Reinel Gutierrez
La medicina sugiere tener en cuenta las normas de aseo como prevención a epidemias y contagios, lo cual el ser humano aprende desde muy temprano, aunque luego a muchos se les olvide su práctica, mientras que otros las llevan al extremo.
Hay personas sumamente aseadas y refinadas que no toleran ciertos ambientes, no soportan humedades, tierra, aire contaminado y que están con mucha frecuencia bañándose.
Pero a veces las formas de aseo se practican por cuestiones raciales, y muchos líderes, y seres humanos intocables, no dan la mano para no tener algún riesgo.
Prefieren pasar por maleducados o humillantes, pero lo hacen, porque su orgullo o complejo de superioridad lo dictan.
El reciente caso y muy sonado a nivel internacional lo protagonizó un señor llamado George Bush, ex presidente norteamericano en visita a Haití, quien al saludar de mano a un negro, luego se limpió en el hombro de su colega Bill Clinton.
Se supone que el blanco de Clinton, que seguramente es muy aseado o sino que le pregunten a Mónica Lewinsky, debe haber mandado a lavar y perfumar su camisa.
Qué vergüenza estas cosas entre los líderes del mundo que a cambio de ser sencillos, actúan con arrogancia y humillación.
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