viernes, 9 de abril de 2010

EL JUEZ JUZGADO

JOSE LOPEZ HURTADO*

El juicio que afrontará, dicen las organizaciones mundiales defensoras de la justicia universal, de la democracia y de los Derechos Humanos, es una afrenta que no tiene nombre. Otras voces, las de la caverna política, sostienen que nadie, ni siquiera él, está por encima de la ley, y que si violentó procedimientos establecidos debe ser juzgado con el mismo rigor que a cualquier mortal. Opiniones antagónicas en las que no puede agotarse el debate, a no ser que el asunto se lo quiera circunscribir a desgastadas ideologías de derecha o izquierda.

Como fuere, la Caravana de la Muerte, la Operación Nécora en su país, que personalmente dirigió arrestando a cadenas de narcotraficantes, la misma Operación Cóndor, a la que vinculó al propio Henry Kissinger, como presunto gestor de las dictaduras militares que como un cáncer voraz carcomió a América Latina en la década de los 70, y como directo inspirador del golpe contra el Presidente Salvador Allende, el expediente criminal contra Amira Yoma en 1991, cuñada de Menen, y contra el esposo de ésta, Ibrahim Al Ibrahim, por lavado de dineros del narcotráfico, el mismo expediente abierto contra Estados Unidos por la detención de sospechosos de Al-Qaeda en Guantánamo, Cuba, además de la orden que impartió de capturar a Osama Bin Laden y a Pinochet, atrajeron la atención mundial ,porque acababa de encarnar la voluntad de muchos sectores que soñaban con que esos negros capítulos de la historia reciente del mundo, no se cerraran en la más perversa impunidad.

Pero sin duda, lo que en su propio país le valió muchos enemigos fueron sus investigaciones para llegar hasta la última verdad sobre los autores y ubicación de más de 100.000 muertos y desaparecidos dejados por la Guerra Civil Española entre 1936 y 1939 y la posterior dictadura del Generalísimo entre 1939 y 1975. Entre ellos, el poeta y dramaturgo Federico García Lorca, (“Baladas Gitanas” y “Bodas de Sangre”), insoportable como otros tantos españoles a la dictadura franquista por sus ideas políticas y por su declarado homosexualismo.

Las organizaciones ultraderechistas Manos Limpias (¡) y Falange Española, se cansaron por lo visto, de tolerar la independencia investigadora del Magistrado y resolvieron abrirle una causa por prevaricato, al estimar que los crímenes de la Guerra Civil, ya habían sido sepultados en el olvido, gracias a la ley de Amnistía de 1977, dos años después de la muerte de Franco, a pesar de que en 2008, el Comité de Derechos Humanos de la ONU, había solicitado al gobierno español su derogatoria, muy improbable por cierto, tenidas en cuenta las actuales formaciones del gobierno de la Península.

La Guerra Civil Española terminó hace cerca de 70 años, pero vencedores y vencidos, nunca, de verdad, se han reconciliado.

Y no creemos que puedan hacerlo mientras España no recobre su verdadera memoria histórica. En medio de esos dos bandos irreconciliables está el Juez Baltasar Garzón, a quien los descendientes de los victimarios no le perdonan que quiera documentar la historia de sus muertos. Y encontrar a sus responsables.

• Analista Internacional, Colombia.

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