domingo, 28 de febrero de 2010

La Cámara espera a Bonilla

Por jairo Castaño Moreno

“Si (como el griego afirma en El Cratilo) el nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo”. El Golem, Jorge Luis Borges.

Si algo hemos aprendido en el norte del Cauca es a ver la necesidad de tener un líder político que sienta la región con sincero sentido de pertenencia y que sin discriminación de ninguna índole, aglutine en torno a su propuesta a las mayorías del electorado norteño.

Por cerca de 20 años, esta zona ha estado por fuera de los círculos de poder y sometida a los caprichos personales de políticos lejanos. Es hora de que vuelva a tener sentido real el sueño quimérico de adalides ya desaparecidos que agostaron sus vidas en esta ilusión, como Mario Restrepo, Sabas Casarán, Gilberto Trujillo, José Norbey Grajales “El Chiqui”, entre otros notables, quienes protagonizaron épicas campañas políticas, que si bien es cierto fueron derrotados en las urnas, abrieron el camino y se llenaron de gloria.

Pero todo tiene un límite. La impredecible naturaleza de la política que todo lo cambia y transforma, de alguna manera permite leer los signos de los tiempos y el ideal prescrito por los soñadores norteños que visionaron con auténtico fervor regional, se ha materializado en nuestros días y entonces vemos una serie de hombres y mujeres que aspiran a ocupar, con nuestro apoyo, una curul en la Cámara de Representantes; y es ahí donde no podemos dejar que perdamos el norte; voces halagadoras y mentiras nuevas posiblemente confundan a algunos electores de votar por Carlos Julio Bonilla, que es el que encarna el auténtico sentimiento de la nortecaucanidad.

Se podrá interpretar cualquier cantidad de razones para no votar por Bonilla, inclusive, yo puedo decir que no estoy de acuerdo porque:
No estoy dentro del circuito de los que toman decisiones
No me nombra de nada en ninguna parte
No comparto su displicencia con algunas personas del común
No hago parte del ‘staff’ que lo asesora
No comparto su afición por el basquetbol y muchísimo menos, su entrega total a una actividad tan aburridora como la Política.

Es posible que alguien tenga toda una filosofía fundamentada en la inconveniencia de que Carlos Julio llegue a la Cámara. Pensamientos respetables, pero que dentro de la práctica política sería negarle la oportunidad al Cauca de que un brillante líder norteño ayude a orientar y decidir las políticas de desarrollo y bienestar de esta comarca que todos necesitamos.

El ascenso a dicha cuota de poder permite decir que nos corresponde, por posicionamiento histórico, generacional, que llegó el tiempo para que el meridiano de la política caucana pase por el Norte. Además, Carlos Julio nos levantó el ánimo y nos llenó de renovada confianza por el futuro; son estas sobradas razones para creer que la Cámara de Representantes espera a Bonilla.

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