UN PERIODISTA QUE PLAGIÓ A LA LUNA
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Plagiar es un delito gordo como la luna en su fase plena. Consiste en copiar la cara de una obra aunque se cambie su perfil o el color la disimule. Mucha gente que canta y escribe ha ido tras la fama ajena llevando en su alforja un tamal de harina extraña con el condimento propio y la firma en el envoltorio. Pero lo que a la postre ha hallado es el ludibrio y la mofa del autor auténtico y de los lectores cautos. Hasta los estrados judiciales llegan las quejas y del intento sólo quedan las burlas y malos sabores.
Alfonso Luna Geller no es un vulgar copista con firma anónima. Como militar de cepa y como ciudadano pulcro sale de día a la calle y alumbra de noche como el astro que disipa las sombras. No anda con polainas ni cubre sus pies con botas altas, no usa las charreteras ni el kepis ni grita ante el pelotón formado. Dejó atrás esas costumbres y dejó sólo la reciedumbre de carácter y el pecho al frente para vencer las dificultades. Dejó la canana en el cinto para empuñar la verdad y la pluma, para dar nido a la noticia y a la palabra con respeto.
Fundar un periódico parece una empresa fácil. Mojar en tinta un papel cualquiera lo podría hacer. Hacer rodar una noticia hasta un chismoso en moto lo logra hacer. Pintar de letras y poner color en el plasma ya hoy los niños también lo pueden hacer. Crear un Calambeo que reproduzca el presente y rote como un tambor en el éter, ah cosa difícil es y Luna Geller ha sido capaz de mostrar al mundo qué es tener talento, tesón y seso para ponerse al día con la profesión.
Proclamanortecauca o, simplemente, Proclama ha ido variando de ajuar. Y ahora está de vestido nuevo. El periódico que comenzó de traje de paisano, luego adquirió ropaje moderno y ya voltea su cara en la Internet como si fuera doblando hoja por hoja. Qué magia le ha puesto Alfonso Luna y qué de malabares técnicos tenemos los lectores en la tienda, en la calle, sentados en bus o ante la pantalla de casa para leer las noticias diarias y a los ilustrados columnistas. Podemos ver su talento de Luna con diferentes caras, en menguante, creciente, llena o ahora en la nueva sin que cambie en su esencia.
Santander de Quilichao no es una ciudad capital. Es un municipio que ha ido creciendo, cuna de personajes gloriosos que han dado honor a la patria. Casi ciento por ciento predomina la cultura negra y es orgullosa de serlo. Aquí Luna Geller plantó este árbol que da cobijo a la ciencia, arte, comercio, al pensamiento libre y que difunde los valores propios. Podría haberlo hecho en la capital de la Provincia y prefirió sentar sus reales en este punto que crece como en tierra fértil y engrandece su estirpe. Los Quilichagüeños deben sentirse orgullosos con tener a Proclama en su tierra y valorar la obra colosal que sostiene Luna contra viento y marea. Se ha ido constituyendo en un producto necesario y en patrimonio cultural de la región. Modelo de dicción, respeto a la opinión y abierto a las diferentes expresiones de la cultura.
Sí, Luna Geller está plagiando a la Luna con su periódico Proclama. Tiene tres fases y a medida que pasa el tiempo ha ido mostrando distintas caras. Como producto de marca no cambia su contenido pero lo ofrece en moderna envoltura a tono con la tecnología. ¿Cuándo lo podremos ver por blackberry?
03-04-10 - 10:47 a.m.


Pronto nuestro radio será un Philips!
ResponderSuprimirContra viento y marea -esto es, con el viento y la marea-, Alfonso Luna ha convertido el flujo y el reflujo en barca; de ahí que a los que nos esforzamos por adquirir la sabia elasticidad del shoto, semejante reflejo de supervivencia no nos deja insensibles: ¡Oh capitán, mi capitán! Vive...
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