martes, 9 de marzo de 2010

El Cumis

Reinel Gutiérrez


En algún lugar de la ciudad hay un aviso que anuncia el Cumis, que es un producto derivado de la leche obtenido tras un procesamiento especial. Esto hace cambiar el pensamiento en que venía entretenido: Agite intenso hay en el país, y la alerta es máxima, sobretodo cuando la meta de los congresistas es conservar la curul.


Ese es un reto que ellos se trazan cada cuatro años y algunos lo logran, pues aún convertidos en momias andantes, todavía van a dar pupitrazos. Los peligros de perder tan envidiable puesto están en haber bajado popularidad y la amenaza de los nuevos aspirantes. Los experimentados pueden hacer campaña con holgura económica, pues su vida pública les ha facilitado recursos y se imponen con poderosa publicidad, la que no tienen los novatos, a no ser que vengan apoyados por el narcotráfico.


Los congresistas decidieron tener una vida de ricos y para ello escogieron la política como profesión lucrativa, con el rótulo se salvadores y solucionadores. No necesitan de extenuantes sesiones de visualización y actitud positiva, yoga, meditación trascendental, conferencias sobre multiniveles, ni son fanáticos del evangelio. Además, por lo "estomagantes y barrigosos", no pueden ejecutar la posición de loto para dejar la mente en blanco y cerrar la boca. Esas cosas las dejan al electorado para que mantenga la fe y la esperanza intactas.


La campaña busca sugestionar a la opinión pública con mensajes especiales a medias como "su senador amigo", sin explicar amigo de qué o de quién. "El Cauca tiene senador", entonces para qué votar si ya lo posee. Las piedras preciosas también son utilizadas como gancho de atracción y en esta campaña hay gemas y esmeraldas. No faltará el diamante que aparezca por allí en forma oportunista. No se sabe si el papel de los parlamentarios caucanos sea el más adecuado, sobre todo, cuando forman comisión para hablar con el alto gobierno y exponer los problemas de la región. Ellos aparecen rozagantes, sanos, alegres, con piel rosadita y bien tratada, y entonces el presidente y los ministros creen que los caucanos están bien y no necesitan mucho, pero la realidad es otra.


Lo cierto es que el círculo vicioso se repite y la gente vuelve a votar sin mirar atrás, ante todo en las realizaciones y promesas hechas en campañas pasadas. Otra vez hay un campeonato de este deporte colombiano que es votar y votar, para elegir todas las veces a los supuestamente buenos, y también a los verdaderamente honrados para que se corrompan con las demás frutas podridas que hay en ese ancho mundo de los concejos, las asambleas, la cámara, el senado. Para llegar a estos niveles se tiene que haber hecho pre escolar en las juntas de acción comunal y las juntas administradoras locales.


Después de todo esto, ahora si viene la tarea de investigar como es lo correcto, cumis o kumis, pues por tradición, costumbre y hábito, esa palabra fue escrita con K, pero con esa letra o con c esa es una bebida muy exquisita recomendada para levantar el ánimo.

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