Al confirmar que el departamento del Cauca sigue ostentando la mayor cifra de familias que abandonan sus tierras, y que actualmente ese flagelo se concentra en los municipios de Toribío, Corinto y Jambaló, la Defensoría del Pueblo en el Cauca hizo un llamado a los organismos internacionales de Derechos Humanos, para que examinen sobre el terreno del conflicto la gravedad de lo que está sucediendo, según informó la redacción de El País, Popayán.
Dicho informe periodístico sostiene que Víctor Javier Meléndez Guevara, defensor para el Cauca, confirmó que actualmente hay una población desplazada o en asambleas permanentes superior a las 850 familias en todo el Cauca, víctimas del narcotráfico y la subversión.
El País informó que un total de 330 familias se encuentran en asamblea permanente en la escuela de El Pajarito, municipio de Caloto, esperando que cesen los combates que se registran en dicha jurisdicción desde hace dos semanas con alta intensidad y exigiendo el envío de alimentos porque no saben el tiempo en que van a permanecer allí.
Asimismo, en la escuela y la sede comunal del caserío de Bellavista en el resguardo de Tacueyó, unas 150 familias se declararon en asamblea permanente.
Un panorama igual se registra en el municipio de Argelia sobre la cordillera Occidental y El Bordo, Patía, donde un número superior a 250 familias oriundas de San Juan de Mechengue se han desplazado hacia Popayán huyendo de las amenazas del grupo delincuencial de Los Rastrojos.
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