jueves, 1 de abril de 2010

Temas de Semana Santa.

Qué es el Juicio Final? ¿Cuándo será?

Por: Sebastián Alberto Barrera s.

Según la doctrina católica, inmediatamente después de la resurrección de los muertos tendrá lugar el Juicio Final, Juicio Universal o Juicio General. El Juicio Final es una verdad de fe expresamente contenida en la Sagrada Escritura y definida por la Iglesia de una manera explícita.

Por ello, cada vez que rezamos el Credo recordamos este artículo de fe cristiana: “(Jesucristo) vendrá de nuevo con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin”.


El anuncio de un Juicio Final, el cual será para todos los seres humanos, está presente en muchas citas del Antiguo Testamento. Allí vemos anunciado cómo Dios juzgará al mundo por el fuego (Is. 66, 16). Reunirá a las naciones y se sentará a juzgar realizando la siega y la cosecha (Joel 4, 12-14). El Profeta Daniel describe con imágenes impresionantes este juicio con el que concluye el tiempo y comienza el Reino eterno del Hijo del Hombre (Dn. 7, 9-12 y 26). El Libro de la Sabiduría muestra a buenos y malos juntos para rendir cuentas; sólo los pecadores deberán tener temor, pues los justos serán protegidos por Dios mismo (Sb. 4 y 5). (cfr. X. León-Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica)

Cristo mismo varias veces nos habló de este momento, así:

"Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre. Mientras todas las razas de la tierra se golpeen el pecho verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo, con el Poder divino y la plenitud de la Gloria. Mandará a sus Ángeles, los cuales tocarán la trompeta y reunirán a los elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo a otro del mundo.” (Mt. 24, 30- 31).

Cuando el Hijo del Hombre venga en su Gloria rodeado de todos sus Ángeles, se sentará en su Trono como Rey glorioso. Todas las naciones serán llevadas a su presencia, y como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos, así también lo hará El. Separará unos de otros, poniendo las ovejas a su derecha y los machos cabríos a su izquierda” (Mt. 25, 32).

San Pedro y San Pablo también se ocuparon del tema del Juicio en varias oportunidades. Nos aseguran que Dios juzgará a cada uno según sus obras sin hacer diferenciación de personas, de raza, de origen o de religión. (1 Pe. 1, 17 y Rom. 2, 6). También nos dice San Pablo que todo se conocerá, hasta las acciones más secretas de cada uno (Rom. 2, 16).

San Juan nos narra en el Apocalipsis la visión que tuvo del Juicio Final: “Vi un trono espléndido muy grande y al que se sentaba en él. Su aspecto hizo desaparecer el cielo y la tierra sin dejar huellas. Los muertos, grandes y chicos, estaban al pie del trono. Se abrieron unos libros, y después otro más, el Libro de la Vida. Entonces los muertos fueron juzgados de acuerdo a lo que estaba escrito en los libros, es decir, cada uno según sus obras” (Ap. 20, 11-14).

De acuerdo a estas citas sabemos que:

1. Cristo vendrá con gran poder y gloria, en todo el esplendor de su divinidad.

2. Cristo glorioso será precedido de una cruz en el Cielo (la señal del Hijo del Hombre).

3. Vendrá acompañado de los Ángeles.

4. Con su omnipresencia, todos los resucitados, de todas las naciones estarán ante Cristo Juez. Comparecerán delante del Tribunal de Dios todos los seres humanos, sin excepción, para recibir la recompensa o el castigo que cada uno merezca. En el Juicio Final vendrá a conocerse la obra de cada uno, tanto lo bueno, como lo malo, y aun lo oculto.

5. Ya resucitados todos, Cristo separará a los salvados de los condenados.

¿Quién se salvará? Aquél que tiene fe en Jesucristo, nos dice el Evangelio. Pero tener fe en Jesucristo no significa solamente creer en El, sino que es indispensable vivir de acuerdo a esa fe; es decir, siguiendo a Cristo en hacer la Voluntad del Padre.

Para los que así hayan obrado, no habrá condenación. “Sólo quien haya rechazado la salvación ofrecida por Dios con su misericordia ilimitada, se encontrará condenado, porque se habrá condenado a sí mismo”. (JP II, 7-7-99)

En el Juicio Final se sabrá por qué permitió Dios el mal y cómo sacó mayores bienes. Quedarán definitivamente respondidas las frecuentes preguntas: ¿Por qué Dios permite tanta injusticia? ¿Por qué los malos triunfan y los buenos fracasan? Mucho de lo que ahora en este mundo se considera tonto, negativo, incomprensible, se verá a la luz de la Sabiduría Divina.

El Juicio Final dará a conocer la Sabiduría y la Justicia de Dios. Se conocerá cómo los diferentes males y sufrimientos de las personas y de la humanidad los ha tornado Dios para Su gloria y para nuestro bien eterno. Ese día conocerá toda la humanidad cómo Dios dispuso la historia de la salvación de la humanidad y la historia de cada uno de nosotros para nuestro mayor bien, que es la felicidad definitiva, perfecta y eterna en la presencia de Dios en el Cielo.

8 comentarios:

  1. Juan Carlos Medina - jucame08@hotmail.com1 de abril de 2010 12:28

    Ole y pensar qye muchos se toman esta semana Santa como una verdadera "Parrandasanta", que se vand e viaje a divertirse y darle rienda suelta a los placeres mundanosn ahí si como dijo jesús en la cruz a sus verdugos. "perdónalos porque no saben lo que hacen".

    Si alguien muere sin haberse arrepentido de sus pecados graves, es incapaz de aceptar el amor divino y queda condenado al infierno para siempre.

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  2. Evangelina Zambrano1 de abril de 2010 16:53

    ¿Cuál será el criterio de medición para ser juzgados? En su juicio, el Señor con su sabiduría infinita medirá nuestras acciones según se adaptaron a la voluntad divina, teniendo en cuenta los dones que cada uno ha recibido.

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  3. Cuándo dejaremos de asustar al vulgo con historias para párvulos, y que sólo sirven para tener al pobre pensando en la inevitable muerte: Cristo con su pasión y muerte redimió al mundo, de una vez y para siempre!!! Esta época de recogimiento tiene que servirnos, entonces, para reconciliarnos con el prójimo, con nuestro entorno, y sobre todo con nosotros mismos; con lo que somos: una formidable máquina para interactuar con lo sensible, con lo consistente de la creación: con Dios!!! Dejemos de despoblar la tierra para poblar cielos platónicos, inexistentes, pues la mejor manera de afrontar la muerte es sabiendo vivir; con civilidad, delicadeza, dulzura, cortesía, urbanidad, tacto, comedimiento, discreción, generosidad: con hedonismo!!! Término, éste, que los pacatos confunden con desenfreno!!! Vive la France!!!

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  4. No entiendo para que agregarle negatividad a la vida en este Valle de Lágrimas, de caerle al caído, cuando precisamos, en realidad, de prácticas existenciales que nos ayuden a sintetizar nuestros sufrimientos materiales y morales; condición indispensable al conocimiento, a la lucidez: viáticos de la felicidad terrenal. Lo único que existe de realmente sagrado: necesitamos, pues, mucho más filosofía y reducir la teología a la porción congrua!!!!

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  5. El problema es que no tenemos profesores de filosofía al tanto de la obra de Leucipo, Demócrito, Anaxágoras, Epicuro... Pues de lo único que saben hablar es de Platón y sus secuaces, cuyas enseñanzas sirvieron de mantillo al cristianismo de Pablo y sus tesos: los artesanos de una metafísica que nos hipoteco la vida terrenal, con la promesa de una casa en el aire en el más allá...

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  6. Gabriel Sevillano2 de abril de 2010 16:18

    Por qué conviene que haya un juicio final?; ¿no basta con el particular? La sentencia es la misma, pero conviene un juicio final para que las sentencias sean públicas, se aprecie la justicia divina, y aumente la gloria de Dios.

    ¿En el juicio final se sabrá todo? En el juicio final saldrán a la luz pública las obras buenas y malas de cada persona con sus consecuencias. Incluidas las omisiones u obras buenas que se dejaron de hacer.
    Entonces, a confesarse, a estar en paz y salvo con el zarco de galilea. Muchos no toman en serio esta doctrina de la Iglesia católica y van como vacalocas por el mundo, pudiéndose salvar y hacer el bien al mundo.

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  7. Venimos de la nada y a la nada regresaremos, entonces, preocupémonos más bien por aprender a vivir de manera razonable y feliz, pues nuestra muerte dará testimonio de nuestra manera de vivir; para qué vivir temiendo lo ineluctable, vivamos como si cada segundo fuese el último, con moderación, dulzura, placer...

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  8. A ver Gabriel, si la gente va "vacaloquiando" por el mundo, es por determinismo social (falta de educación, de oportunidades para construir un proyecto de vida...)y no por un mal uso del libre arbitrio; un invento de los padres de la iglesia para poder ponernos a expiar faltas ajenas o inexistentes: para justificar un papel de pastores, que la realidad actual pone más bien del lado del lobo!!! No lapidemos al caído, amigo Gabriel!!!

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