domingo, 9 de mayo de 2010

COLOMBIA: ¿UN ESCENARIO POSIBLE?

Popayán, enero 8 de 2010

“(…) la verdad no parece verdad simplemente porque lo sea, sino por la forma en que se diga”.
Gabriel García Márquez

La siguiente situación es imaginaria. “En Colombia la realidad supera la ficción”. En la segunda parte de este escrito planteo los elementos que me llevaron a concebirla. Pido de antemano perdón. Quiero alertar y no aterrar. Hay que imaginar lo peor y esperar lo mejor. Pero, mirando en perspectiva, es posible que me quede corto. Ahí va, pues.

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Son las 8 de la noche del 26 de mayo de 2010. La televisión nacional está en red para la intervención extraordinaria del presidente Álvaro Uribe Vélez. Lo acompaña toda la cúpula del ejército, el general Naranjo, el nuevo embajador gringo Peter Michael McKinley, monseñor Rubiano y los candidatos Santos, Vargas Lleras, Pardo y Nohemí Sanín.

Todos muestran cara de preocupación. Suena el himno nacional de la República de Colombia. El presidente con actitud grave no mueve una pestaña y con su brazo cruzado sobre el pecho aprieta la mano extendida sobre su corazón. Es el gesto clásico del espíritu patriótico que ha demostrado durante los ocho años de su gobierno.

Un día atrás se descubrió un complot que compromete a nueve magistrados de la Corte Suprema de Justicia y a seis de la Corte Constitucional, al Fiscal General de la Nación (encargado), a altos dirigentes del Polo, del Partido Verde, a varios integrantes de Colombianos por la Paz, a militares colombianos y agentes de los gobiernos venezolano, ecuatoriano y boliviano vinculados con las FARC y el narcotráfico. Las pruebas, según el gobierno, hablan por sí mismas. “Son pruebas contundentes”, es la frase de cajón.

Se descubrió y develó un plan siniestro para tumbar al gobierno en caso de que Juan Manuel Santos ganara las elecciones. La supuesta justificación era que el gobierno estaba preparando un fraude y los confabulados no iban a permitir el “robo de las elecciones”. A la fecha Antanas Mockus ganaba en primera vuelta en todas las encuestas, con una ventaja de más de 20 puntos.

Todas las pruebas están sobre una mesa. Los documentos, videos, declaraciones, interceptaciones telefónicas y demás detalles del complot están a la mano de los medios de comunicación presentes. Los Arismendi, Gossaín, Gurisatis y demás representantes de los medios aprueban con ceño fruncido y cara de gravedad.

La prueba reina la tiene la candidata conservadora. Ella es la primera en hablar, con voz entrecortada y a punto de llorar. Dice que tres días atrás fue contactada para hacer parte del “Plan Golpista”, con el compromiso de que si lo hacía sería nombrada Canciller de la República. Según su versión, ella les dijo a quienes la contactaron que lo iba a pensar pero que inmediatamente alertó al presidente y a las autoridades legítimas. “No me iba a prestar para una maniobra de esa naturaleza”, remató en su intervención.

Después habló el presidente. Con voz pausada, con espíritu tranquilo, colocando su mano sobre una biblia que le ofrecía Monseñor Rubiano, jura hacer respetar la voluntad popular, defender hasta con su vida los intereses superiores de la patria, que están por encima de cualquier otra consideración, y ante la contundencia de las pruebas, transmite la decisión que fue tomada en una gran reunión donde se constituyó un Gran Frente de Salvación Nacional con todas las “fuerzas vivas de la Nación”.

A esa reunión asistieron las cúpulas dirigentes de los partidos liberal, conservador, la U, Cambio Radical y el PIN, y los representantes de los gremios económicos, varios rectores de las más importantes universidades del país, así como todos los ex presidentes.

Las decisiones aprobadas por unanimidad se anuncian con bombos y platillos:

- Llamar al pueblo colombiano a cerrar filas alrededor del gobierno para defender los intereses de la Nación contra quienes quieren entregar el país a la guerrilla y al “Comunismo Chavista Internacional”.

- Romper relaciones diplomáticas con los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, y llamar al resto de gobiernos de América y del mundo a apoyar al gobierno colombiano.

- Declarar ilegales a todos los partidos y movimientos políticos y sociales comprometidos en el complot.

- Suspender hasta nueva orden las elecciones presidenciales.

- Cerrar provisionalmente la Corte Constitucional y la Corte Suprema de Justicia.

- Destituir al Fiscal y nombrar provisionalmente en ese cargo al Dr. Camilo Ospina.

La alocución presidencial termina con la lectura de una carta del Departamento de Estado de los EE.UU., por medio de la cual se respalda al presidente Uribe, se le ofrece un apoyo total e incondicional en lo económico y militar, y una amplia solidaridad “en defensa de la institucionalidad vigente”.

Vuelve y suena el himno nacional. Los presentes se abrazan y se felicitan por haber salvado al país. En la calle un borrachito susurra… “¿y en donde estará el profesor Mockus?” Nadie sabe.

Antecedentes reales a la fecha

En Colombia y en América Latina todo puede ocurrir. No podemos olvidar la historia, como dice la Dra. Gloria Gaitán. Varios hechos envían mensajes preocupantes:

- Las presiones presidenciales sobre la Corte Suprema se hacen más visibles y agudas. Crece la polémica por el nombramiento del fiscal y por las limitaciones puestas a la extradición. El presidente habla cada vez más fuerte.

- Uribe envía mensajes subliminales al ejército cuando dice que se integrará al ejército (reserva) una vez termine su mandato. Es una señal guerrerista, militarista. “El presidente es capaz de inmolarse por nosotros” diría un uribista furibundo.

- Un agente del DAS hace un pacto con la fiscalía, se compromete a contar toda la verdad sobre las interceptaciones ilegales (chuzadas) y es liberado.

- La “parapolítica” sigue cobrando su cuenta, y el Procurador pareciera entender que la Ley lo puede alcanzar: destituye al gobernador del Valle… ¿un chivo expiatorio? “La legalidad democrática” empieza a imponerse sin haber sido elegida.

- En este delicado momento, los EE.UU. nombran a un embajador fanáticamente “antichavista”. Su nombramiento es tranquilizador para los empresarios colombianos ya que es un experto en tratados de “libre comercio”. Fue el gestor del TLC con Perú. Es un refuerzo para Uribe.

- A los “neo-cons” gringos no les conviene un presidente respetuoso de la ley, con visión integracionista y que ellos no puedan controlar. En la actual coyuntura internacional un presidente fuerte en Colombia no les sirve a los EE.UU. Mockus no tiene fisuras y los chantajes no le hacen mella. Saben que él y sus asesores tienen visiones pragmáticas frente al tema del narcotráfico (legalización) y ello es supremamente grave para el imperio.

- Santos baja cada vez más en la intención de voto y Nohemí no repunta. El desespero es cada día más evidente en la dirigencia uribista.

- El pueblo gira cada vez más hacia los “verdes” y ello se percibe en el espíritu festivo del movimiento democrático en ascenso.

- JJ. Rendón y sus compinches - de seguro -, no están dedicados a hacer cuñas radiales. El ambiente no huele a rosas, el azufre se sale por las rendijas.

- La cúpula uribista sabe que Mockus no se transa. La derrota electoral significa para muchos de ellos pagar cárcel por los crímenes cometidos. Muchos de los funcionarios estadounidenses también están comprometidos con graves y numerosos delitos.

La pregunta es… Si le robaron las elecciones al general Rojas Pinilla (19 de abril de 1970), ¿por qué no van a estar tentados de repetir el ejercicio? Hay mucho en juego...

Amanecerá y veremos.

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