Popayán, 6 de marzo de 2010
Por Fernando Dorado
Han sido numerosas y fuertes las reacciones que he recibido frente al artículo “Petro, el mejor pero…”. Ello me obliga a responder, no con intención justificante o de contrición, sino a título de sincero aprendizaje.
Por Fernando Dorado
Han sido numerosas y fuertes las reacciones que he recibido frente al artículo “Petro, el mejor pero…”. Ello me obliga a responder, no con intención justificante o de contrición, sino a título de sincero aprendizaje.
El artículo en mención fue elaborado con una intención precisa:
1. Reivindicar a Petro por lo que ha hecho bien. ¿Para qué cobrar errores?
2. Empujarlo a que cumpla con su propuesta de Convergencia para derrotar la Mafia pero dejando en alto las banderas de la lucha nacionalista y social. Le pido un “triple salto mortal”, sabiendo que está metido en una verdadero dilema. ¿Creador?
3. Dejar planteado que se requiere un “conductor” (individual o colectivo) en la lucha por la segunda (¿o primera?) independencia, para construir la 2ª república.
Para quienes leen “a la pasada” y sacan conclusiones ligeras, les recuerdo frases como: “Petro puede lograr” o “si Petro logra resolver de una forma creativa”. Siempre mantuve una posición sana, propositiva, prospectiva. Todos mis artículos sobre Petro han mantenido esa línea.
Pero, hay unos hechos políticos evidentes. Petro conformó una fórmula vicepresidencial “cerrada” y ahora justifica su soledad (ver: entrevista a Caracol, domingo 4 de marzo/2010). Está en campaña de “sostenimiento” y lo máximo que intentará es negociar con Pardo. ¿Se convertirá en un contrapeso de los “verdes”?
¿Es esto consecuente con la propuesta de “unir a las fuerzas sanas de la Nación”? ¿En qué momento y con qué argumentos se cambió esa política? ¿Es una renuncia a lo que él mismo defendió en la Consulta? ¿El hecho que los “ético-neoliberales” Mockus-Fajardo no estén interesados en acuerdos con el Polo (más que con Petro) es una razón suficiente para desistir de una propuesta que viene impulsando hace dos años y medio?
He concluido que Petro no ha podido romper con una forma tradicional de hacer política que ya hizo carrera en el Polo. Hasta ahora no hay otra explicación.
Los “errores” de Petro
Diversos errores llevaron a la trampa en que está enredado Gustavo Petro. Quienes lo hemos apoyado, con una posición crítica, no incondicional, y seguido su comportamiento político, podemos ver su evolución (o ¿involución?) hacia un proyecto enteramente personal. Es triste, pero hay que decirlo… y alguien tiene que hacerlo.
En vez de cobrar su triunfo político en la consulta de septiembre de 2009, democratizando los niveles de decisiones dentro del Polo, apoyándose en la gente que lo respaldó, se dejó entrabar por la burocracia del partido. Ello explica por qué se ratificó en su momento la presidencia de Jaime Dussán. Le dio más importancia a una burocracia moreno-dussanista que ya había sido derrotada en la consulta, y que nuevamente fue rechazada por los electores en marzo de 2010.
También se explica por qué no fue capaz de arriesgar e impulsar una verdadera campaña electoral desde el año pasado (como se lo pedíamos desde las regiones), para buscar y encontrarse con nuestro pueblo, alimentarse del “alma, entraña y sudor popular”, fortalecer su propuesta con reivindicaciones sociales y económicas, sin perder de vista la construcción de la Convergencia contra la alianza uribista-mafiosa en el poder.
Aquí es bueno precisar que no son tareas contradictorias como parece que es la percepción de la Izquierda Tradicional (PCC-MOIR). Por ello, la alianza interna para consolidar una posición coherente hacia el inmediato futuro tendría que haberse intentado con esa izquierda, encabezada por Jorge Robledo, pero apoyándose también en los sectores renovadores, representados hoy por Camilo Romero y otros dirigentes, que desde hace rato hacen vida en el Polo, pero que no han tenido un referente político para organizarse como una fuerza determinante.
Petro priorizó la contradicción con la Izquierda Tradicional cuando el grave peligro que tiene el Polo hacia el futuro es la corrupción clientelista anapo-samperista. Ese sector, derrotado en las elecciones de marzo/10 obtiene el premio de la Vicepresidencia en cabeza de Clara López Obregón. O, Petro se ha desconectado de la realidad política del Polo y del país, lo cual es inconcebible, o son otras variables las que lo llevan conscientemente a realizar ese “triple salto mortal” que no lo va a salvar sino que lo va a acabar de enterrar.
Ante este comportamiento de nuestro candidato, la Izquierda Tradicional se ha enconchado. Ya no piensa en la actual coyuntura electoral sino que ahora se refugia en la lucha contra el TLC o en el “acuerdo humanitario”. Su mira está puesta en las elecciones del 2014, en donde según sus cuentas se van a tener que enfrentar en cabeza de Robledo con la dupla Samuel-Petro. Es, claro, un absoluto error. La táctica del avestruz.
Lo de fondo
El problema de fondo hace rato está detectado. No hay democracia interna en el Polo, no tenemos conexión con las luchas sociales o éstas pecan de utilitaristas y clientelistas, somos un partido parlamentarista, hemos permitido prácticas corruptas y no existe ni disciplina individual ni colectiva. Y en esto, todos tenemos culpas, nadie se salva.
Hacia el futuro la única posibilidad para nuestro pueblo es retomar lo bueno, sacrificado, decente, revolucionario, justo, progresista y ético que tenemos adentro y afuera del Polo, y construir una verdadera fuerza o proyecto político. Claro, sin creer que empezamos de “cero”, sin caer en el derrotismo pesimista o en la aplicación de la “ética máxima”, que lleva al señalamiento desde “el yo no fui” y/o el fanatismo moral.
Por ahora, hay que ayudar a derrotar a la mafia uribista, así sea empujando -con absoluta independencia- a quienes denomino “ético-neoliberales”. Ellos pueden ayudar a limpiar el camino.
http://colombia.indymedia.org/news/2010/04/113435.php
Para quienes leen “a la pasada” y sacan conclusiones ligeras, les recuerdo frases como: “Petro puede lograr” o “si Petro logra resolver de una forma creativa”. Siempre mantuve una posición sana, propositiva, prospectiva. Todos mis artículos sobre Petro han mantenido esa línea.
Pero, hay unos hechos políticos evidentes. Petro conformó una fórmula vicepresidencial “cerrada” y ahora justifica su soledad (ver: entrevista a Caracol, domingo 4 de marzo/2010). Está en campaña de “sostenimiento” y lo máximo que intentará es negociar con Pardo. ¿Se convertirá en un contrapeso de los “verdes”?
¿Es esto consecuente con la propuesta de “unir a las fuerzas sanas de la Nación”? ¿En qué momento y con qué argumentos se cambió esa política? ¿Es una renuncia a lo que él mismo defendió en la Consulta? ¿El hecho que los “ético-neoliberales” Mockus-Fajardo no estén interesados en acuerdos con el Polo (más que con Petro) es una razón suficiente para desistir de una propuesta que viene impulsando hace dos años y medio?
He concluido que Petro no ha podido romper con una forma tradicional de hacer política que ya hizo carrera en el Polo. Hasta ahora no hay otra explicación.
Los “errores” de Petro
Diversos errores llevaron a la trampa en que está enredado Gustavo Petro. Quienes lo hemos apoyado, con una posición crítica, no incondicional, y seguido su comportamiento político, podemos ver su evolución (o ¿involución?) hacia un proyecto enteramente personal. Es triste, pero hay que decirlo… y alguien tiene que hacerlo.
En vez de cobrar su triunfo político en la consulta de septiembre de 2009, democratizando los niveles de decisiones dentro del Polo, apoyándose en la gente que lo respaldó, se dejó entrabar por la burocracia del partido. Ello explica por qué se ratificó en su momento la presidencia de Jaime Dussán. Le dio más importancia a una burocracia moreno-dussanista que ya había sido derrotada en la consulta, y que nuevamente fue rechazada por los electores en marzo de 2010.
También se explica por qué no fue capaz de arriesgar e impulsar una verdadera campaña electoral desde el año pasado (como se lo pedíamos desde las regiones), para buscar y encontrarse con nuestro pueblo, alimentarse del “alma, entraña y sudor popular”, fortalecer su propuesta con reivindicaciones sociales y económicas, sin perder de vista la construcción de la Convergencia contra la alianza uribista-mafiosa en el poder.
Aquí es bueno precisar que no son tareas contradictorias como parece que es la percepción de la Izquierda Tradicional (PCC-MOIR). Por ello, la alianza interna para consolidar una posición coherente hacia el inmediato futuro tendría que haberse intentado con esa izquierda, encabezada por Jorge Robledo, pero apoyándose también en los sectores renovadores, representados hoy por Camilo Romero y otros dirigentes, que desde hace rato hacen vida en el Polo, pero que no han tenido un referente político para organizarse como una fuerza determinante.
Petro priorizó la contradicción con la Izquierda Tradicional cuando el grave peligro que tiene el Polo hacia el futuro es la corrupción clientelista anapo-samperista. Ese sector, derrotado en las elecciones de marzo/10 obtiene el premio de la Vicepresidencia en cabeza de Clara López Obregón. O, Petro se ha desconectado de la realidad política del Polo y del país, lo cual es inconcebible, o son otras variables las que lo llevan conscientemente a realizar ese “triple salto mortal” que no lo va a salvar sino que lo va a acabar de enterrar.
Ante este comportamiento de nuestro candidato, la Izquierda Tradicional se ha enconchado. Ya no piensa en la actual coyuntura electoral sino que ahora se refugia en la lucha contra el TLC o en el “acuerdo humanitario”. Su mira está puesta en las elecciones del 2014, en donde según sus cuentas se van a tener que enfrentar en cabeza de Robledo con la dupla Samuel-Petro. Es, claro, un absoluto error. La táctica del avestruz.
Lo de fondo
El problema de fondo hace rato está detectado. No hay democracia interna en el Polo, no tenemos conexión con las luchas sociales o éstas pecan de utilitaristas y clientelistas, somos un partido parlamentarista, hemos permitido prácticas corruptas y no existe ni disciplina individual ni colectiva. Y en esto, todos tenemos culpas, nadie se salva.
Hacia el futuro la única posibilidad para nuestro pueblo es retomar lo bueno, sacrificado, decente, revolucionario, justo, progresista y ético que tenemos adentro y afuera del Polo, y construir una verdadera fuerza o proyecto político. Claro, sin creer que empezamos de “cero”, sin caer en el derrotismo pesimista o en la aplicación de la “ética máxima”, que lleva al señalamiento desde “el yo no fui” y/o el fanatismo moral.
Por ahora, hay que ayudar a derrotar a la mafia uribista, así sea empujando -con absoluta independencia- a quienes denomino “ético-neoliberales”. Ellos pueden ayudar a limpiar el camino.
http://colombia.indymedia.org/news/2010/04/113435.php

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada