lunes, 17 de mayo de 2010

BALAS BENDITAS

Reinel Gutiérrez

En Colombia se ha tenido por costumbre bendecir las armas que las Fuerzas Militares adquieren frecuentemente como dotación.

Los medios de comunicación registraron el acto durante el cual un prelado inmaculado y lleno de bondad rociaba agua bendita e impartía su bendición sobre el arsenal, que luego sería empleado en la preservación de la seguridad.

Tal vez un ritual de estos no lo autorizan las sagradas escrituras, y tampoco registran pasajes históricos en los cuales Jesucristo cumplía esa tarea para convertir en sagrados los garrotes, la piedra, o las espadas, que eran las armas de aquel tiempo.

Vale la pena preguntarse, cual es más peligrosa, una bala bendita o una sin bendecir. Posiblemente las dos sean peligrosas, a no ser que la que haya sido rociada con agua y pasado por las sagradas manos del obispo, le garantice a la víctima, la entrada al cielo.

1 comentarios:

  1. ¡¡¡En nuestro país hasta los sicarios tienen vírgen, por Dios!!!

    ResponderSuprimir