
Todos vimos por la magia de la televisión cómo altos dignatarios de una prestigiosa universidad bogotana le cantaron en la propia cara del primer mandatario su lectura y sentir sobre la situación política, social y jurídica en la que se debate nuestro país, la utilización de la figura bíblica fue contundente: “en el estado de opinión la gente prefirió a Barrabas frente a Jesucristo”.
El presidente, sordo a las palabras que desde diferentes sectores se le hace para recomponer el estado social de derecho, acaba de presentar una propuesta que desde Medellín fácilmente se puede extender al resto de regiones, pagar la suma de cien mil pesos a estudiantes que apliquen -además de las materias signadas en el pensum académico- no a la nueva urbanidad que de cuenta de la globalización, sino al sapeo como “comportamiento ético”.
La mayoría de personas de mi generación vio en las salas de cine a Alpacino en la película ‘perfume de mujer’, un decálogo de aplicación de principios éticos, unas reglas básicas de conducta para construir nuestro proyecto de vida, donde el hacer de sapo (era el pecado no la virtud) por ser a asimilado a ganar indulgencias con padrenuestros ajenos.
No solo es la dificultad de seguridad para los “cooperadores”, es la demostración de la crisis de su política de seguridad en la zona urbana, pero además recordemos que por estímulos como estos existen hoy investigaciones y condenas a miembros de la fuerza publica por los “falsos positivos” que dejaron más de tres mil victimas inocentes.
Bueno, recuerdo que también fue desde Medellín, desde su época de Gobernador, que se proyectaron nacionalmente las mal llamadas “convivir” de donde derivaron los monstruosos grupos paramilitares.
Los deseos de su “señoría” serán cumplidos mientras este pose sobre el trono, después; trono y deseos imperiales harán el transito a la Corte Penal Internacional.
Waldana2@hotmail.com
Febrero, 9, 2010
El presidente, sordo a las palabras que desde diferentes sectores se le hace para recomponer el estado social de derecho, acaba de presentar una propuesta que desde Medellín fácilmente se puede extender al resto de regiones, pagar la suma de cien mil pesos a estudiantes que apliquen -además de las materias signadas en el pensum académico- no a la nueva urbanidad que de cuenta de la globalización, sino al sapeo como “comportamiento ético”.
La mayoría de personas de mi generación vio en las salas de cine a Alpacino en la película ‘perfume de mujer’, un decálogo de aplicación de principios éticos, unas reglas básicas de conducta para construir nuestro proyecto de vida, donde el hacer de sapo (era el pecado no la virtud) por ser a asimilado a ganar indulgencias con padrenuestros ajenos.
No solo es la dificultad de seguridad para los “cooperadores”, es la demostración de la crisis de su política de seguridad en la zona urbana, pero además recordemos que por estímulos como estos existen hoy investigaciones y condenas a miembros de la fuerza publica por los “falsos positivos” que dejaron más de tres mil victimas inocentes.
Bueno, recuerdo que también fue desde Medellín, desde su época de Gobernador, que se proyectaron nacionalmente las mal llamadas “convivir” de donde derivaron los monstruosos grupos paramilitares.
Los deseos de su “señoría” serán cumplidos mientras este pose sobre el trono, después; trono y deseos imperiales harán el transito a la Corte Penal Internacional.
Waldana2@hotmail.com
Febrero, 9, 2010
Dejemos de creer en inmanencias, o en el poder justiciero de la "mano invisible" de Adam Smith: votemos por gente dispuesta amorir por el bienestar de los desheredados, hombre!!!
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