domingo, 11 de abril de 2010

El presidenciable más saludable

FABIO ARÉVALO ROSERO MD*
 
Un tabaquismo como el de Germán Vargas Lleras afecta la salud y el desempeño. Lo pone al borde de un enfisema invalidante, de un cáncer de boca, garganta, vejiga o pulmón. Como médico y por la fisonomía (lectura semiológica del rostro) me atrevo a sugerir que Rafael Pardo tiene una delicada enfermedad cardiovascular de pronóstico incierto. Noemí Sanín por más que lo intente, no puede esconder su proceso de envejecimiento acelerado, examinémosla en detalle. Juan Manuel Santos tiene evidentes indicios de sedentarismo y capacidad física de trabajo regular, una papada “increscendo” lo denuncia, además de profundas ojeras que advierten su muy seguro insomnio (algo no lo deja dormir). Y Gustavo Petro un visible sobrepeso con alto porcentaje de grasa corporal. Es un diagnóstico puramente semiológico, sin conocer sus historias clínicas.

Ante este aflictivo panorama de salud de la mayoría de candidatos a la presidencia, el Párkinson incipiente de Mockus es un mal menor, un juego de niños. Es cierto que es una enfermedad degenerativa y progresiva, pero no implica riesgo para la vida, ni para sus funciones intelectivas, mucho menos en el estado en que se encuentra. Más escandaloso podría llegar a ser conocer en detalle las historias clínicas de los demás candidatos, celosamente guardadas, tal vez más por un asunto de marketing político.

¿Quién, por ejemplo, tiene mayor riesgo de morir de infarto en cualquier momento? Me atrevería decir que cualquiera de los demás, menos Mockus, quien lleva enormes ventajas sobre los otros por mantener un estilo de vida ejemplar. Se le abona ser físicamente activo (camina mucho, pedalea en bici, etc.), lleva un régimen de alimentación saludable, jamás ha fumado, no bebe una gota de licor, además de practicar una férrea disciplina de vida. Y qué decir de quienes tengan mayor probabilidad de padecer el mal de Alzheimer. Esa es otra historia que al igual que a Reagan (y Barco), podría afectar a algún presidenciable. Y no será precisamente Mockus, por sus antecedentes de autocuidado inspiradores para los colombianos.

Es mucho más efectivo, válido e interesante que los candidatos se sometan a una rigurosa evaluación funcional, como se hace en EU y en países europeos. Con este procedimiento científico (más que médico) se determina su capacidad física de trabajo, su expectativa de vida (edad biológica), su estilo de vida y si poseen una composición corporal adecuada para desempeñar el cargo de Presidente de la República de manera eficaz. Además brinda un panorama claro sobre el riesgo de padecer dolencias crónicas como un infarto agudo de miocardio y otros males cardiovasculares, que podrían llevar a incapacidad y muerte temprana.

En el año 2004 fue Antanas Mockus conferencista invitado por Latinoamérica al Congreso Mundial de Salud Pública en Australia. Precisamente por tener un discurso coherente sobre la promoción genuina de la salud y el cuidado de la vida. En Junio del mismo año recibe el doctorado Honoris Causa en la Universidad de París por proponer para el mundo un modelo de filosofía pragmática sobre el valor de la vida (y la salud). Con todos, estos antecedentes clínicos, médicos, científicos y de sentido común, no hay duda que Mockus es el presidenciable más saludable. Y no solo por su estado general, sino por sus principios y coherencia que inspiran a los demás a regirse por los maravillosos postulados que conducen a implementar un estilo de vida saludable.

*Especialista en actividad física y desempeño humano

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