Reinel Gutiérrez - Popayán
Las madres reciben el titulo de santas, por el amor, la ternura, la paciencia y el dolor al tener los hijos.
Ese calificativo se puede acentuar por la dedicación a la crianza, formación y educación.
Ellas merecen el respeto y el reconocimiento, no solo en su día, sino permanentemente. Ante estos conceptos, estamos erigiendo unos seres de alta pureza, rectitud y divinidad.
Todas las madres son santas, así algunas quieran callar al hijo colocándole la plancha caliente en la boca, o arrojándole agua hirviendo. No se les rebaja la divinidad aunque algunas encierren y encadenen a los niños como castigo. No importa que unas mujeres una vez nacido el bebé lo boten a la basura, o al río, pero también, son madres, con el rótulo de santas.
Conservan su imagen recta, así eructen una sarta de palabras ofensivas en el hogar, o sean drogadictas.
Son millones y millones las mujeres madres, pero unas han perdido la santidad.
Madre no hay sino una y justo me tocó a mí, dijo el poeta-cantor. Otro exclamó, madre no hay sino una, porque dos no las aguanta nadie.
Todo lo que aquí decimos es para hacer un llamado sólo a ese número de madres irresponsables e injustas que están perdiendo el derecho al altar que tiene la mayoría.
Las madres reciben el titulo de santas, por el amor, la ternura, la paciencia y el dolor al tener los hijos.
Ese calificativo se puede acentuar por la dedicación a la crianza, formación y educación.
Ellas merecen el respeto y el reconocimiento, no solo en su día, sino permanentemente. Ante estos conceptos, estamos erigiendo unos seres de alta pureza, rectitud y divinidad.
Todas las madres son santas, así algunas quieran callar al hijo colocándole la plancha caliente en la boca, o arrojándole agua hirviendo. No se les rebaja la divinidad aunque algunas encierren y encadenen a los niños como castigo. No importa que unas mujeres una vez nacido el bebé lo boten a la basura, o al río, pero también, son madres, con el rótulo de santas.
Conservan su imagen recta, así eructen una sarta de palabras ofensivas en el hogar, o sean drogadictas.
Son millones y millones las mujeres madres, pero unas han perdido la santidad.
Madre no hay sino una y justo me tocó a mí, dijo el poeta-cantor. Otro exclamó, madre no hay sino una, porque dos no las aguanta nadie.
Todo lo que aquí decimos es para hacer un llamado sólo a ese número de madres irresponsables e injustas que están perdiendo el derecho al altar que tiene la mayoría.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada