Con la contundente elección de Carlos Julio Bonilla Soto a la Cámara de Representantes nace un nuevo liderazgo en el Norte del Cauca.
En sus primeros días como congresista electo de los caucanos por el Partido Liberal, cuya jefatura máxima ejerce el Senador Jesús Ignacio García Valencia, el ex alcalde de Santander de Quilichao ha dedicado gran parte de su tiempo a recorrer los distintos municipios de la geografía caucana agradeciendo directamente a sus electores y simpatizantes, quienes permitieron que el dirigente pudiera llegar al congreso de la República.
Bonilla Soto, ha expresado que su compromiso como congresista será “contribuir a la formación de un nuevo liderazgo regional que responda a las exigencias de una nueva ciudadanía. Comunidades cada día mejor informadas, más críticas, más exigentes. Con un estilo que permita recuperar la confianza de las gentes en su dirigencia y capaz de interpretar sus anhelos y esperanzas”.
En los distintos sectores del Cauca y en especial en la zona norte hay una enorme apuesta al trabajo legislativo y las acciones que pueda desempeñar el representante electo, quien a su vez ha venido señalando que espera “Servir como puente para que el sector privado de la región y las distintas instancias gubernamentales emprendan compromisos sociales que beneficien las comunidades”.
El respaldo obtenido en las urnas por el dirigente nortecaucano se debió en gran parte a la credibilidad e influencia que trasmitió durante la campaña, influenciando a sus seguidores para que trabajaran con entusiasmo, uniendo lo adecuado con ideas y propuestas viables que pueden ser plasmadas a partir del próximo 20 de julio cuando asuma como nuevo parlamentario.
El nuevo liderazgo que emprende Carlos Julio Bonilla Soto además, exigirá una función pedagógica acerca de sus políticas como no sucedía antes. Los nuevos ciudadanos no sólo merecen explicaciones, sino que demandan cada vez más aclaraciones sobre las posturas, participación en debates en temas de interés regional y nacional.
El reciente triunfo de los nortecaucanos en las urnas con la figura de Bonilla Soto ha demostrado que quienes no saben reconocer desaciertos y enmendar rápidamente, están condenados a perder legitimidad ante los ojos de la opinión pública. Los cambios de las últimas dos décadas tiempo en que el norte del Cauca estuvo prácticamente huérfano de liderazgo político han ido generando la necesidad de un liderazgo transparente, transversal y ciudadano.
El desafío que coloca la ciudadanía a Carlos Bonilla como congresista es inmenso: un nuevo tipo de liderazgo, más democrático y más progresista. Así iniciaremos un nuevo camino de perfeccionar y profundizar la libertad, la Democracia y el Estado de Derecho. Porque al fin de cuentas este es el Cauca que queremos y soñamos.

De seguro, es la ausencia endémica de una oposición digna de crédito, lo que permitió que Bonilla hiciera gárgaras durante la campaña pronunciando la palabra liberalismo, completamente ajeno al hecho que no hablaba a una asamblea de accionarios, sino a las victimas más indicadas de una visión de la economía que utiliza el liberalismo como patente de corso para pasar por encima de cualquier consideración moral y ética en su afán de lucro al menor costo; de generar esa riqueza nacional que luego "la mano invisible" se encargará de repartir con equidad sin ningún tipo de coacción institucional... Para Bonilla, el liberalismo es entonces la panacea, pese a que su fundamento ideológico (el laisser-faire, laisser-passer)sirve hoy día para legitimar la masacre de los que no le marchan al leonino desahucio impuesto por el frenesí fisiocrático que hoy reactualiza los métodos genocidas de la United Fruit Company, con técnicas heredadas de la violencia, en las nuevas fronteras agrarias de la patria: Caja de Pandora que se cargará definitivamente al agro color local, que Bonilla dice representar, cuando se firme el infame TLC. Entonces, un poco de pudor y de rubor, señor Bonilla, al expresar sus apegos sentimentales, en un suburbio maduro para escuchar propuestas que, lejos de los internacionalismos y odios partidistas, hablen precisamente de color local. Ese, que por falta de una oposición digna de crédito, algunos terminan confundiendo con el de su secta: el militantismo no puede obliterar la necesaria reflexión doctrinaria; si no, el grado de compromiso deviene puro galope muerto, esto es, vestir el ubérrimo color para exequias!!!
ResponderSuprimirNo cabe duda Carlos Julio Bonilla es el nuevo líder que en el Norte del Cauca esperaba. De la mano del Senador Jesús Ignacio García podrán presentar proyectos e iniciativas que mejoren las condiciones de vida de los caucanos.
ResponderSuprimirEs una lástima que el señor Anónimo aún psadas las elecciones no haya acepatdo la voluntad del pueblo caucano, quien le dijo "Mamola" a los violentos y resentidos, votando por los mejores.
ResponderSuprimirHay que aceptar el juego democrático. No más odios y rencores, no más resentimientos y maledicencias. Hay que comenzar a reconstruir la política en el Cauca, sin mamertismos, trasnochados y odios vicerales- El Liberalismo sigue siendo fuerte y de ideas en el Cauca, dejen de sangrar por la herida y únansen a la lucha para frenar el Uribismo galopante.Viva el Partido Liberal, Viva... la democracia . Sin caspas ni violentos.
Balanta, es problema exclusivo tuyo si querés seguir practicando la política de la avestruz, pero no impidas a los menos gregarios de utilizar su aguijón socrático ahora que la censura se atreve a darnos la palabra: Bonilla y sus adláteres son uribistas por omisión!!! Ah! parece que no de has cuenta que vivimos rodeados de hato y cañaduzales!!!!
ResponderSuprimirEste Balanta está a años luz de votar por un Robledo: de ejercer su mayoría de edad!!!
ResponderSuprimir¡Bueno, yo también soy Balanta pero a mí no me gusta el pollo!
ResponderSuprimirLa información mediatica.
ResponderSuprimirEn la naturaleza humana, el poder corrompe. Corrompe a los que lo tienen. Y corrompe a los que procuran influir sobre los que lo tienen. Los medios de comunicación hace mucho que forman parte del mundo de las élites. La prensa libre es un mito porque es propiedad de los poderosos. Solo cuando sea propiedad de muchos ciudadanos anónimos será posible la existencia de una prensa realmente libre basada en nuestro derecho a saber.
Tomado de: DANIEL ESTULIN
Esa foto de Peláez y Bonilla estuvo genial, desde que la vi me dije que ese par de cónsules romanos negociando galias, a espaldas de un venerable Cristo de Mantegna, merecía que la utilizara en clase como disparador de imaginarios; huelga decir que los resultados superaron ampliamente los báculos, tiaras, caduceos y postas previstos en la ficha pedagógica, confirmando la premisa de que para nosotros las realidades evidentes son las menos visibles: el tema tratado en clase!!! Gracias, seúores de Proclama!!!
ResponderSuprimirCon la palabra liberal, Bonilla apretó las tuercas de los que todavía llevan grillos en sus cabezas huecas, es todo!!!
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