domingo, 14 de febrero de 2010

¿SALUD O PENA DE MUERTE?


(REFLEXIÓN)

HENRY AGUILAR GIL
Gestor de Paz.

La reforma a la salud es un ataque infame y a mansalva contra ese pueblo pobre y vulnerable, el cual sigue siendo utilizado para experimentos y es el que termina pagando con su vida el costo de la incompetencia la perversidad y la corrupción estatal.

Es triste observar la mediocridad de un “Estado social de derecho” que en vez de exigir la ética y la calidad humana en la prestación de los servicios de salud, chantajee, manipule y castigue a los profesionales de la medicina, quienes fueron formados para salvar vidas e hicieron un juramento hipocrático y hoy tienen que convertirse en asesinos o aliados de la muerte, porque así lo exige un Estado autocrático que obliga a formular no lo que mejore a los pacientes, si no lo que salga más barato para el Estado, sin importarle el deterioro de la salud de estos, quienes en ultima se convertirán en pacientes de alto costo y si no cuentan con cesantías, ahorros o pensión, se les aplicará la inyección letal para que descansen en paz.

Por algo el mundo entero nos da el calificativo de los más violentos del planeta, violentos en lo social y violentos en la normatividad o legislación. Violentamos la Constitución y todo lo que se atraviese, ya que “el fin justifica los medios”.

Comparando el Estado con los alzados en armas (guerrilla, paramilitares) corbata-vs-camuflados, no se sabe cuáles son más violentos o terroristas: si los que matan el cuerpo y la vida a bala o con bombas, o los que matan el alma y los sueños aún de los que no han nacido sin disparar un solo tiro o accionar un artefacto explosivo; desde la trinchera capitalina nos bombardean, solo utilizan la munición silenciosa de la tinta de un lapicero que no deja huellas de violencia y arrasa con todo.

¡Ya es hora de despertar! Los Colombianos nos hemos convertido solo en consumidores de leyes, normas o decretos que cada día nos desestabilizan y nos mantienen en estado de coma conectados a la vida artificial de la fe o la suerte. Y no reaccionamos. ¿Cómo será el mañana de los nuestros? No sigamos eligiendo o reeligiendo más a esos verdugos disfrazados de mansas palomas.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada