lunes, 22 de febrero de 2010

PLATA PARA LA CULTURA

Marco Antonio Valencia Calle*

Le preguntaron al Rey Pelé qué pensaba sobre Maradona como seleccionador de futbol y su respuesta pasó al libro de frases célebres: “El problema no es de Maradona, el problema es de quienes lo nombraron”. Y eso mismo podríamos decir en el contexto de la cultura cuando se nombra a dedo y por “palancas políticas” a bibliotecarios o responsables de la cultura.

Y un chiste entre alcaldes dice: “dime a quién nombras y te diré quién eres”. Pues bien, algunos mandatarios exhiben la baja estima por su pueblo cuando tratan a las patadas el presupuesto y los nombramientos en las Secretarias de Cultura. Y los politiqueros muestran su indecencia cuando exigen: “nómbreme a fulano aunque sea de bibliotecario o en cultura” a personas iletradas en todo sentido.

Se acaba de reunir en Cali “la pesada de la cultura”, en palabras de la ministra Paula Marcela Moreno. Secretarios de Cultura de todo el país con los funcionarios del Ministerio y Consejeros Nacionales de Cultura. Fueron cuatro días intensos donde se entregó el nuevo Compendio de políticas culturales, se discutieron las últimas leyes y decretos que el Congreso ha sancionado (ley de bibliotecas, ley de protección de lengua nativas, disposición de recursos IVA, etc.); se dieron instrucciones para la gestión de proyectos con organizaciones internacionales, se motivó para invertir en la conmemoración del Bicentenario, y se hizo un “cara a cara” donde cada Secretario daba a conocer el presupuesto para el 2010 y revelaba los desafíos o apuestas a futuro.

Dentro de los gastos y actividades más representativas del sector, tenemos que los secretarios de cultura del país están proyectando su trabajo en la dinamización de emisoras comunitarias, capacitación en bandas, bibliotecarios y escuelas de formación en artes; apoyo a eventos culturales, recuperación de patrimonio, activación de vigías de patrimonio, realización de encuentros de cultura, creación de planes decenales locales de trabajo, creación de festivales de cine, música y literatura, creación de fondos de promoción turística, inversión en infraestructura, formación de públicos, y el funcionamiento de la red de bibliotecas. Además de la socialización de las convocatorias del Ministerio de Cultura.

Hay municipios con presupuestos enormes que están permitiendo la construcción de la paz, la identidad y el folclor colombiano. Hay otros en cambio, que manejan fondos ridículos y los funcionarios se ven a gatas para cumplir las expectativas y el compromiso para el que fueron llamados.

Las Secretarias de Cultura tienen de donde les llegue plata. Les llegan recursos del recaudo de la estampilla pro-cultura, del SGP (Sistema General de Participaciones), de recursos IVA, de los impuestos de la telefonía celular, además de los recursos propios. Es decir, que sí hay plata para la cultura, y con secretarios creativos y conocedores del sector, se puede “gestionar e invertir en el capital humano”, como lo dice el presidente Álvaro Uribe.

En casi todo el país se tienen “Secretarias de Cultura” municipal y departamental (menos en el Cauca y Popayán donde se manejan coordinaciones dependientes de educación). En casi todo el país se cobra el impuesto de la estampilla pro-cultura, menos en Popayán y el Cauca ¿por qué? ¿Acaso no necesitamos estos recursos? Pilas señores concejales. Pilas señores diputados.

No les vaya a ocurrir como a una de las Secretarias de Cultura que pasó a la historia (en la reunión de la semana pasada) cuando le preguntó a la ministra si podía devolver los dineros que le llegaban para las bibliotecas, o al menos gastarlo en otra cosa “¡porque eso era mucha plata!”, a lo que todo el auditorio le repicó, en coro y con rabia: “¡pero esta si es mucha B#$%&!”.

*Consejero Nacional de Cultura.

web. http://www.marcoantoniovalenciacalle.blogspot.com/

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