Por Jairo Cala Otero / Periodista – Corrector de gramática
1. “…como si estos dos últimos fueran los que decidieran los destinos de este país; que necesita son estadistas y no oportunistas”: Construcciones gramaticales como esta abundan. Se incluyen los verbos ser y estar sin necesidad alguna. En este caso, “son”, tercera persona del plural en tiempo presente del modo indicativo, sobra. Para añadir al error de esta oración, el redactor puso punto y coma después de la palabra “país”. En realidad, iba una coma. Mejorando además el estilo, esa expresión queda mejor así: “…como si estos dos últimos fueran quienes decidieran los destinos de este país, que necesita estadistas, no oportunistas”.
2. “…que los colocó en la picota pública”: Expresión en labios de una periodista de un canal de televisión colombiano. Se refería al caso de dos jóvenes de Arauca, que fueron escarmentados irresponsable y falsamente en la red Facebook. Al problema de ellos se sumó el que generó la colega con el mal uso del idioma. Porque empleó el verbo “colocar” en vez de poner, que era el preciso en este caso. Y, además, cayó en redundancia al decir “picota pública”. Picota, como se sabe, era una columna de piedra o de fábrica, “que había a la entrada de algunos lugares, donde se exponían públicamente las cabezas de los ajusticiados, o los reos”. Luego si tal artificio era público, sobra decir que la picota es pública. Corrección: “… que los puso en la picota”. Para quienes alegan que el término se confunde con el nombre de la cárcel, hay que advertirles que en ese caso se escribiría “La Picota”. Con mayúsculas iniciales, por tratarse de un nombre propio.
3. “Más vale que se quede cayado porque el que tiene rabo de paja…”: Un forista, que firma como “Bendesido”, en la página virtual de un periódico colombiano, cae en dos errores: por un problema de “yeísmo” confunde el “palo o bastón corvo por la parte superior, especialmente el de los pastores para prender y retener las reses, o también el báculo pastoral de los obispos”, con el participio del verbo callar (callado). Y, para completar la metedura de pata, su seudónimo deja que pensar. Porque como lo escribe más parece maldecido. Sí, maldecido, que es también participio irregular de maldecir. El otro es maldito. Arreglemos esto, entonces: “Más vale que se quede callado, porque el que tiene rabo de paja…” (Bendecido).
4. “Trece de estos últimos fueron los que terminaron ayer en el patio oficial, por prestar un servicio ilegal”: El “famoso” que galicado salió a relucir aquí. Una noticia hablaba de la retención de 13 vehículos cuyos conductores ejercían transporte “pirata”. Pero se contó con ese error. Enmendemos: “Trece de estos últimos terminaron ayer en el patio oficial, por prestar un servicio ilegal”. El giro “fueron los que”, es incorrecto.
5. Las localidades favorecidas con el programa son los municipios de…”: Aquí hay una discordancia de género. Se mezcló una forma femenina con otra masculina, y aunque entre humanos eso es lo natural, en español no funciona. El sorteo hubiese quedado mejor descrito así: “Las localidades favorecidas con el programa son tales y cuales”; o “los municipios favorecidos con el programa son tales y cuales”. Directo, sin rodeos innecesarios, que estropean la construcción gramatical.
6. “Agregue una cucharadita de las pequeñas…”: Quizás quede sabrosa la receta de cocina. Pero la forma de indicar su preparación, no. Al hablarse de una cucharadita se señala que se trata de una cuchara pequeña. Eso dicen los diminutivos. Luego sobraba haber advertido que la cucharadita debía ser pequeña. “Agregue una cucharadita de…”. Así la receta culinaria queda bien en toda su composición.
7. “Yo mismo me acuerdo cuando comencé…”: Cita de un cantante colombiano, en una entrevista para un periódico nacional. ¡Qué prodigio de persona, pues se acuerda ella misma de sus asuntos! El revés es más notorio cuando el periodista que transcribió el reportaje lo dejó pasar inadvertidamente. No es pecado, ni venial ni mortal, que cuando el entrevistado meta “las de caminar” el entrevistador enmiende sus errores. Mientras no descontextualice lo que aquel afirma, se vale esa clase de ayudas. El redactor de esta expresión pudo escribir: “Yo me acuerdo cuando comencé…”. Así habría dejado bien parado al cantante, que aquí “desafinó”.
Bucaramanga, marzo de 2010
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