Contra Feliciano Valencia pesaba una orden del Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Piendamó, en el Cauca, por los delitos de secuestro simple agravado y lesiones personales agravadas.
Valencia fue capturado el pasado sábado en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón cuando se disponía a abordar un avión rumbo a Buenos Aires, Argentina.
En la audiencia de legalización de captura, imputación de cargos y medida de aseguramiento cumplida desde las 2 de la tarde del día domingo 11 de abril en la Fiscalía Sexta de Popayán y que se prolongó durante ocho horas, el Juez de Control de Garantías no encontró méritos para mantenerlo privado de la libertad.
A Valencia lo capturaron por los 20 fuetazos que recibió un soldado del Ejército que, al parecer, se infiltró en medio de las marchas de la Minga. La defensa del líder indígena, uno de los consejeros mayores del Consejo Regional Indígena del Cauca, argumentó que lo de los fuetazos obedeció a un procedimiento contemplado dentro la legislación indígena.
El artículo 246 de la Constitución Nacional reconoce la jurisdicción indígena dentro de su ámbito territorial. El militar fue capturado por la guardia indígena dentro del territorio Guambiano.
A las 11:00 de la noche del domingo 11 de abril, cuando Valencia fue dejado en libertad, saliendo del Palacio de Justicia de Villamarista, donde era esperado por un centenar de indígenas de Popayán, Santander de Quilichao y Piendamó, manifestó: "Nos han dejado en libertad, no para entorpecer la justicia, sino para crear posibilidades de vida dignas".
Según se pudo establecer, sobre este mismo caso existen otras cuatro órdenes de captura para otros mingueros.
De acuerdo con lo manifestado por Jorge Triviño, abogado de la ACIN, la captura fue ilegal porque no había una orden escrita de un juez, lo detuvieron y se demoraron en decirle el porqué de su captura, le mostraron una orden impresa de computador, no fue claro el trato que se le hizo porque lo interrogó la Personería de Cali y el operador judicial del DAS. Esto no se debe hacer sin la presencia de un abogado, pues no legalizaron su orden de captura. Cuando llegaron a Popayán, la comunidad observa que Feliciano es tratado como un terrorista al llegar custodiado de numerosa fuerza pública y además instalan un carro tanque a las afueras de la Fiscalía.

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