martes, 9 de febrero de 2010

Hola, Alfonso: Salud y felicitaciones.

El periodismo es un oficio y una vocación. Es llenar los ojos y sentidos de la realidad y empuñarla en los dedos para verterla en un papel o sobre el plasma de la internet. Es tener el sentido común agigantado, es ver por las necesidades de los seres que viven a nuestro lado. Es tener agallas tan grandes como la ballena para escribir las cosas que los medrosos o indelicados callan u ocultan entre linos y prebendas.

Ser periodista no es un escampadero para disparar a los que nos odian o para gozar de los favores de los poderosos. Quienes nos odian tienen sus hígados y sus médicos. Los poderosos tienen sus arcas y sus balanzas. No necesitarían del periodista, un ser que debe estar a plena luz sin ropa que le estorbe. El periodista sabe que la adulación es la enfermedad de la que se tiene que cuidar hoy y siempre. Y que la independencia es su pendón, su escudo y su comida. No puede venderla, ni alquilarla ni botarla por la ventana. La independencia es el secreto de su éxito, es su tarjeta de presentación y con ella se engrandece el periodista y la profesión. Y la falta de ella acaba con revistas, periódicos, casas editoriales y tradiciones respetables.

Por ello, Alfonso, es que te felicito. Tu periódico Proclama Norte Cauca, tanto el de papel como el virtual, está haciendo grande a Santander de Quilichao. Tu periódico está al servicio de causas nobles, de la verdad sin compromisos, no veta a nadie y recibe opiniones de credos, tendencias, etnias, actividades, con respeto y con la misma medida para todos.

Proclama forma opinión, es recreación, es ocio sano. Es leído en la población y va por el éter hasta el rincón más lejano donde haya un PC. ¿Qué más puede desear un escritor, un periodista que su periódico esté al alcance de gentes de todas las edades, del nacional y del foráneo?

Tu labor, Alfonso, es incalculable e invaluable. Has fundado un periódico que lleva con orgullo el nombre de tu región. Lo sostienes con tesón inquebrantable y mantienes la ética que pregonas. Has sido fiel a los preceptos de la noticia y el periodismo. Por eso te reconozco y te abrazo emocionado, y contigo a todos quienes viven en tu Casa Editorial.

Leopoldo de Quevedo y Monroy.

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