de los azules y viceversa. Afortunadamente los colombianos se han civilizado en forma notoria y ese hecho no se repite, pues es algo muy cruel.
En esta época se mata solo por defender los colores del América o de Millonarios, pero no por el trapo rojo o azul de la política como en esos tiempos de acciones casi caníbales.
Muchos hijos de Colombia no solo fueron seguidores de tesis y propuestas de los líderes criollos sino que optaron por ideas extranjeras, ya fueran de Marx, El Che Guevara, Hitler, Bush, Kennedy, Jesucristo, etc.
La lucha constante por vivir y mejorar ha creado graves situaciones de confrontación y, lastimosamente, aquí no se pueden amar los unos a los otros, porque el credo o la política no lo dejan. Todos los días el suelo colombiano se humedece con sangre, porque en un parque, un bar, un carro, un templo, o una loma, alguien cae asesinado.
Todos los días unos esperan cosas buenas de los otros, pero no sucede dentro de lo que se aspira, y como ejemplo, los ancianos desprotegidos reciben gratis los "almuerzos calientes uribistas", pero la calidad de la comida es tan pésima que ni los porcinos la aceptan.
Los beneficiarios no están en condiciones de protestar porque su propio estado físico los limita, de allí que tengan que recibir un alimento sin nutrientes.
En Popayán muchos habitantes de la calle están a la espera del techo que les va a ofrecer el gobierno en la carrera l7 con calles 4a y 5ª, y es de pensar desde ahora, ¿para cuántos indigentes alcanzará el puente que allí se construye, y donde puedan dormir?
Las calles de la ciudad tienen todas un hueco, y seguramente el alcalde no se percata de ello. Un hueco grande y como 500 más pequeños, lo cual convierte a esta capital en un desastre. Lo que sí hay que resaltar es que algunos barrios tienen mejor pavimento que la zona centro.
Liberales, conservadores, izquierdistas, socialistas, se pasan el balón dentro de un ambiente de oportunismo sin que haya soluciones a estos notables problemas, sin contar otros en materia de salud, seguridad, educación. La reelección, el paramilitarismo, la inacabable corrupción, el clientelismo, la compra de conciencias, son cosas que hacen pensar mucho, incluida la preocupación porque Colombia no clasifique al mundial de fútbol. La inmensa mayoría de colombianos pasa los días en el desespero diario de obtener el sustento, mientras la sociedad consumista la amenaza y asedia constantemente con la publicidad de todos los lujos que no puede adquirir.
Las jovencitas buscan estar a la altura del modelaje y el reinado, porque no estar a la moda es acercarse al abismo. Las pantallas de toda índole desde la pequeñita del celular hasta la gigante donde se ven los partidos de fútbol, dominan a hombres, mujeres y niños. Por su parte los agentes de policía ubicados en cada esquina para vigilar, no tienen ojos para mirar lo que pasa, sino para observar el pequeño aparato móvil que llevan en la mano.
Ser chavista no puede ser algo tan detestable ni ilegal como para que la persona la detengan, la torturen y hasta la desaparezcan las fuerzas de seguridad estatales.
Tampoco para que la conviertan en "falso positivo" o le hagan explotar una bomba en la casa, la discriminen en el estudio o el trabajo, o le aumenten los impuestos, le nieguen un puesto, o una cita médica.
Ser chavista es algo divertido, así lo califiquen de iluso, infantil y sin madurez, pues al fin y al cabo, después que la fruta se madura se pudre.
El periodista admite ser chavista, para recrearse con Kiko, Don Ramón, Doña Florinda, el señor Barriga y toda la vecindad que rodea a El Chavo, que transmite escenas para niños y adultos.
Se pasan momentos divertidos así después haya que volver a la dura realidad, cuando los medios le digan al oído que siguen el calentamiento global y el político también con agro-crédito y todo.
Los mismos senadores y representantes volverán al Congreso, y los que esperaban que el doctor Aurelio desistiera de otra candidatura se quedarán "succionando la ubre", pues él va para largo rato, ya que su salud física y mental le favorecen.
El Chavo, así tenga más de 80 años don Roberto Gómez, sigue vivito y coleando en los videos y grabaciones, de allí que siempre se podrá tener a mano, pues es mejor ver peleando a doña Florinda con Don Ramón, y no al presidente Álvaro con Piedad Córdoba. No solo en Colombia, sino en muchos países hay chavistas, seguidores de este gran personaje del humor y la recreación, que diseñó escenas de la vida diaria que perdurarán por mucho tiempo.
Las tendencias son algo así como el sentimiento que constituye a la vez la vida privada de las personas, que dentro de la sociedad están separadas por creencias, aficiones, intenciones, que se manifiestan con los hechos.
En Colombia existe diversidad de conceptos, ideologías, y matices que dividen y enfrentan a las personas, y muchos recuerdan épocas en las cuales liberales y conservadores peleaban hasta ocasionarse la muerte. El solo hecho de vestir de rojo, era para ser víctima de los azules y viceversa. Afortunadamente los colombianos se han civilizado en forma notoria y ese hecho no se repite, pues es algo muy cruel.
En esta época se mata solo por defender los colores del América o de Millonarios, pero no por el trapo rojo o azul de la política como en esos tiempos de acciones casi caníbales.
Muchos hijos de Colombia no solo fueron seguidores de tesis y propuestas de los líderes criollos sino que optaron por ideas extranjeras, ya fueran de Marx, El Che Guevara, Hitler, Bush, Kennedy, Jesucristo, etc.
La lucha constante por vivir y mejorar ha creado graves situaciones de confrontación y, lastimosamente, aquí no se pueden amar los unos a los otros, porque el credo o la política no lo dejan. Todos los días el suelo colombiano se humedece con sangre, porque en un parque, un bar, un carro, un templo, o una loma, alguien cae asesinado.
Todos los días unos esperan cosas buenas de los otros, pero no sucede dentro de lo que se aspira, y como ejemplo, los ancianos desprotegidos reciben gratis los "almuerzos calientes uribistas", pero la calidad de la comida es tan pésima que ni los porcinos la aceptan.
Los beneficiarios no están en condiciones de protestar porque su propio estado físico los limita, de allí que tengan que recibir un alimento sin nutrientes.
En Popayán muchos habitantes de la calle están a la espera del techo que les va a ofrecer el gobierno en la carrera l7 con calles 4a y 5ª, y es de pensar desde ahora, ¿para cuántos indigentes alcanzará el puente que allí se construye, y donde puedan dormir?
Las calles de la ciudad tienen todas un hueco, y seguramente el alcalde no se percata de ello. Un hueco grande y como 500 más pequeños, lo cual convierte a esta capital en un desastre. Lo que sí hay que resaltar es que algunos barrios tienen mejor pavimento que la zona centro.
Liberales, conservadores, izquierdistas, socialistas, se pasan el balón dentro de un ambiente de oportunismo sin que haya soluciones a estos notables problemas, sin contar otros en materia de salud, seguridad, educación. La reelección, el paramilitarismo, la inacabable corrupción, el clientelismo, la compra de conciencias, son cosas que hacen pensar mucho, incluida la preocupación porque Colombia no clasifique al mundial de fútbol. La inmensa mayoría de colombianos pasa los días en el desespero diario de obtener el sustento, mientras la sociedad consumista la amenaza y asedia constantemente con la publicidad de todos los lujos que no puede adquirir.
Las jovencitas buscan estar a la altura del modelaje y el reinado, porque no estar a la moda es acercarse al abismo. Las pantallas de toda índole desde la pequeñita del celular hasta la gigante donde se ven los partidos de fútbol, dominan a hombres, mujeres y niños. Por su parte los agentes de policía ubicados en cada esquina para vigilar, no tienen ojos para mirar lo que pasa, sino para observar el pequeño aparato móvil que llevan en la mano.
Ser chavista no puede ser algo tan detestable ni ilegal como para que la persona la detengan, la torturen y hasta la desaparezcan las fuerzas de seguridad estatales.
Tampoco para que la conviertan en "falso positivo" o le hagan explotar una bomba en la casa, la discriminen en el estudio o el trabajo, o le aumenten los impuestos, le nieguen un puesto, o una cita médica.
Ser chavista es algo divertido, así lo califiquen de iluso, infantil y sin madurez, pues al fin y al cabo, después que la fruta se madura se pudre.
El periodista admite ser chavista, para recrearse con Kiko, Don Ramón, Doña Florinda, el señor Barriga y toda la vecindad que rodea a El Chavo, que transmite escenas para niños y adultos.
Se pasan momentos divertidos así después haya que volver a la dura realidad, cuando los medios le digan al oído que siguen el calentamiento global y el político también con agro-crédito y todo.
Los mismos senadores y representantes volverán al Congreso, y los que esperaban que el doctor Aurelio desistiera de otra candidatura se quedarán "succionando la ubre", pues él va para largo rato, ya que su salud física y mental le favorecen.
El Chavo, así tenga más de 80 años don Roberto Gómez, sigue vivito y coleando en los videos y grabaciones, de allí que siempre se podrá tener a mano, pues es mejor ver peleando a doña Florinda con Don Ramón, y no al presidente Álvaro con Piedad Córdoba. No solo en Colombia, sino en muchos países hay chavistas, seguidores de este gran personaje del humor y la recreación, que diseñó escenas de la vida diaria que perdurarán por mucho tiempo.
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