miércoles, 24 de febrero de 2010

"Quisiera ser un tábano a veces, como Sócrates, para hundir el aguijón en la nuca de los indiferentes": Leopoldo de Quevedo y Monroy


Por Alfonso Lunageller - Director

Marco Antonio Valencia Calle, el escritor y poeta, hoy coordinador de la Comisión de la Comisión para el Bicentenario en el Cauca, hace algunos años me había hablado de Leopoldo de Quevedo y Monroy como uno de los escritores y poetas colombianos más florecientes que fulguran en el firmamento de la cultura colombiana. Me había recomendado con insistencia la lectura de sus textos.

Pero no. Resulta que la comercialización de sus obras no se hace como las de García Márquez, Paulo Cohelo, Borges, Vargas Llosa, Monterroso o Cortázar, en los mostradores de las grandes librerías. Me extrañó esta circunstancia, más, conociendo la notable cultura de quien me hacía la insinuación. Igual, Valencia Calle me entusiasmó al indicarme que era posible que asumiera un espacio en el periódico PROCLAMA, por su ascendiente de amistad con él.

Entonces, la curiosidad por conocer a Leopoldo de Quevedo y Monroy me impacientaba, decidí realizar una rápida investigación sobre el personaje, acudiendo al procedimiento más explícito, Internet, para con algún conocimiento previo, un perfil, como se dice ahora, tratar de entrar en comunicación con él. Quería tener una información que me ayudara a situar al escritor y poeta, a conocer su obra.


Así supe que Leopoldo de Quevedo y Monroy es un guachetense, de cortos 70 años de edad, abogado de la Universidad Libre y magíster en docencia universitaria por la Universidad del Valle; que fue sacerdote y profesor universitario, ha publicado “Confesiones de un cura casado” (1999), los poemarios “Versos sacros y profanos” (2005), “Cotidianidad en Re-verso” (2006), “Sobre los cuernos del tiempo” -ensayos cortos- (2008). Varios escritos suyos han sido publicados en El Tiempo de Bogotá, El Occidente de Cali, El Liberal de Popayán, Cali Cultural y en revistas internacionales como Destiempos de la UNAM de ciudad de México, Letralia de Venezuela, Portal del Humanismo del Instituto Cervantes de Madrid y Remolinos de Lima, Perú, las revistas Plenilunio y Cronopios, Plectros, Árbol Invertido, Redcamaleón, Inventiva Social y Redyacción. Buque de Papel, Bogotá y Correvedile, Zapatoca. Invitado a “La Hora de la Poesía”, Feria del Libro en Bogotá (2005); XI Feria del Libro Pacífico; Primera Feria del Libro, Tinta y Papel, de Palmira (2007) y Encuentro Internacional de Escritores Chiquinquirá (2008 y 2009). Recitales en el V Festival Internacional de Poesía en Cali, y en el Museo de Artes Decorativas de Ciego de Ávila, Cuba, 2005. También ha sido crítico de cine en http://peliculasdecine.net, http://estrenos.labutaca.net¸ http://blog.cine.com, o en www.cinevistablog.com; asimismo, ha colaborado en http://pachajoa.110mb.com, en www.proclamanortecauca.blogspot.com… en fin…


Ya lo conocía entonces como escritor con un gran talento antes del primer encuentro personal, en el auditorio de la Cámara de Comercio del Cauca, en Popayán, cuando coincidimos en una charla con el también periodista y escritor Gustavo Álvarez Gardeazabal. Pero lo que más llama la atención es su capacidad para discurrir paralelamente sobre poesía y política, medio ambiente e historia, psicología y sociología, periodismo y cine, deporte y religión… todo lo que tiene que ver con la calidad de vida, concebida como la presión que ejercen las condiciones del entorno sobre la espiritualidad propia y la de los pueblos. Perdón, dejemos que sea él quien nos participe de su inusitado mundo:

- Maestro, usted fue sacerdote en su no lejana juventud. No sé si podría hoy calificársele de ateo. ¿Qué opina de la religión?

– Sigo pensando que Dios fue creado por el hombre a su imagen y semejanza, como dijo Freud. Y sigo pensando como Marx, que la religión es el opio del pueblo. Es un producto más de la cultura.

- Me he preguntado ¿por qué un escritor como usted no ha tenido los éxitos editoriales y la trascendencia comercial que sí han tenido otros contemporáneos suyos?

– Yo soy leído por unos amigos que comparten en parte lo que escribo y eso me hace feliz. Por quienes tienen algún afán de que las cosas cambien en este país. Soy odiado por una gran franja porque estoy en la situación que decía Nietzsche, más allá del bien y del mal. No tengo compromiso con nadie. Quisiera ser un tábano a veces, como Sócrates, para hundir el aguijón en la nuca de los indiferentes.

 Foto: http://3.bp.blogspot.com

- Me parece que usted no es muy amigo de la ficción, inclusive en su poesía se nota una intención, un compromiso…

- Trato de aterrizar las cosas sublimes y de elevar las cosas simples. Somos de carne y polvo y vamos para el mismo cajón, pero podemos pensar como dioses o ir a Roma y al sol.

- ¿Podríamos definir su estilo como “Periodismo Literario”?

– Me honran algunas personas como usted, llamándome periodista y columnista. Pero me emocionó un editor bogotano que me apellidó pensador. Trato de seguir las huellas de Vargas Vila y de Ciorán. Hago honor en mis escritos al hombre de la calle, al árbol, al río, a la rana y me burlo del “bacán”.

- Usted nos ha hecho llegar textos casi concurrentes con los acontecimientos, inclusive, alguna vez nos reclamó una ‘chiviada’ de El Tiempo. ¿Cómo es su proceso de selección de los temas y durante la escritura misma? ¿Cuántas veces lo revisa? ¿Qué piensa del lector cuando escribe?

– La injusticia y el engaño me tocan de inmediato y me revuelven el intestino. Me conmueven la música, una película, un recoge papel o zorrero en carreta, me duele la suerte del pobre y del campesino. Cualquier suceso o camión cargado de madera me hace pensar en lo que se oculta detrás de él. Yo sé que al lector le gustaría saber de eso y esa es mi única limitación. Mi amada es la primera crítica de lo que escribo. Me gusta cuando dice: el texto está fuerte o me da un beso porque está excelente.

- ¿Cómo desarrolla su sensibilidad y capacidad de observación para inducir el acuerdo social que despliega en sus textos?

- Todo ser humano tiene piel y siente la picada del zancudo. Nada de lo que es humano me es ajeno, dijo el poeta Terencio.

- ¿Algún día aparecerá el “ídolo que luche por liberar al mundo de la garra de los fuertes –que siempre son injustos”? ¿El ciudadano común puede o debe hacer algo?

- Mercedes Sosa cantó llorando que lo que más duele es el silencio de los indiferentes. Cada ser humano lleva en sí mismo una estrella y no brillará hasta que lo descubra.

- A veces se nota en usted gran influencia ‘vargasvilana’, pero usted, indudablemente, parece ser más ‘políticamente correcto’…

- Alguien me dijo que yo era panfletario. Trato de evitar la grandilocuencia de Vargas Vila, pero me gusta su tono poético. Me gusta la libertad, la democracia, la equidad más que la justicia. Creo que la poesía es una vaso de agua para este modo de vida que produce tanta sed. Mi política es el hombre de la calle, porque en el otro lado está el establecimiento y la banca.

- A propósito, en Literatura y Poesía, ¿cuáles son sus referentes?

– Los clásicos de siempre y de ahora. La épica, la sátira, la lírica. Homero, Dante, Quevedo, García Lorca, Silva, Barba Jacob, Luis Carlos López, Pessoa, Benedetti, Meira Delmar, Vargas Llosa.

- Le confieso: buscar y escoger la fotografía o pintura que siempre se adapta a sus ensayos en PROCLAMA, me parece otro arte, porque es un mensaje visual previo que predispone al lector para la lectura. ¿Una técnica especial?

– Me enseñó esa pasión por buscar la ilustración adecuada a un texto el recordado Cronopios, Ignacio Ramírez. Me parece que el lector disfruta más viendo el referente de lo que se dice, que mi sosa foto y narcisa.

- ¿Cómo ve la situación de este país nuestro en la antesala de elecciones para el próximo Congreso y Presidente de la República?

– Me parece que vivimos en la ciudad que retrata Saramago en La ceguera. Unos ciegos votando con unos billetes que le ponen en la mano.

Foto: http://4.bp.blogspot.com

- A la poeta Gloria María la conocí en otro evento cultural realizado en la Universidad del Cauca, un Jueves en horas nocturnas… me admiró su lucidez y genio a flor de piel… ¿ella llegó a usted como diosa inspiradora?

– Ella llegó a mi vida como tabla salvadora y faro de luz. En mis horas de duda y mis cansancios es solaz, gata alegre de ojos verdes y mano firme.

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