sábado, 20 de febrero de 2010

La estocada de SaludCoop


FABIO ARÉVALO ROSERO – MD
fabio121@gmail.com

Álvaro Uribe no será candidato presidencial, ya no hay duda. Y no por la inevitable caída del referendo reeleccionista. Hasta en esas condiciones podría tener al menos tres caminos para aspirar a un tercer periodo, incluyendo la concepción de una “ley superior” y el apoyo en el llamado Estado de Opinión, de la línea Obdulio-Cossio. No lo será porque ya no le conviene, el desgaste del último mes es catastrófico hasta el punto de aceptar la enorme pérdida de popularidad por cuenta de la emergencia social y los fatídicos decretos de “Palacio”.

Nada había afectado tanto la imagen del Presidente, ni las pirámides, ni Agro Ingreso, ni los falsos positivos, ni las chuzadas, etc. El tema de la salud de los colombianos es intocable para desmejorarlo, ya que atañe a todos. Hoy el resentimiento es tan grande que se siente hasta en las huestes uribistas. Y Diego Palacio incólume después de semejante disparate, atornillado gracias a la necesidad de no deteriorar más la imagen del gobierno. Pero Uribe ha iniciado su retirada y despedida con evidente nostalgia, y ello hay que aceptarlo.

La emergencia social en salud se produce esencialmente para subsanar un déficit fiscal de 2.2 billones de pesos que tiene el sistema por cuenta de la Ley 100 que obliga a contratar intermediarios para los servicios de salud. Las EPS se volvieron conglomerados con un costoso engranaje organizacional que termina aplastando a la “hormiguita productiva y feliz” de la fábula. Así lo denunció recientemente Daniel Coronel en el caso más evidente, SaludCoop. Según su investigación, tiene colegios, hoteles resort, lavanderías, empresas de vigilancia, cooperativas, laboratorios, restaurantes y hasta canchas de golf. Todos negocios privados de SaludCoop.

De dónde han salido esos mares de dinero para semejante infraestructura que no aporta nada al mejoramiento de la salud de los colombianos, al contrario contribuye a empobrecer los servicios. Nada menos que del mismo sistema de salud a través de la nefasta Ley 100. Sólo después de la denuncia de Coronel, la Superintendencia se pronuncia exigiéndole a SaludCoop la devolución de 628 mil millones de pesos (más de medio billón) que no se invirtieron en la salud de los colombianos, sino en negocios particulares.

El alegre abogado Montealegre sale a decir que ese dinero se destinó a infraestructura hospitalaria de alta tecnología. Lo que no sabe es que son servicios privados no públicos y que se cobran así sean pacientes de SaludCoop, para evitar que la atención la brinden otras IPS. Dice además sin ruborizarse y sin dolor que “No existe ninguna ley ni reglamento que establezca como se determina el margen de ganancia de una EPS”. Según el gobierno solo esta EPS, desvió dos tercios de billón de pesos. ¿Qué diremos de las demás? Pues allí están los 2.2 billones del déficit y seguramente mucho más, que se habrían recuperado con intervención decidida y a tiempo del Estado.

La emergencia en salud se subsana controlando con autoridad y carácter a las EPS, mejor aun eliminando los intermediarios. Para ello no hacían falta estos decretos que terminan humillando a los usuarios o pacientes y denigrando a los médicos. Nada puso a tambalear al Presidente, sólo el hueco fiscal en la salud, seguramente provocado por acciones como las denunciadas en SaludCoop por Coronel y el superintendente. Fue la estocada al sueño de un tercer mandato.

Apostilla: Despejado el panorama llegarán a la primera vuelta: Santos, Petro, Fajardo, Noemí, Pardo y Mockus. La final en Mayo tendría dos posibilidades: Santos – Fajardo o Santos – Petro. Un reconocido senador liberal afirma que Petro le ganará a Santos, que desde hace 35 años no se equivoca en sus vaticinios.

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