SE COMPRAN ESTUDIANTES…Por Lic. Javier Enrique Dorado Medina
(jaendor70@hotmail.com)
Afiliado al CNP, Colegio Nacional de Periodistas, capítulo Norte del Cauca
Cuando estaba estudiando mi básica primaria en mi pueblo natal Bolívar (Cauca), recuerdo con agrado a mi maestro de primeras letras, Don Alcides Cajas (QEPD), quien me enseñó un poema titulado ESTUDIA, el cual me lo aprendí con todo el gusto y el susto del caso, porque en esos tiempos benditos todo lo aprendíamos, por las buenas o por las malas, y nadie salía frustrado o retardado, como dicen los sicólogos eruditos de hoy en día y algunos padres de familia que consienten demasiado a sus hijos, y no permiten que se les llame la atención, porque ponen el grito en el cielo. Bueno, sigamos adelante con el comentario de hoy, porque el anterior es tema para otra columna.
Volvamos al poema en cuestión, porque se presta muy bien para reflexionar con base en sus versos, sobre la descabellada idea de nuestro egregio Presidente Uribe de convertir a nuestros jóvenes estudiantes mayores de 18 años en informantes, pagándoles pírricos cien mil pesos, que muy bien les servirían para estudiar, pero nunca para delatar y convertirse en carne de cañón. Algunos de sus versos dicen: “Es puerta de luz un libro abierto/ entra por ella niño y de seguro/ que para ti serán en lo futuro/ Dios más visible y su poder más cierto/ el ignorante vive en el desierto, donde el agua es poca y el aire incierto/ estudia, y no serás cuando crecido /NI EL ESCLAVO SERVIL DE LOS TIRANOS/ ni el juguete vulgar de tus pasiones/.
Me he tomado la licencia de escribir con mayúsculas el verso que resume la absurda idea presidencial, de convertir a mil jóvenes estudiantes en cooperantes, dizque para disminuir el alto índice de criminalidad y violencia urbana, que hoy en día campea a su amaño en la mayoría de pueblos y ciudades colombianas, siendo esta circunstancia la mejor prueba del fracaso de la seguridad democrática a nivel urbano, ya que en el sector rural ha conseguido buenos resultados, arrinconando a los violentos en las selvas colombianas y en las fronteras vecinas. Entonces, nuestro Presidente, quiere convertir a los estudiantes en esclavos serviles de una seguridad a medias, mancillando su dignidad de seres humanos, comprándolos por humillantes cien mil pesos y degradando su misión sagrada de estudiar, por la vilipendiada de informar, cooperar (léase sapear, colombianismo).
A nivel nacional, la ridícula idea no ha sido del agrado de la mayoría de los colombianos, incluso ni de la Ministra de Educación Nacional, ni de los editorialistas de los grandes medios escritos y de comunicación en general. Además, los estudiantes saben y nunca olvidan del maltrato que en ocasiones anteriores, han sido objeto por parte del famoso ESMAD (escuadrón antimotines) y ahora viene Uribe a invitarlos a su causa. Vueltas que da la vida, ¿cierto?
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