sábado, 27 de febrero de 2010


CESÓ LA HORRIBLE NOCHE Y SE ACLARA UN NUEVO DÍA

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com

El viernes 26 de febrero de 2010 se inscribe en el muro de la Historia colombiana como uno de los días más significativos. Más que el 10 de mayo aquel, más que días luctuosos de bombardeos y quemas de nuestra selva. Aunque la noticia del hundimiento del referendo se supo en la hora que la noche comienza, en el firmamento de Colombia brilló por fin una luz de esperanza y las arterias del corazón se distendieron. Cesó, por fin, la pesadilla de ocho años en que pendía sobre el pueblo la espada de la posibilidad de una tiranía consentida.

El fallo que rubricaron siete de los nueve magistrados fue un golpe contundente a la terquedad, a la altivez, al cinismo y a la trampa que campearon en ministerios, organismos de control para gobernar sin barreras y a favor de los amigos.

Ha quedado a salvo el respeto a la Constitución, la honestidad de la Corte y se abre paso al restablecimiento de las heridas que estaba sufriendo la democracia. Ya la Corte Suprema de Justicia había dado la voz de alerta enviando a la cárcel a colaboradores del Gobierno y había repudiado las maniobras para frenar su acción purificadora. Queda ahora pendiente el examen de tanta ley, tanto decreto, tantas resoluciones, tantas concesiones mañosas que le cavaron la muerte a instituciones tan respetables como el medio ambiente, el panorama laboral, la seguridad social y la salud y la reparación de tanta víctima de paramilitares y narcotraficantes y guerrilla. Queda pendiente desmontar la red de informantes pagos y los subsidios que favorecen la corrupción y la trata de votos.

Este fallo debe hacer reflexionar a los que movieron la cabeza como los perritos de juguete que van colgados junto al timón de algunos carros y dijeron sí a todo lo que hacía el gobernante. Al periodismo acomodado a las prebendas de las pautas, las agencias de publicidad y las firmas encuestadores que hicieron el juego a la popularidad de espuma y fantasía. Cesó la mordaza a la libertad de opinión y de ser tratado de insurgente por no estar de acuerdo con el régimen.

Este “modelo” de democracia con cañones en la puerta de la casa y al pie de la carretera no es digno de un pueblo sufrido y engañado por quien sólo pensó en ayudar a los ricos, empresarios, banqueros e inversionistas que nos esquilman el bolsillo. No puede ser que los impuestos sólo alcancen para pagar el sueldo a congresistas y altos dignatarios y para la salud, para el campesino no sobre ni una migaja. No puede ser que Colombia siga cubanizándose con agudizar la guerra, con más militares en la calle, en la TV, con gente sin trabajo alimentándose con un miserable subsidio que lo ate a la mesa de votación cada dos años.

Necesitamos de nuevo protección al magisterio, al trabajador, al medio ambiente, al campesino, que haya pensiones para quien se vuelve viejo, que haya medicinas y servicio médico para quien se enferma, que haya justicia para quienes han violado la constitución, la ley y se han reído a costa del pueblo en sus palacios.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada