ESTE ES EL MOMENTO DE COLOMBIA
- Parodia –
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“La hora se acerca
es el momento
Vas a ganar cada batalla
ya lo presiento”
Shakira, Waka waka
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Todo presagia que el himno del triunfo está listo para ser cantado el 7 de agosto del próximo mes de agosto. Compositores y arreglistas se han puesto de acuerdo en su letra y melodía. Habrá un preestreno el 30 de mayo cuando terminen los escrutinios. Un gigantesco coro de más de cinco millones se parará frente al solio de Bolívar, en el Capitolio Nacional de Bogotá para entonarlo. Y Colombia será una plaza enorme en donde resuene, más que aquel 10 de mayo, con emoción a las tres de esa tarde. Será memorable.
Han pasado las horribles noches de ocho años y los días luctuosos de componendas, de agravios a quienes no estuvieron de acuerdo, de borrar del mapa administrativo lo hecho por gobiernos anteriores y de poner en la calle a millones de trabajadores. Colombia se había convertido de nuevo en una Colonia de países extranjeros.
La industria sólo pudo mostrar el petróleo, las gemas de las minas en concesión, las confecciones, el carbón, los aceites y el azúcar. Crecieron las exportaciones de estos renglones, pero no aparecieron nuevas fuentes de trabajo en este sector. Los salarios se disminuyeron y se burló el compromiso de nuevos enganches. El comercio nacional desmejoró y por las calles y esquinas pulularon los productos manufacturados en los países asiáticos. La banca mostró cada trimestre sus ganancias y sin rubor conservó los niveles de interés y las comisiones por guardar y poner a rentar los depósitos corrientes y de ahorros en esta época de desempleo y recesión.
Pero ha llegado el momento de saltar, de tocar redobles y de bailar el merengue, la cumbia, la Gota Fría y el hip-hop de barrio. Es el momento de empezar a celebrar porque una esperanza llega con Fajardo y con Mockus. Girasoles y zanqueros saldrán en lugar de tanques y generales a alegrar con sus colores y con mimos. Ya no habrá caras amargas ni regaños a superintendentes ni jueces ni chuzadas. Es el momento de Colombia, llegó la hora de cambiar de estilo, de adiós al miedo a dar la opinión y a la mordida y el serrucho. De dejar insepultos un campesino o hijo de familia en un zanjón por un supuesto guerrillero.
Llegó la hora del diálogo con argumentos y el adiós a las armas que cantara Hemingway. Saldrán los osos de su madrigueras y los guerrilleros y paramilitares de sus “trincheras” y volverán a la cultura ciudadana. No se les sacará con bombas y mutiladas las orejas. Los delincuentes son también seres humanos y colombianos y tienen derechos. No son cabras que tiran al monte, o fieras salvajes alejadas de la civilización a quienes hay que cortar la cabeza y exponerlas en la prensa y en la TV como hicieron los conquistadores con la Gaitana o los pacificadores con Galán y con los próceres de nuestra primera independencia o el sagrado Das de la Inquisición con Galileo.
Ha llegado el momento, ha llegado la hora de alzar nuestro corazón y cantar como Shakira el waka waka por una patria nueva. “Vamos con todo” pero no con fusiles o kafires atronadores que amenacen con sus revuelos. Recibiremos al triunfador, a este combatiente de ideas con manos francas. Será con risa verde, sin tumultos de revancha, con banderas blancas y aletear de palomas libres, sin recortadas alas. Porque esta la nueva Colombia dispuesta acabar con esta guerra fratricida “democrática” que alimenta el negocio de sangre y armas.


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